RAFAEL GUERSCHANIK

La gran pregunta: "¿Y si después de un semestre el déficit fiscal no disminuye?"

El 'pum para arriba' que Jaime Durán Barba pretende como mística de la gestión Cambiemos tiene sus riesgos. Por ejemplo, el voluntarismo, y también la euforia, camino directo a la frivolidad. Es importante no caer en la tentación y debatir con rigor y profundidad lo que vendrá. La siguiente entrevista a afael Guerschanik Carselle tiene que ver con eso:

La situación es muy compleja, tal como muchos insisten. En 2001, el sector público nacional había alcanzado un pico de desequilibrio fiscal que llegó al 2,7% del PBI, recordó el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa). En 2015, el déficit fiscal del sector público nacional fue del 4,1% del PBI. Si se excluyen las transferencias al Tesoro Nacional desde el Banco Central, ANSeS y otros organismos públicos extra-presupuestarios, el déficit fiscal en 2015 asciende a 6,7% del PBI.

Según Idesa, estos datos muestran que "el desequilibrio fiscal del año pasado es récord en las últimas décadas. Incluso es muy alto con relación a otros países que están en crisis fiscal como, por ejemplo, Grecia (3,7%), España (3,4%) o Italia (3,7%). Excluyendo los ingresos extraordinarios, el desequilibrio más que duplica el déficit de la crisis del año 2001."

La Administración Macri tiene una estrategia muy definida para sobrellevar la situación con el menor ajuste posible: apunta al mercado global de deuda.

La consultora Economía & Regiones lo justificó así:

"El programa fiscal del gobierno nacional, que plantea un descenso suave y gradual del déficit fiscal a lo largo de cuatro años, presenta necesidades de financiamiento totales en torno a 10.3% (2016) y 8.3% (2017) del PBI.

En este marco y asumiendo que el BCRA y los organismos del sector público siguen financiando al Tesoro pero en forma sostenidamente descendente en 2016 y 2017, se necesitaría colocar deuda por un monto “piso” de aproximadamente 10% (2016) y 8% (2017) del PBI en 2016 / 2017 (US$ 49.346 millones).

(...) Si se pretende bajar la inflación y el dilema entre ajustar y no ajustar se resuelve por medio de la 2da. opción, entonces quedan 2 opciones: aumentar la presión tributaria o endeudarse. Dado que no sólo no se puede aumentar la presión tributaria (en realidad hay que bajarla), no queda otra opción que endeudarse. Y para endeudarse hay que salir del default. (...)."

Por cierto que es polémico el tema: ¿ajuste o deuda?

En ese momento de la elucubración, Urgente24 se cruzó con el ex ejecutivo de multinacionales, consultor de varios gobiernos y ahora volcado al periodismo de investigación, Rafael Guerschanik, y el diálogo resultó interesante:

-Mauricio Macri convoca a ejecutivos de su perfil para que sean funcionarios, ¿cuál es el enfoque que Ud. tiene de la Administración Macri?

-Hay que tener cuidado con extrapolarlo todo. Entre la función pública y una gerencia o dirección en una empresa multinacional hay visiones a veces opuestas. No todos los ejecutivos se adaptan a trabajar en el Estado, que ofrece un presupuesto más limitado y protocolos administrativos a veces engorrosos.

-¿Como ve la economía?

-Está en una fase del péndulo histórico, de devaluaciones, subsidios y ajuste de tarifas, déficit fiscal crónicos, expansión monetaria para financiar el déficit, endeudamiento externo, péndulo que viene incorporada a nuestra historia económica desde el inicio como nación. La más famosa de estas fases fue  el llamado 'Rodrigazo', pero desde 1850 la Argentina atravesó, por ejemplo, unas 20 crisis cambiarias. El desafío para la Administración Macri consiste en romper este péndulo, una vez que se equilibren los precios relativos, y demandará, por lo menos, los  próximos 2 años.

-La Administración Macri trabaja en mecanismos para reactivar el crédito en tiempos de inflación. Por ejemplo, desde el Banco Central se dijo que Federico Sturzzeneger especulaba con un coeficiente de ajuste que, en verdad, viene de la época del centro de estudios del PRO, Fundación Pensar. Algunos dicen que podrían retomarse iniciativas surgidas del mercado asegurador. Ud. conoce bien ese nicho de negocios, ¿qué opina?
 
