DIFERENCIAS DE FONDO

Las FARC y Colombia postergaron la firma del acuerdo de paz

El aplazamiento de la rúbrica no hace peligrar el proceso de paz, pero supone otro mazazo a la credibilidad y al escepticismo que hay en torno a las negociaciones que celebran en Cuba desde hace más de tres años. Las principales diferencias giran en torno a la ubicación de los puntos donde los guerrilleros podrán entregarse.

De pasar a la Historia, a ser historia. El 23 de marzo de 2016 será recordado como el día en que se pudo firmar la paz entre el gobierno de Colombia y la guerrilla de las Farc, pero no se logró. Secreto a voces desde principios de año, en las últimas semanas ambas partes deslizaron que no se lograría un acuerdo este miércoles. Sin embargo, ni el gobierno ni la guerrilla han salido públicamente a decir que no se conseguiría ni por qué.

El aplazamiento de la rúbrica no hace peligrar el proceso de paz, pero supone otro mazazo a la credibilidad y al escepticismo que hay en torno a las negociaciones que celebran en Cuba desde hace más de tres años. Cuanto más cerca está el mayor anhelo de las últimas cinco décadas, los colombianos se sienten más indiferentes. A finales de febrero el 80% pensaba que no se firmaría un acuerdo en la fecha programada.

Las delegaciones seguían trabajando este miércoles para tratar de salir del paso con algún anuncio que transmitiese confianza a la opinión pública. Según conocedores de las conversaciones, podría haber algún avance concreto, pero no de la magnitud de un cese bilateral del fuego, como se especuló en vista de que no se lograría el acuerdo definitivo. Además, se trabaja en un cronograma a seguir en las próximas semanas. Aunque casi con toda seguridad se descarta que se vuelva a poner un plazo concreto, las negociaciones se podrían extender hasta finales de mayo o junio, coinciden al menos cuatro fuentes próximas a ambas partes.

El Presidente, Juan Manuel Santos, y el líder de las Farc, alias Timochenko, se dieron el pasado 23 de septiembre seis meses para llegar a un acuerdo final. Fue la primera vez que se fijó una fecha concreta en tres años de conversaciones, lo que ha permitido avanzar considerablemente en el desenlace del pacto final, pero no ha sido suficiente. El bloqueo en el acuerdo de justicia, que se demoró hasta diciembre, ha sido a la postre decisivo, como argumentaron las Farc en su día.

Las delegaciones llevan reunidas desde el pasado 1 de marzo a un ritmo intenso, coinciden en apuntar desde ambas partes. Nunca se habían sentado durante tanto tiempo seguido a negociar. En esta ocasión, las zonas y la manera en que quedarán concentrados los guerrilleros después del cese bilateral ha sido el principal escollo. A grandes rasgos las principales diferencias giraban en torno a cuándo debería empezar a aplicarse la amnistía a los guerrilleros que no tienen delitos graves y las zonas y la forma en que las Farc deberían concentrarse. El gobierno pretende que esos lugares no estén próximos a la población civil. Para las Farc eso supone aceptar “cárceles a cielo abierto”.

Diferencias de fondo

“Con toda honestidad, tenemos que informar a la opinión pública que en este momento subsisten diferencias importantes con las FARC sobre temas de fondo”, reconoció Humberto de la Calle, jefe de la delegación del gobierno en La Habana.

Por su parte, Iván Márquez, jefe del equipo negociador de las Farc, reconoció que la suscripción del acuerdo “no fue posible porque las exigencias lógicas de una prolongada y compleja guerra como la que ha padecido Colombia así lo determinaron”.

El 23 de septiembre de 2015, el presidente Juan Manuel Santos y el jefe máximo de la guerrilla comunista, Timoleón Jiménez (Timochenko), anunciaron desde La Habana un plazo de seis meses más que venció este miércoles, para firmar el acuerdo que pondría fin a medio siglo de enfrentamiento armado.

Las partes, sin embargo, ya habían desistido por separado de ese compromiso en pasados días, a causa de las diferencias que mantienen sobre uno de los últimos puntos del proceso: el cese bilateral y definitivo del fuego, que incluye el desarme de los rebeldes.

Este miércoles, al anunciar por separado que fracasaron en ese intento, el gobierno aseguró que las partes “no estarán indefinidamente” en La Habana.

“Vamos a agotar todos los esfuerzos posibles para lograr un acuerdo final. Pero esto exige decisiones prontas. Los colombianos lo desean. O mejor, lo exigen”, declaró De la Calle.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc anunciaron que pusieron en consideración del gobierno una “hoja de ruta” para concluir las negociaciones este año.

“Se está trazando un itinerario que contempla propósitos, requisitos y tiempos dentro del término del año 2016 para la finalización de la guerra como muestra fehaciente de la voluntad y la determinación de las partes alcanzar prontamente la anheladas paz”, indicó Márquez.

Las Farc y el gobierno de Santos ya alcanzaron acuerdos sobre el tema agrario - origen del conflicto-, los cultivos ilegales, la reparación de las víctimas y la participación en política de la guerrilla una vez deponga las armas.

Además del cese del fuego bilateral, queda pendiente por definir el mecanismo de refrendación de los pactos, un asunto sobre el que las partes mantienen igualmente diferencias.

Enterate de todas las últimas noticias desde donde estés, gratis.

Suscribite para recibir nuestro newsletter.

REGISTRATE

Dejá tu comentario