DECISIÓN DE UN JUEZ DE LA CORTE

Brasil no tiene paz: Ahora le quitan al juez Moro la causa de Lula

A cada hora ocurren novedades con el 'caso Lava Jato' por corrupción en empresas públicas de Brasil, en especial Petrobras.

El magistrado del Supremo Tribunal Federal, STF, Teori Zavascki determinó la noche del martes (22) que el juez federal Sergio Moro envíe a esa corte las investigaciones de la Operación Lava Jato que involucren al ex presidente Lula da Silva.

La decisión de Zavascki inviabiliza un fallo previo de su colega en el STF, Gilmar Mendes, quien había decidido que las investigaciones sobre Lula quedaran en la órbita del juzgado de primera instancia de Moro, ya que el nombramiento del ex presidente (y su consiguiente fuero judicial privilegiado) fue suspendido por la justicia.

La determinación de Zavascki -redactor a cargo de caso Lava Jato en la Corte Suprema- no invalida la decisión del magistrado Gilmar Mendes, quien el último viernes suspendió la nominación de Lula al cargo de Ministro de la Casa Civil (Jefe de Gabinete). Pero sí inviabiliza el fallo de Mendes quien determino que el caso siga en manos de Moro.

Según medios locales de prensa, Zavascki estaría en contra de algunas determinanciones de Moro en los últimos días.

La decisión de Zavascki respondió a un pedido del gobierno, que señaló irregularidades en la divulgación -ordenada por Moro- de charlas telefónicas entre Lula y Dilma, y declaró nuevamente el sigilo de las grabaciones.

Comunicado

En tanto, la empresa brasileña Odebrecht indicó en un comunicado que después de las "evaluaciones y reflexiones" a cargo de accionistas y ejecutivos, decidió ofrecer "una colaboración definitiva con las investigaciones", aunque no dio detalles.

La empresa "viene manteniendo contacto con las autoridades, con el objetivo de colaborar con las investigaciones, además de la iniciativa de lenidad adoptada en diciembre ante la Controlaría General de la Unión".

Los acuerdos por lenidad implican que empresas involucradas asuman culpas, paguen por sus daños y eviten futuros desvíos de conducta a cambio de volver a poder celebrar contratos con el sector público.

La Policía Federal dijo haber descubierto en una fase anterior de la operación "Lava Jato" indicios de que el grupo Odebrecht se valía de una contabilidad paralela para hacer pagos sospechosos a diferentes personas, varias de ellas "con vínculos directos o indirectos con el poder público en todas las esferas".

De las 110 órdenes judiciales emitidas por el juez Sérgio Moro, titular del decimotercer juzgado federal de la ciudad de Curitiba y responsable por la investigación de las corruptelas en Petrobras, 4 fueron de detención preventiva, 11 de arresto temporal y 28 para conducir a la fuerza a acusados a prestar declaración en comisarías. Las otras 67 órdenes fueron para registros en oficinas e inmuebles del grupo Odebrecht en ciudades de los estados de San Pablo, Río de Janeiro, Santa Catarina, Río Grande do Sul, Bahía, Piauí, Brasilia, Minas Gerais y Pernambuco.

Odebrecht, en un comunicado, confirmó los allanamientos en oficinas y residencias de sus empleados y afirmó que "ha prestado todo auxilio en las investigaciones en curso, colaborando con los esclarecimientos necesarios".

Sobre las conexiones internacionales del "Petrolão", el fiscal Carlos dos Santos Lima, que coordinó la operación policial, indicó que "ya habíamos identificado un sistema por el que Odebrecht pagaba sobornos en el exterior y ahora descubrimos un departamento para hacer los pagos en Brasil", dijo en rueda de prensa.

Lima, titular del Ministerio Público Federal en la ciudad de Curitiba, explicó que pruebas recogidas en una operación anterior permitieron identificar un sector de Odebrecht dedicado exclusivamente al pago de "ventajas indebidas", que usaba empleados de confianza y contaba con un sistema electrónico propio.

Según el fiscal, entre los ejecutivos que solicitaron pagos irregulares figuran Flavio de Bento e Faria, entonces director de Odebrecht en Argentina y quien solicitó el envío de US$ 115.000 a personas identificadas como "Festança" y a "Duvidoso", y Antonio Carlos Daiha Blando, director de Odebrecht Infraestructura para África, Emiratos Árabes y Portugal, quien pidió una remesa de US$ 335.000 para "PSA".

