REFORMAS EN SEGURIDAD

La guerra de Vidal contra la Bonaerense: amenazas, secuestros y "zonas liberadas"

Desde que empezó su gestión, la gobernadora María Eugenia Vidal se enfrentó al desafío de la seguridad. Desde la fuga de los condenados por el Triple crímen de Gral. Rodríguez hasta diversos episodios macabros como amenazas de secuestros, asaltos a jefe comunales, en todos ellos implicadas las fuerzas. Con diversas medidas, la gobernadora intenta llevar adelante una reforma que incluye despidos, pero desde un sector de esta fuerza de seguridad las consecuencias o las respuestas a estos ya se están haciendo sentir.

Desde que inició su gestión, María Eugenia Vidal sintió las dificultades de la seguridad en la provincia y el manejo irregular y las internas dentro de la Policía bonaerense.

El domingo 27/12 del 2015 los condenados al Triple crimen de General Rodríguez, Víctor Schillaci (35), Martín Lanatta (42) y su hermano Cristian (44) se fugaron cerca de las 2.30 del penal de máxima seguridad de General Alvear. Frente a esa situación, horas más tarde, Vidal, afirmó que concretar la fuga de los condenados hubo "complicidad de una parte del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB)".

La fuga también llevó a la declaración de emergencia de seguridad en todo el territorio bonaerense. El aire de malestar se intensificó posteriormente por las reformas que pretende realizar la gobernadora en este sector de seguridad.

El objetivo trazado por el ejecutivo provincial no es sencillo, dentro del macrismo saben que la lucha que encara es  contra el narcotráfico y los desarmaderos, dos de las “cajas” históricas de la alguna vez tuvo la denominada “maldita policía” bonaerense.

Vidal y su gabinete creen que pueda haber otras reacciones antes de terminar de aplicar la reforma, que incluye la reducción de comisarios generales y la revisión de los bienes de los jefes policiales.

“No tenemos zonas liberadas, pero hay lugares donde pueden aumentar los delitos con la reforma. Hay un fenómeno que es más de cúpulas, pero son sectores afectados con esto”, describe una importante fuente de la Gobernación. “Si alguien creía que íbamos a hacer los cambios, meternos con las cajas policiales y no iba a pasar nada, estaba equivocado. Vamos a tener de todo”, agregó un funcionario muy cercano al ejecutivo.

En paralelo comenzaron a aplicarse cambios en Asuntos Internos y en otros ámbitos de la fuerza, que extendieron un espeso clima interno que deberá sortear la gobernadora y será, acaso, su mayor desafío en los próximos meses. En la División Asuntos Internos se reemplazó a toda la cúpula con civiles y llegó el abogado Guillermo Berra, un hombre que viene trabajando con Vidal desde que era vicejefa, como jefe de auditoría. A esto hay que sumar el regreso de la junta de calificaciones, la revisión de las “horas extra” y, por supuesto, el anuncio de la gobernadora sobre la obligatoriedad de que comisarios y subcomisarios presenten sus declaraciones juradas.

Las consecuencias de “desarmar la Policía”

Además, a los rumores de supuestas renuncias se pueden añadir episodios más escabrosos: el ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, sufrió dos intentos de secuestros virtuales de sus hijos. Lo llamaron a su celular. Se dio cuenta rápido de que era un engaño. También hubo dos amenazas de bomba, sin consecuencias, en el edificio del ministerio que comparte Ritondo con el jefe de la fuerza, Pablo Bressi. No se desalojó el edificio, porque consideraron que no había elementos concretos que indicaran que había algún explosivo.

El pasado miércoles 09/03 se relevó al jefe y al subjefe de la Comisaría Primera de La Plata, Marcelo Cifuentes y Carlos Arias, quienes tenían en su radio de alcance la municipalidad local pero también la Gobernación. La decisión llegó tras el intimidatorio robo al intendente platense Julio Garro (por el cual detuvieron a un subteniente). Fuentes bonaerenses confiaron que hubo una merma de la custodia en los edificios gubernamentales durante varias horas a raíz de esto. Esta situación despertó la preocupación de varios intendentes.

Los cambios en la Bonaerense tienen varios ejes, entre ellos el desmantelamiento de la mitad de las Departamentales, el pase a retiro de más de 25 comisarios y revisión de casos dudosos, entre otras cuestiones. “Removimos también el área departamental de Seguridad en la que se cubrían todas las cagadas, esto también generó ruido”, confía otra fuente. Desde esas oficinas partían los análisis sobre las actuaciones en episodios “confusos” antes que pasen a Asuntos Internos.

Marzo: mes clave para las reformar de la Bonaerense
Durante los días hábiles que queden del mes de marzo se presentarán las declaraciones juradas de comisarios.

En el Ministerio de Seguridad ven la luz al final del camino: creen que el proceso se está dando de “abajo para arriba”, y aseguran que las estadísticas que comenzaron a llegar son optimistas. En especial al Operativo Sol, donde hubo once homicidios menos en Mar del Plata y 230 menos robos de automotores. Entre las zonas más calientes, en el mapa del delito que registra la Gobernación, se pueden identificar cuatro: el Sur (Lanús, Adrogué, Almirante Brown y Lomas de Zamora), La Matanza, San Martín y, en el interior, Mar del Plata. Justamente en San Martín se realizaron 64 allanamientos sobre desarmaderos que terminaron con 74 detenidos. La presunción, prácticamente una certeza: tenían cobertura policial.

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