DÍAS DECISIVOS

Macri busca los votos en Diputados y los K preparan su acto en Avellaneda

Si bien hay quienes desde la oposición proponen postergar la votación sobre holdouts en el Legislativo, Mauricio Macri no puede retroceder y tiene la obligación de conseguir la media sanción en horas más en la Cámara de Diputados. Por este motivo, prepara una ofensiva en Diputados cuando los Kirchner se muestran tan activos como alejados del PJ. El kirchnerismo sabe que la aprobación de ese paquete legislativo dividirá aguas en el peronismo, y los de Cristina se quedarían con la porción más pequeña.

No hay duda de que la 2da. quincena de marzo y la 1ra. de abril marcará el rumbo de la Administración Macri. Hay una acumulación de eventos decisivos en tan corto plazo: o se consolida la Administración, lo que supone el inicio de una cierta bonanza para la imagen del Presidente, algo deteriorada durante las últimas semanas; o crecerá la apuesta a un cambio de gabinete de ministros, algo que dificilmente acepte ceder Mauricio Macri, iniciando un período de gran tensión.

Mientras tanto, algunos apuntes imprescindibles:

"(...) Las encuestas nacionales coinciden con la sensación de la dirigencia salteña. El presidente Mauricio Macri goza de la aprobación del grueso de la ciudadanía, que considera muy positiva su propuesta de combatir la corrupción. Incluso, la mayoría de las personas encuestadas opina que los desaguisados actuales son pura herencia de Axel Kicillof, quien imprudentemente sigue hablando.

Pero es cierto también que la inflación, la inseguridad económica y el aumento de las tarifas generan enorme preocupación. Sin el apoyo de un partido propio, como lo fueron el PJ para Carlos Menem y el kirchnerismo, y la UCR para Raúl Alfonsín, Macri deberá asumir el acuerdo con los buitres como el punto de partida del "macrismo"; es decir, de su gestión.

Si no hay señales inmediatas de que se va a obligar a los empresarios a comenzar a actuar de otra manera, sin admitir especulaciones, el crédito va a durar poco. Macri conoce los códigos empresarios, y va a tener que obligarlos a colaborar en la emergencia. Porque las encuestas también dicen que la ciudadanía ve que todas las medidas tomadas hasta ahora benefician a ese sector. (...)".


Mariano Spezzapria en el diario El Día, de la ciudad de La Plata:

"(...) Una encuesta de la consultora Aresco, de Julio Aurelio, reflejó que el 70,7% de los entrevistados evalúa negativamente la marcha de la economía, mientras que sólo un 24,1% tiene una mirada positiva sobre la misma. En tanto que el aumento de los precios es considerado por el 30% como el principal problema del país, encima de la corrupción (14,3%) y la inseguridad (9%).

Aunque si hay un asunto en el que la gestión macrista concitó adhesión es en la necesidad de cerrar el litigio con los “holdouts”: de acuerdo al mismo sondeo, un 48,7% tiene una opinión favorable al respecto. Esa tendencia es la que seguramente tomará en cuenta la mayoría de los diputados nacionales para aprobar, el martes (15/03) en el recinto, la derogación de la Ley Cerrojo.

El jefe del bloque del PRO, Nicolás Massot, estimó que al menos 145 diputados apoyarán la iniciativa del Gobierno. El joven dirigente es uno de los que se encargó de negociar con las bancadas opositoras, como lo demostró el chat de Whatsapp que mantuvo con Diego Bossio, que La Cámpora difundió profusamente, para luego denunciar un supuesto “cohecho”.

Pero lo cierto es que Bossio no hace más que participar de un grupo de diputados del PJ -escindidos del FpV- que actúan en línea con los gobernadores más acuerdistas con la Casa Rosada. En el caso del ex director de la Anses, su referencia política actual es el salteño Juan Manuel Urtubey, quien se transformó en un interlocutor privilegiado del oficialismo.

A tal punto, que Urtubey fogoneó la reunión del Gobierno nacional con las Provincias por la devolución del 15%, en momentos en que sus colegas empezaban a molestarse con la tardanza del Presidente y el ministro Frigerio para brindarles un cronograma preciso. Durante el encuentro se acercaron posiciones, pese a que todavía hay desacuerdos con los plazos.

(...) Ese corrimiento del FpV hacia posiciones irreductibles -históricamente propias del trotskismo- comenzó a provocar algunos cuestionamientos internos. Por caso, el diputado Maurice Closs dijo puertas adentro que existía una “actitud infantil” de sus colegas al negarse a dar quórum para la sesión del martes. El misionero fue, en rigor, la voz de los gobernadores peronistas.

(...) El sanjuanino Gioja, en carrera para presidir el PJ, participó de ese encuentro pero se ausentó de la conferencia de prensa posterior. A las pocas horas, el cristinismo reflotó la candidatura del chaqueño Capitanich.

