DE CLARÍN A PÁGINA/12

Después de Obama, el debate (1): Unos festejan, otros acechan

La visita de Barack Obama fue positiva para Mauricio Macri. El debate es el alcance del acierto en términos de "brecha', el concepto que resulta esencial para los hacedores de estrategias en la Casa Rosada. Si se lo evalúa en términos de cerrar la brecha sociocultural, los motivos de festejo son menores que si se lo encara desde la predisposición, por necesidad, a cerrar la brecha. Pero, también es cierto, es parte de la humanidad que entre el querer y el hacer existan diferencias....

El contrapunto es muy interesante entre la visión editorial del diario Clarín, y también de La Nueva Provincia, vs. la del vocero K Página/12Hay una coincidencia: Mauricio Macri intentó limar diferencias con sus opositores, a propósito de la visita de Barack Obama, quien estaba de su lado para eliminar obstáculos. Otra: él  no pudo concretar el acuerdo con los organismos defensores de derechos humanos pese a la publicitada apertura de archivos que ofreció Obama. Fue el único traspié. Acerca de lo que ocurrió, hay enfoques bien diferentes. Vale la pena revisar el contraste.

"(...) Aquella postura inflexible en los organismos tampoco exhibió unanimidad interna. El CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) había aceptado concurrir al Parque de la Memoria. La Casa Blanca cursó una invitación para su titular, Horacio Verbitsky. Anticipó que no podía asistir. No hubo otra invitación. Nadie supo explicar por qué razón. Esa situación hizo vacilar a Estela Carlotto, con deseos iniciales de estar presente. Se lo había dicho a Marcos Peña, el jefe de Gabinete, en un encuentro casual en una estación aérea. La habría terminado de apartar la intransigencia de Carlos Pisoni, el titular de HIJOS, y ex funcionario de Cristina. La mujer de Abuelas optó por preservar la unidad de las entidades. Esa pretensión también explicaría cierta desmesura de su mensaje al hablar en el acto de repudio al golpe: “Otra vez somos convocados para defender la democracia”, arengó. Como si la democracia estuviera ahora mismo en peligro.

Quizás haya sido esa la única grieta visible que dejó el ensayo de Obama por rehacer las relaciones con la Argentina. Habría debajo de ella algo bastante profundo. Reflejaría, a 40 años de producida, la incapacidad de nuestra sociedad para procesar la tragedia sin antinomias insalvables. Para lograr mutarlas, alguna vez, en un punto eterno de encuentro."

"(...) En sobremesa entre senadores y diputados de Cambiemos, tras la cena de gala en el CCK, se llegó a decir sin reparos que las que acaban de transcurrir desde aquella media sanción de la ley anti buitre hasta el momento del regreso de Obama a Washington son las “dos mejores semanas” de estos primeros 100 días de gobierno.

Podría caberles algo de razón en el segundo caso. Obama eligió a la Argentina tras su paso por Cuba. Podría haber esperado a agosto, cuando vendrá otra vez a la región: Perú y Colombia son dos de sus escalas. Y es bueno recordar que hace un par de años ignoró Buenos Aires en viaje entre Brasil y Chile.

Resulta claro que el estadounidense quería cerrar ahora mismo la brecha que generó el kirchnerismo. Hay ahí flotando un dato: el jefe de la Casa Blanca habló del “liderazgo regional” que podría encarnar la Argentina. Lo dijo justo después de estar en La Habana, y en medio de la debacle de los populismos de la región. Un escenario que la Casa Rosada alienta cada vez con menos disimulo.

Conviene mensurar debidamente el alcance de aquellos datos: ni el eventual espaldarazo del Congreso a la salida del default ni la visita de Obama deberían ser arboles que impidan ver todo el bosque. En el segundo caso, el gobierno no debería empalagarse con las mieles de esa visita. Hay que decir que saludablemente son mayoría los que comparten ese esquema de análisis.

Para ponerlo en boca de funcionarios de la propia administración, el gobierno debe mostrar ahora que tiene su propia agenda. Que posee un plan hacia adelante para mostrarse definitivamente como un país confiable y previsible

Hay voces oficiales que sostienen que el respaldo que acaba de brindar Obama no es un dato menor. Hacia atrás, por lo que encierra de simbólico en cuanto a dejar atrás 12 años de absurdo aislamiento. Hacia adelante, porque se han dado pasos concretos como señal de que la nueva relación internacional permitirá retomar sendas como la de las inversiones externas.

Se han acordado negocios por US$ 2.300 millones, aunque esa cifra podría proyectarse hasta los US$ 12.000 millones en los próximos cuatro años. Del mismo modo que se abre el camino para la obtención de créditos externos a tasas razonables, como el que acaba de ofrecer el Banco Mundial de US$ 6.300 millones para aplicarlos al Plan Norte y a la inclusión de casi un millón de chicos en la Asignación Universal. (...)".

