NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO

El lado oscuro de los 101 días de Macri

Mauricio Macri festeja los éxitos que él considera que ha conseguido durante sus 100 días (ayer sábado 19/03) que hoy domingo (20/03) son 101 días. Poco se dice de la agenda pendiente, que es notable y que, según parece, al no despejarse algunos interrogantes puede complicarse mucho más en lo económico-financiero. Precisamente Luis Varela, director del informe reservado SaberInvertir, detalla una situación muy complicada que hay que tener presente:

por LUIS VARELA

CIUDAD DE BUENOS AIRES (SaberInvertir). El acuerdo con los fondos buitres avanzó un escalón esta semana: pasó por Diputados (con 165 votos a favor, 90 oficialistas y 75 aliados, y se registraron 86 votos en contra), y ahora llegó raudamente al Senado, donde se votaría también sin problemas en dos semanas, el 30 de marzo.

La media sanción del acuerdo buitre alcanzó para sacar al mercado local de una riesgosa zona de caída: la bolsa y los bonos venían retrocediendo fuerte, mientras el Banco Central daba una batalla para combatir una inflación que no da respiro: acumuló casi 10% en enero y febrero, y apunta a repetir un guarismo también muy alto en marzo.

Esta violenta suba de precios internos, que está modificando la estimación de las consultoras internacionales (habían pronosticado 37% anual), está obligando al Banco Central a caer en la misma trampa en la que cayó el kirchnerismo.

Los K frenaban al dólar con cepo, y repartiendo las ventas entre un millón de minoristas, para que frenaran con ventas al menudeo el techo del dólar blue. Los macristas, con Federico Sturzenegger a la cabeza, ensayan otras dos variantes, pero hacen casi lo mismo:

> por un lado, venden dólares para frenar artificialmente el tipo de cambio, vaciando reservas; y

> por el otro, ponen las tasas de interés de las Lebacs en las nubes, para sacar los pesos del sistema.

Apagar el incendio

El drenaje de las reservas es grave. Al asumir Macri, el BCRA tenía US$ 24.383 millones. Desde ese momento la autoridad monetaria consiguió 2 entradas de dólares importantes: US$ 5.000 millones en un préstamo por 11 meses de un grupo de bancos y US$ 1.250 millones por los que María Eugenia Vidal deberá pagar la friolera de 9,3% anual a 8 años (Grecia, un país que está explotando paga 8,6% a 10 años).

Hoy el Banco Central declara tener US$ 29.077 millones, por lo que en apenas 3 meses la autoridad monetaria perdió la friolera de US$ 2.806 millones, casi todos para frenar un dólar que se escapaba, y se iba por arriba de los $ 16, con varios analistas diciendo que, para ser competitivos, necesitamos un dólar de $ 30, sin traslado a precios.

Para frenar esa estampida, Sturzenegger se vio obligado a colocar las tasas de las Lebacs otra vez en el 38% anual, tal como hizo al salir del cepo, y detrás de eso el call money saltó al 41% y las cauciones se llegaron a operar al 43%.

O sea, en medio de una inflación imparable y con debilidad política para enfrentar reclamos sociales, el Presidente Macri se ve obligado a apagar el incendio actual pagando una tasa estrambótica, con pesos que volverán, multiplicados por la emisión, a manos de los inversores en menos de 30 días. Eso es más déficit fiscal: apagan el incendio ahora, pero alimentan la caldera y habrá problemas más graves dentro de 1 mes.

Con esa maniobra monetaria, el BCRA logró bajar el dólar mayorista hasta $ 14,55 y debilitó el blue hasta $ 15,34. Pero la población está advertida que, tal como hacían los K, el Gobierno también frena al dólar artificialmente, y la baja del billete verde terminó rebotando: el mayorista volvió a $ 15 y el blue saltó hasta $ 15,58.

Con ese marco, los bonos y las acciones, medidos en pesos están subiendo, de la mano de la inflación, pero medidos en dólares están entre planos o quietos. ¿Por qué esta abulia real en los títulos? Los operadores encuentran una explicación: dicen que la media sanción que salió de Diputados es diferente al acuerdo presentado por el Ejecutivo ante Griesa.

¿En qué difiere? En varias cuestiones clave:

a) Se puso un límite de endeudamiento de US$ 12.500 millones, por lo que Macri no podrá seguir financiando el déficit fiscal tomando deuda, tal como esperaba hacer, pateando los problemas para dejarle el fardo al siguiente (casi como Cristina).

b) Se condiciona el pago a los holdouts a 2 cosas:

> que Griesa dicte el stay para que Argentina pague sin problemas los bonos de los canjes 2005 y 2010, y

> que la Cámara de Apelaciones de Nueva York no frene el stay de Griesa, tenga un fallo favorable para el país y deje sin efecto los amparos que prohíben emitir deuda a la Argentina.

c) Los nuevos bonos por US$ 12.500 millones, que serán emitidos a 5, 10 y 30 años (con tasas que según Citigroup serán del 7,26%, 8,45% y 9,7% anual, es decir muy por arriba del 7% que quiere el Gobierno y a años luz del 5% que se soñaba al inicial la negociación), tendrán cláusulas de acción colectiva, o sea: en caso de que haya un nuevo default y el 66% de los acreedores acepte una reprogramación, el 33% restante no podrá pleitear, tal como hicieron los buitres.

d) También, tal como hicieron las leyes 'cerrojo' y 'de pago soberano', que se están dando de baja ahora, se incluyó una cláusula para impedir que el Ejecutivo le haga futuras propuestas mejores a los holdouts que no están contemplados en este acuerdo (el 10% de los buitres todavía está sin acordar y en el Senado, Prat-Gay advirtió que habrá que estar muy atento a esa gente, por lo que el problema de raíz puede seguir).

Las dudas

Todos estos cambios, más los que realice el Senado, abren muchos interrogantes.

> ¿Cómo hará Macri para seguir tapando el déficit heredado?

> ¿Aceptarán Griesa y la Cámara de Apelaciones dar el aval primero, y que Argentina pague después?

> ¿Comprará alguien a un “país defaulteador serial” bonos que tengan una cláusula que impidan pleitear si no se pagan en tiempo y forma?

> ¿Podrá el 10% de buitres que todavía rechaza el acuerdo seguir poniendo la misma traba que hay hasta ahora?

En el medio de todas estas dudas, el Ejecutivo mantiene reuniones con bancos, con organismos internacionales y con el Gobierno de USA.

Todos parecen hacer cola para prestarnos dinero: los bancos ofrecen US$ 12.000 millones garantizados en bonos, los organismos multilaterales dicen que aportarán créditos por US$ 10.000 millones, pero nos impondrán políticas desde el exterior…

Y, mientras todo eso pasa, Buenos Aires se acaba de endeudar con una tasa impagable y la próxima semana salen tres provincias y la Ciudad para conseguir plata a dos manos. Juran que es dinero para infraestructura, pero mucho de eso es plata para gastos corrientes.

Porque ni Macri ni las provincias tienen poder suficiente como para recortar gastos (Cristina tampoco tenía). CFK se financiaba con emisión del BCRA e inflación y Macri esperaba financiarse con deuda para las generaciones futuras. Veremos si encuentra otro camino. Los caminos elegidos para bancar el gasto público son diferentes pero llevan a situaciones sin salida, por eso el mercado casi no reacciona.

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