Además empezó a armar un acto para el sábado 19 en Avellaneda, en el que los organizadores esperan contar con la presencia de Alicia y Máximo Kirchner.

(...) Ajeno a las cavilaciones de su antecesora, que también mide los tiempos judiciales, el presidente Macri visitará este lunes Rosario y a su regreso a Buenos Aires realizará un anuncio en materia de empleo en la Casa Rosada. Así, expondrá su interés de mantener presencia en el interior del país –que recorrió en la campaña- y en enfrentar los problemas de la economía.

El más acuciante de ellos es la inflación. Los funcionarios macristas que saben del tema, como los ministros Prat Gay y Frigerio, aseguran que se está desacelerando. Y que la suba de febrero -entre 4 y 4,8% según la medición de que se trate- se explica al menos en un 2% por la suba de tarifas. Por eso, destacan una baja en rubros clave como el de los alimentos y las bebidas. (...)".


Eugenio Paillet, en el diario La Nueva Provincia, de Bahía Blanca:

"(...) El gobierno apuesta todo al segundo semestre, donde podrán empezar a registrarse algunos datos positivos como la baja de la inflación, y a la vez se comprueben sobre el terreno los indicios primarios del beneficio de haber obtenido la salida de la larga cesación de pagos.

Sostienen en uno de esos escritorios que una "primera gran señal" puede ocurrir en oportunidad de la visita que hará el presidente Barack Obama dentro de diez días. Se pronostican anuncios de varias inversiones de parte de empresas norteamericanas durante una reunión de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la Argentina, donde estarán Macri y Obama.

En el gobierno esperan que, a la par de aquella mejora en la escena económica y social que -vaticinan- llegará a partir de junio, ayuden las primeras planas con otras noticias. Como sería el caso - según algunos intuyen o tienen información a la mano de parte de algunos jueces- del sonoro desfile de kirchneristas por los juzgados federales, empezando por Cristina Fernández y Amado Boudou.

Resulta claro que la salida del default va a ser clave para dar señales positivas. Pero después habrá que poner sobre la mesa algo que todavía no parece estar definido: para qué sirvió ese paso y si eso tiene algo que ver con las necesidades de la gente, cuyo malhumor sigue atenuado. En este primer trimestre las encuestas acompañan y hasta ahora eso ha ayudado a mantener la imagen bastante alta, aunque ya hay sondeos que registran algunos puntos de pérdida en la imagen de Macri.

(...) Macri conoce antes que nadie dónde está parado y fue por eso que para no alimentar ese costado tan sensible ordenó manejar con precisión de relojero los aumentos del gas y del transporte público que ahora podrían demorarse más allá de abril. "Lo decidirá sólo él", reflejan a su alrededor. ¿Quisieron alertar sobre eventuales disconformidades con el presunto apresuramiento de Juan José Aranguren en aplicar aquel ajustazo? Rumores que recorren los pasillos del poder.

Aquella necesidad de conseguir las leyes para terminar con el default en tiempo y forma por ahí generó algún comentario respecto de aquella posición dura que exhibió Peña cuando dijo que las leyes no eran negociables. O del mismo Prat Gay, que pedía al bloque de Cambiemos no modificar los proyectos ni en una coma. (...)".

Joaquín Morales Solá, en el diario La Nación:

"(...) En este punto es donde aparece el peronismo. El kirchnerismo ha hecho de la derrota de Macri en el caso de los holdouts una cuestión de vida o muerte. Madre, hijo y cuñada (Cristina, Máximo y Alicia) trabajan a tiempo completo y presionan a los senadores peronistas, sobre todo, aunque tampoco descuidan a los diputados. De hecho, fue sorprendente que se difundiera un intercambio de mensajes por WhatsApp entre los diputados Nicolás Massot, de Pro, y el peronista disidente Diego Bossio, a quien el cristinismo ve como un demonio salido de sus propias entrañas. ¿Cómo el kirchnerismo accedió a ese diálogo? ¿Fue sólo la acción solitaria de un fotógrafo la que pudo capturar todo el hilo de la conversación?

Fuentes del Gobierno no descartan que esa conversación haya sido interceptada por las escuchas telefónicas que todavía controla a distancia la jefa de los fiscales, Alejandra Gils Carbó. La procuradora puso ese mecanismo de interceptación de teléfonos en manos de cristinistas fanáticos. Todavía está en esas manos, aunque la Corte Suprema podría remover próximamente a todo el personal designado por Gils Carbó. La segunda alternativa que maneja la administración es que haya sido obra de los sofisticados aparatos de escuchas telefónicas que compró el ex jefe del Ejercito César Milani. El general se los llevó cuando se fue del Ejército. Nunca fueron encontrados por la nueva administración.