Horacio Verbitsky, en el diario Página/12, precisó el enfoque del CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales), del que es presidente, mencionado por Eduardo van der Kooy, y también planteó un enfoque totalmente diferente a Paillet sobre el dinero a ingresar.

Primero, sobre lo del CELS, debiéndose exponerse lo ridículo de Verbitsky al incluir como condicionante las políticas de USA en otras latitudes cuando la visita de Obama era a la Argentina:

"(...) El Nunca Más que Obama pronunció en castellano se circunscribe al pasado, pero nada dice sobre el desempeño reciente de su país en otros lugares del planeta, expuesto con cegadora claridad en un informe del Senado de Estados Unidos. Por eso el memorandum que el CELS le hizo llegar sostiene que para respaldar la lucha por verdad y justicia, aquí y en el resto del mundo, Estados Unidos debe impedir la impunidad de la tortura y de otras masivas violaciones a los derechos humanos, cometidas en el marco de su “guerra global contra el terrorismo” y asumir la responsabilidad en forma transparente por sus acciones pasadas y presentes. La ambivalencia de esta situación, nacional e internacional, exige un afinamiento de los instrumentos de análisis, para diferenciar las buenas de las malas noticias, evaluar con exactitud las características de esta etapa y las maneras más eficaces de manejarse en ella, al menos hasta que la crisis económico-social que se está incubando se manifieste en forma más audible. Aparte de su enorme magnitud, la principal novedad de la marcha convocada por los organismos defensores de los Derechos Humanos fue la bandera que encabezó la columna sindical: CGT-CTA y el simbólico pañuelo de las Madres de Plaza de Mayo. La clase trabajadora fue la principal proveedora de víctimas de los crímenes de la dictadura."

Luego, sobre el dinero externo:

"Aunque el gobierno declama la transparencia, su práctica es opaca: la Presidencia y el Ministerio de Relaciones Exteriores sólo publicaron en sus respectivas páginas el título de los acuerdos firmados durante la visita del presidente estadounidense Barack Obama. Dicen poco y nada sobre su contenido: Acuerdo sobre Incremento de la Cooperación para Prevenir y Combatir los Delitos Graves, declaración conjunta sobre Cooperación en Materia de Seguridad y Facilitación de Desplazamiento, acuerdo referente al Emplazamiento de Oficiales de Seguridad a Bordo y acuerdo marco en materia de comercio e inversión. Se acordó también una declaración conjunta de cancilleres en apoyo de la Organización de Estados Americanos y del Sistema Interamericano de Derechos Humanos. “La firma de estos acuerdos forma parte de un paquete que incluye, entre otros, el Memorándum de Entendimiento para prevenir el lavado de dinero.” Ni una palabra más. Para descorrer un poco el velo hay que recurrir a la página de la Casa Blanca. (...)

Según Macrì estas concesiones ocultas tendrían como contraparte un diluvio de inversiones estadounidenses, lo cual no pasa de una expresión de deseos. El principal objetivo de Obama en la Argentina, afirma el think tank Inter-American Dialogue, fue apoyar los esfuerzos de Macrì por “normalizar la economía y abrir el país al comercio y las finanzas globales”, de modo que se convierta “en uno de los más estrechos socios de Estados Unidos en la región”. Esa organización, cuyos copresidentes son la ex representante comercial de Estados Unidos, Carla Hills, y el ex presidente de México, Ernesto Zedillo, destaca el levantamiento de los controles cambiarios y comerciales y, “sobre todo”, el acuerdo con los holdouts “o fondos buitre, como son conocidos en la Argentina”. Al enumerar el saldo de la visita, el Dialogue menciona los acuerdos de colaboración contra el narcotráfico y el terrorismo “incluyendo equipamiento y capacitación para las fuerzas de seguridad” y “el deseo de Estados Unidos de trabajar con la Argentina para desarrollar los significativos yacimientos de gas y petróleo convencional, que son de los mayores del mundo. Chevron ya está operando en asociación con la estatal YPF”. Se comprende mejor la pérdida de la virginidad política de Laura Alonso.

El Dialogue también consignó que en materia de comercio e inversiones “se lanzaron pocas iniciativas concretas” y lo que se acordó es crear un grupo de trabajo para resolver las barreras administrativas al comercio, mientras los empresarios estadounidenses “prometieron incrementar la inversión en la Argentina en los próximos cuatro años en varios miles de millones de dólares”. La exultación de Macrì por el cariño que Obama demostró por él y su esposa debería moderarse: los anuncios de inversiones formulados en la Sociedad Rural por parte de empresas estadounidenses no pasan de US$ 13.800 millones durante el mandato de Macrì y de US$ 2.300 millones en el próximo año y medio. Estas promesas de inversiones por no más de US$ 4.000 millones al año son una gota en el océano que no compensa ni en forma remota la merma de la inversión pública dispuesta por el gobierno y el nuevo endeudamiento que comenzará dentro de dos semanas, con un primer saque de US$ 12.500 millones para pagarles a los fondos buitre."

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