-Creo que hay estudios actuariales que trabajaron en el mercado asegurador y están estudiando el tema. En mi caso, cuando a mediados de los '80 participé en la Secretaria de Hacienda, implementamos una unidad de cuenta en el mercado asegurador porque teníamos el problema crónico previsional, sumado a un mercado de capitales que venía muy debilitado por las constantes crisis financieras, e implementamos el seguro de retiro como una renta vitalicia que complementaba a la jubilación estatal, y para darle cierta estabilidad monetaria, se resolvió que éste y los otros seguros se ajustaran según la unidad de cuenta, que al tiempo se la denominó UCS (Unidad de Cuenta de Seguros), que se ajustaba por precios mayoristas elaborado por el INdEC. El 1er. año tuvo un buen desarrollo, pero luego la hiperinflación fue complicando la operatoria. Lamentablemente tuvo un final crítico cuando el organismo de control decidió modificar los índices del INdEC de junio y julio de 1989, de 138% y 209%, que ajustaban los pasivos de las aseguradoras, por 40% y 10% y fue el principio del fin de la unidad de cuenta y de gran parte del mercado de seguros. Me parece que el tema sigue siendo cómo darle autonomía al índice, autarquía plena.

-Bueno, en la Argentina, el CER está desprestigiado, algo que nunca ocurrió con la Unidad de Fomento que se creó en Chile. En la Fundación Pensar se trabajó en un coeficiente de variación salarial y en el Banco Ciudad se utilizó la unidad de cuenta estable (UCE), una moneda indexada en función de una canasta de bienes pero ¿cuál sería el mecanismo apropiado en 2016?

-Primero, es un sistema que sólo puede funcionar bien con índices inflacionarios de un digito, que se mantengan por lo menos 2 años. Segundo, la instrumentación debe estar regulada por una ley específica que incluya que cualquier modificación al sistema que lo desequilibre deberá  compensarse con opciones equivalentes. Mi experiencia me indica que antes de implementar un nuevo sistema, debe pensarse que esas normas deberán ser aplicadas en el futuro por gobiernos de distintos signos políticos.

-Ya que estamos con los índices y coeficientes: los transportistas de granos y los contratistas de cosecha están reclamando un ajuste por inflación de las tarifas cobradas a empresarios agrícolas (lo saqué de la web valorsoja.com) o sea que la indexación es una necesidad de la economía porque no hay horizonte de baja inmediata de la inflación, ¿o Ud. cree que realmente descenderá a partir del 2do. semestre?

-Todos los sectores de la economía han buscado protegerse de los efectos negativos de la inflación, no sólo el sector agrícola. Pero cualquier índice sectorial que no esté relacionado con la evolución de los precios promedio de la economía, puede distorsionar al resto de la economía.

Yo creo que la inflación, en algún momento del año va a bajar... ahora, la velocidad de la baja está directamente relacionada con el grado de ajuste que el gobierno entiende que la sociedad puede soportar. También creo que unos de los déficit de este gobierno ha sido la comunicación a la opinión pública porque mientras el ministro de Hacienda y Finanzas habla de una baja de los índices de costo de vida, los funcionarios de Energía y de Transporte anuncian aumentos para todo el año en sus áreas. Es más: en la boletas de consumo de energía eléctrica que se estaban pagando sin subsidios, ahora le ponen un sello que los identifica como subsidiados, lo que anuncia otro aumento en el mediano plazo... ¿ignoran que las expectativas integran la ecuación inflacionaria?

Un tema que en los análisis no se toma en cuenta consiste en que durante la Administración anterior se duplicó la presión tributaria, obteniendo records de recaudación. Pero su efectividad de cobro fue posible porque, a la vez, las tarifas estaban subsidiadas. Sin embargo, en 2016, con el ajuste tarifario + la presión tributaria preexistente, tengo dudas sobre si la gente no dejará de pagar algunos impuestos para pagar los ajustes tarifarios. Por eso yo estaría más atento a este efecto neto de los aumentos antes de seguir con los ajustes de otros servicios. Yo seguiría de cerca la evolución de la recaudación tributaria ya que, después de un semestre, podríamos sorprendernos si a pesar de los aumentos de servicios... el déficit fiscal no disminuye.

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