(...) Máximo Kirchner llegó de improviso el jueves pasado a una reunión de gobernadores peronistas, preparatoria de la que todos los mandatarios tuvieron con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. La puerta se la abrió su tía, la gobernadora Alicia Kirchner, para sorpresa del resto. Estaban los gobernadores de San Juan, Sergio Uñac; de Formosa, Gildo Insfrán, y el matrimonio Zamora, que tiene en un puño a Santiago del Estero. Habían sido invitados el jefe del bloque de senadores, Miguel Pichetto, y el diputado José Luis Gioja, que aspira a liderar una lista de unidad para presidir el PJ.

La primera versión dio cuenta de que Máximo había "apretado" a Pichetto para que el bloque peronista, mayoritario en el Senado, rechazara el acuerdo con los holdouts o lo modificara para que volviese a Diputados. Alargar el trámite parlamentario significa, en los hechos, incumplir el plazo que dio el mediador Daniel Pollack para pagar la deuda, el 14 de abril. "A mí no me presiona nadie", dijo luego Pichetto, consultado sobre ese encuentro. La reunión existió. Máximo llevó la oferta de una propuesta "superadora" que estaba redactando el ex ministro Axel Kicillof. Eso y rechazar el acuerdo de Macri es lo mismo. Pichetto lo cazó en el aire y le respondió: "No nos podemos oponer a una política que es la continuidad de las que hicieron Néstor y Cristina Kirchner. Ellos fijaron el principio del desendeudamiento con los dos canjes de deuda de 2005 y 2010, cuando le pagaron al contado al Fondo Monetario y cuando acordaron las deudas con el Club de París, con el Ciadi y con Repsol". Ya derrotado, Máximo propuso no pagarle los honorarios del juicio de Paul Singer. "¿Cómo no le vamos a pagar si es el único que ganó? ¿O no sabés que los juicios los pagan los que pierden?", le respondió Pichetto. Punto final.

"El caso de los holdouts será una divisoria de aguas en el peronismo", anticipó otro senador. Los senadores peronistas convocarán para escuchar sus opiniones a los 24 gobernadores del país, a todas las organizaciones empresariales, a economistas como Mario Blejer y Roberto Lavagna y a las distintas corrientes del sindicalismo. La foto que podría quedar de esas convocatorias es la de una Cristina Kirchner reducida a líder de una minoría testimonial, como el resto de la izquierda. Pichetto se propuso que el Senado trate el acuerdo (y preferentemente lo apruebe) el miércoles 30 de marzo. El bloque peronista podría dividirse definitivamente y el partido también. El peronismo no es inocente del largo reinado del kirchnerismo, pero es evidente que detestaría ver el pasado convertido en presente. (...)".

Sergio Crivelli en el diario La Prensa, de Ciudad de Buenos Aires:

" La aprobación o no de la ley para salir del default medirá cuatro cosas: la madurez de la dirigencia, el margen de gobernabilidad, el nivel de la crisis peronista y de qué está hecho Mauricio Macri.

Para evaluar la madurez democrática de la dirigencia es útil una comparación con la crisis de 2001, que tuvo como punto de partida el desastre fiscal que dejó Carlos Menem y como punto de llegada el desastre económico y social que Fernando de la Rúa no pudo resolver.

La caída de De la Rúa fue fogoneada por el duhaldismo y el alfonsinismo, que proyectaron su control de la provincia de Buenos Aires a todo el país con un resultado calamitoso. Por impericia o por compromiso con algunos sectores del poder económico Eduardo Duhalde salió del uno a uno de la peor manera: con un estallido.

Hoy tanto la situación económica como la política son distintas. En primer término, porque el triunfo de María Eugenia Vidal debilitó el sistema de poder peronista y el alfonsinismo es un mal recuerdo para los radicales bonaerenses. Duhalde, borrado por Néstor Kirchner, perdió el poder en 2005 y Alfonsín desapareció en 2009. Nada creció a la sombra de ambos y, además, los Kirchner se encargaron de mantener balcanizado al PJ bonaerense.

En segundo lugar, Macri no es de la Rúa. Lidera sin discusión su espacio y trata a aliados y a opositores desde una posición de fuerza. La ex presidenta Cristina Fernández no sólo le entregó una economía arrasada, sino también un peronismo de rodillas, lo que lleva a la cuestión de la gobernabilidad.

La salida del "default" significará una fuerte inyección de fondos para el gobierno nacional, lo que equivale a asfaltarle el camino del éxito. Pero los gobernadores peronistas no pueden bloquear ese camino sin debilitar sus propias economías.

Eso provoca un complejo tironeo con la Casa Rosada en el que quieren aparecer como la parte fuerte con la ayuda de algunos medios de comunicación. En los hechos no es así, pero si Macri cede demasiado, dañará irreparablemente la gobernabilidad. Si la extorsión de la mayoría peronista del Senado le marca la agenda, sufrirá el mismo deterioro que sus antecesores radicales Alfonsín y de la Rúa.

Por suerte para él, el kirchnerismo se encargó de dejar al peronismo dividido y sin liderazgo. (...)".

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