Según los documentos recogidos, una de las cerca de 8 cuentas utilizadas por la red y que eran operadas por dueños de casas de cambio llegó a contar con 67 millones de reales (US$ 18 millones) disponibles para el pago de sobornos.

De acuerdo con un comunicado oficial, el operativo buscó develar una supuesta red paralela de contabilidad que tendría Odebrecht para pagar "ventajas indebidas a terceros".

Lava Jato

Pero el PT comienza a caer en la cuenta de que va de salida del poder: pagará por todos, quizás. Una periodista que fue funcionaria de Lula da Silva, Tereza Cruvinel, expresó ese punto de vista del oficialismo:

Los oficialistas se sorprendieron: esperaban una larga batalla la noche del lunes en la comisión especial de impeachment, pero con mucha facilidad el bloque pro-impeachment (compuesto por partidos opositores, PMDB y tránsfugas de la base aliada) entregó el pastel.

Desistió de pedir que se incluyera el impactante testimonio del senador Delcidio Amaral contra Dilma Rousseff entre los documentos que sustentan el pedido de destitución de la mandataria. De incluirse esa prueba, los del PT y sus aliados podrían presentar recursos ante el Supremo Tribunal Federal, y eso significaría perder tiempo.

El apuro no es para salvar a Brasil sino el pellejo de cada uno. Aprobado el impeachment, apartada Dilma, inmolado Lula y con el PT sangrando como chivo expiatorio, una densa polvareda cubrirá el país y en ella desaparecerán los corruptos de los otros partidos y se disolverá el Lava Jato. Falta ponerse de acuerdo con el juez Sergio Moro; o quizá no haga falta.

A lo largo de la semana pasada no se escuchó ni pío de los "demócratas" de la oposición sobre las muchas ilegalidades cometidas por el juez del Lava Jato. No declararon nada sobre los arañazos a las garantías constitucionales, quizá porque las víctimas eran del PT o, mejor, Lula. Pero de inmediato -si el impeachment prospera- organizarán un funeral sin lujos para la investigación que tiene en la mira a gran parte de la elite empresarial y política del país. Moro habrá hecho su trabajo y podrá ser despachado; operativos podrán ser anulados por las mismas irregularidades que hoy se ignoran, salvo por parte de aquellos que resisten el golpe.

Ahora la consigna es acelerar. Para justificar la no inclusión del testimonio de Delcidio -en el cual se señala a Dilma de ser cómplice de manejos ilegales en Petrobras-, se dijo que el redactor del informe podría usarlo para fundamentar su parecer. En ese caso, el cuestionamiento judicial volvería a aparecer. También se habló de otro pedido de impeachment basado en las denuncias de Delcidio, pero nada es cierto: dos trenes no pueden paran en el mismo andén al mismo tiempo. La oposición tiene prisa; prendió el motor y cree que las calles y la desarticulación del gobierno -aún más sin Lula como ministro- harán el resto.

El apuro de los perseguidores de Dilma aumentó con la delación de Delcidio, y también golpeó al vicepresidente Michel Temer (que presentó su defensa ante el Supremo Tribunal Federal), e hirió a Aécio Neves, acusado de recibir aportes dudosos de una filial de Eletrobras. La detención del operador Raul Schmidt atemorizó al PMDB, ya que Schmidt tiene relación con Eduardo Cunha, pero tiene vínculos con otros caciques del partido.

El fuego se extiende. El lunes la Polícia Federal denunció a los ex diputados João Alberto Pizzolatti Mario Negromonte y a los diputados Mario Negromonte Jr, José Otávio Germano, Luiz Fernando Ramos Faria y Roberto Pereira de Britto del PP, otrora aliados del gobierno de Dilma. Se están filtrando testimonios que hablan de la participación de Aécio y del ex gobernador de Río de Janeiro Sergio Cabral en operaciones relacionadas con la actividad ilícita en Petrobras.

Así como el gobierno corre contra el tiempo, sus adversarios también.

Necesitan liquidar el impeachment antes de que el Lava Jato alcance a corruptos de otros partidos, aunque sea para fortalecerse después del desgaste de Moro en sus embestidas contra la Constitución al grabar y filtrar conversaciones de la Presidenta de la República.

Buscan cerrar la herida y que parezca que todo mal fue extirpado. Y decir que el mal eran sólo el PT, Lula y Dilma. Después la vida continúa, tal como dice el príncipe de Salinas en Il Gatopardo, de Lampedusa, sobre el fin de la aristocracia: es necesario que todo cambie para que todo permanezca como está.

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