2 A 2 EN PERNAMBUCO

Uruguay apeló a la épica y casi derrota a Brasil

Era el partido de Luis Suárez y no defraudó. Regresó después de 640 días de ausencia, con la cinta de capitán y con un gol, el que marcó el empate final 2 a 2 frente a Brasil en el Arena Pernambuco. Un resultado muy importante para los celestes porque Uruguay supo revertir un comienzo muy adverso, con 2 goles de los locales que presagiaban más. Pero al final de la primera etapa descontó Edinson Cavani y al inicio del complemento igualó Suárez. Los uruguayos terminaron más enteros anímicamente y Suárez pudo haber hecho historia con un disparo cuando faltaban 5' para el final. Un resultado que mantiene al equipo del 'maestro' Tabárez en la 2da. posición de las Eliminatorias jugadas 5 fechas.

Hay historia en remontadas de Uruguay ante Brasil. Hay relatos épicos de partidos en Brasil, en los que el local va ganando y los 'yoruguas' o ganan o empatan. Al menos es lo que se espera de Uruguay, como si fuese un mandato emocional y cultural, más allá de lo deportivo. Al menos es lo que quedó de aquella final en 1950 en el estadio Maracaná.

Para colmo, la fragilidad de Brasil ha sido potenciada luego del 7 a 1 de Alemania, no hace mucho. En 2014, cuando muchos de estos jugadores de la 'amarelha' ya estaban en el equipo. Brasil ya no es el mismo.

Así lo explicó José Mastandrea, desde Pernambuco, para El País, de Montevideo:

"(...) El gol de Douglas Costa a los 40 segundos fue un baldazo de agua fría. Y el gol es el cambio táctico por excelencia. A los 40 segundos fue otro partido. Para Uruguay y para Brasil. La defensa celeste fue un tembladeral. No sé si fueron nervios, indecisión, falta de funcionamiento o qué, pero los de Neymar se dieron cuenta que si atacaban, podían lastimar mucho a un Uruguay perdido en el fondo y sin marca ni contención en el medio. Con ese gol tempranero, el local aflojó y se sintió cómodo, tanto que varios (Douglas Costa, Neymar y Willian) “pizarrearon”, como se decía antes, se agrandaron y aprovecharon el desorden del rival, que pese a ello, cuando atacó, tuvo sus chaces, pero no las concretó.

Antes de la media hora, Renato Augusto marcó el 2-0 con una moña genial que dejó sentado a Muslera tras pisar la pelota y definir alto, contra el caño izquierdo. Todo era fiesta. En la cancha y en las tribunas, divirtiéndose con la batuta de Neymar y pidiendo más, como los romanos en el Coliseo.

Uruguay sufrió mucho. Demasiado. Porque no se encontró bien parado jamás. Fue desbordado por derecha y por izquierda. La velocidad de Douglas Costa superó a Fucile y la de Willian a “Palito”. Entraban por todos lados. Pero este equipo uruguayo podrá jugar mal, pero le sobra coraje. Como el que mostró el “Cebolla” en esos primeros 45’, le sobra entrega como la de Suárez, y tiene jugadores de clase. Tuvo una el goleador del Barcelona pero se le fue larga, y en la segunda chance, un centro al área, lo bajó Sánchez y Cavani anotó el descuento. Ese gol maquilló el resultado. Pero el trámite siguió siendo el mismo. Brasil tuvo dos o tres chances más, pero defeccionó en el tiro final. A la Celeste la salvó la campana que hizo sonar Pitana. Fue un primer tiempo sufrido por donde se lo mire…

Pero Tabárez tenía una carta en la manga: el ingreso del siempre efectivo “Tata” Gonález por el “Cebolla”, que no había jugado mal, pero esa variante cambió tácticamente el partido. Uruguay controló los laterales con mayor marca y ya Brasil no pudo ganar por afuera. Por si eso fuera poco, llegó el golazo de Suárez cuando empezaba el segundo tiempo y tuvo un efecto tremendo en el ánimo de los norteños. Si el gol de Douglas Costa había sido un balde de agua fría, éste fue un barril. Las tribunas se acallaron y Uruguay creció en todas sus líneas. Es más: tuvo más chances de gol que Brasil, algo impensado después de ver el primer tiempo. Pero Brasil arrastra un lastre terrible: la goleada por 7 a 1 de Alemania. Es un Brasil frágil en lo espiritual y eso quedó plasmado después del descuento de Cavani y ni que hablar tras el gol de Suárez, una pesadilla para la defensa verdeamarelha, un fenómeno que todo Brasil no podrá olvidar.  (...)".

Luis Suárez explicó qué le pasó:

> "Esto es lo que uno desea cuando vuelve, poder ayudar al equipo en lo más que pueda y hoy se dio con un gol. Uno es consciente del protagonismo que genera tanto con la cinta como sin ella. Hay que marcar presencia y si no fuera por el apoyo de todos los compañeros, y el de mi mujer y mis dos hijos y del fenómeno que se que está ahí arriba (por Walter Ferreira). El gol es para él. Ya se lo había prometido porque yo se que va a estar orgulloso de verme acá."

> "Cerré los ojos (Acerca del gol que erró sobre el final). La verdad que ya estaba cansado... Pero lo importante es que no se perdió y seguimos ahí arriba".

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