DÉBORA PLAGER

"Entre Béliz y Stiuso, Néstor eligió a Stiuso"

Horacio Antonio Stiuso no es el paladín de la Justicia, un rol que le apetecería asumir. Ni es James Bond ni Jason Bourne, apenas un Mr. Bean 'argento', promovido por los K, que hoy son historia y sin posibilidad de retorno, y si regresaran tampoco sería bueno para Stiuso. Pero aquella relación estrecha entre él y Néstor Kirchner bien vale no olvidarlo, como tampoco el vínculo que durante años existió entre Cristina Fernández de Kirchner y el fiscal Alberto Nisman, ¿o quién autorizaba el presupuesto para gastos? No es una historia de héroes vs. villanos, sino de feos, sucios y malos, y 'el Bigote' Acosta habló de ellos con Débora Pleger, periodista que integra la porción más interesante del heterogéneo panel del programa "Intratables", devenido en el programa sobre política mas visto de la TV argentina.

-Débora, 3 cuestiones. La 1ra., de qué modo, en nuestra realidad, incide el caso del espía que ya no es espía (Horacio Antonio Stiuso) en la realidad político-social Argentina. ¿Cuál es tu mirada sobre eso?

-Mira, a mí me parece que es preocupante. Me pareció un poco... digamos, para tener muy en cuenta lo que sucedió en el programa del cual yo participo, "Intratables" (América TV), cuando un supuesto espía, una persona que siempre se manejó en las sombras decide llamar en vivo un programa de televisión para apretar a un ex-fiscal de la Nación. Me parece que se vino a hacer su juego, que fue una muestra un poco de desesperación, de cierta pérdida de poder o de debilidad pero al mismo tiempo vino a decir "yo tengo información sobre todos y la voy a usar, si fuese necesario, para defenderme".

-Entre carpeta, denuncia, infiltración, el servicio de investigación del Estado (que yo le sigo diciendo SIDE) ha tenido mucha influencia en la República Argentina desde aquel caso de (Enrique) Olivera (N. de la R.: fraguaron información sobre cuentas bancarias offshore para que perdiera los comicios), por citar a los más conocidos, hasta los desastres que armó el grupo K con algunos miembros de la sociedad y cuestiones realmente difíciles de manejar, pero lo que sí indican es que el compañero Stiuso  y el compañero Néstor Kirchner en algún momento bailaban la misma polka. ¿Ahora está en venganza Stiuso?

-Yo creo que sí. Lo que vos decías es absolutamente cierto. Stiuso, si bien entró en la SIDE en el año 1972 siendo muy joven, hizo una carrera ascendente al calor de todos los gobiernos, pero fueron los Kirchner los que le dieron más poder. Vos te acordás que cuando llega Gustavo Beliz durante los primeros tiempos de gestión de Néstor le propone hacer una reforma de los servicios de inteligencia, y entre Beliz y Stiuso, Néstor Kirchner eligió a Stiuso.

-Volteó a 2. Volteó a Beliz y al otro.

-A (Norberto) Quantín. Y es cierto, vos recién mencionaste Olivera, podemos también mencionar la operación de la efedrina contra Francisco de Narváez, en medio de esa elección tan reñida que terminó con la derrota del ex-presidente Kirchner. La verdad que los servicios de inteligencia que debieran estar para la protección de la ciudadanía ante ciertas situaciones de inseguridad, narcotráfico, terrorismo... en fin, terminó siendo un instrumento de las peores prácticas de la política, porque muchos cuentan que no hay nada que le resultara más entretenido al ex-presidente Kirchner que escuchar las horas de grabación que Stiuso le proporcionaba de sus adversarios políticos, empresarios, periodistas, etc. Y vos me mencionaste la venganza. A mí me parece que vino con esa intención, y de la mano agarró a todos los enemigos que juntó en el camino y los metió a todos en la misma bolsa el día que declaró durante 17 horas, porque mencionó a absolutamente todos. Me parece que sí. Si bien lo que dice puede tener cierto grado de verisimilitud, porque ha manejado y maneja información, tiene una clara intencionalidad.

 

 

-Hay una frase de (Jorge Luis) Borges en un poema que yo recuerdo mucho con el título de mi programa. Él dice "A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires". A mí se me hace cuento que los colegas kirchneristas se olviden y dejen de costado esa convivencia entre Stiuso y el poder del matrimonio K. La otra pregunta sobre esto es la siguiente. Estamos re-posicionandonos con USA como país. La visita de Barack Obama tiene esa intención, el pedido de su mujer de 2 días en (San Carlos de) Bariloche habla de una relación totalmente tranquila y posible de simpatía. Lo que me pregunto es qué haremos cuando llegue el momento más duro, que es Donald Trump e Hillary Clinton, ¿no?

-Respecto a la relación con Estados Unidos, creo que hay que llevar una relación madura, equilibrada, como han dicho las actuales autoridades. Ni las relaciones carnales que supimos tener, ni el canciller con un alicate arriba de una valija. Ni una cosa ni la otra. Respecto a la interna allá con vista a las próximas elecciones, porque es verdad, viene Barack Obama pero es un Presidente que ya está de salida... Bueno, hay que estar atentos. Yo no creo que Donald Trump llegue a ser Presidente de los Estados Unidos, y me alegro que así sea, porque es un fascista, pero es un proceso político interesante. Cuando acá los partidos de izquierda o el kirchnerismo más duro ponen a Barack Obama como una suerte de monstruo y que el país está entregándose a no se qué cuestión imperialista, a mí me gustaría recordar a propósito de ésto, que para los Estados Unidos o por lo menos para los republicanos y demás de derecha, Barack Obama es una especie de marxista. Un Presidente negro que quiso cerrar Guantánamo (y parece que lo puede lograr aún), que le dieron un premio Nobel de la Paz, que defendió la posición de los inmigrantes, y un revolucionario programa de salud. Es muy loco todo.

-Creo que buena parte de esa locura es nuestra, no de ellos. Estamos calificando mal a gente que tiene una posición internacional muy visible como la de Barack Obama. Sobre esto, otra cuestión que es la siguiente. La comunidad política en general está replanteándose las relaciones con el periodismo, entre sí, ahora hay que "parlamentare" como dicen los tanos, porque sino nada sale. ¿Es positivo que el ala dura del populismo monárquico que nos gobernó, se oponga tanto a cuestiones que parecen tan simples o por lo menos fundamentales como pago de deuda, cuestiones de soberanía? ¿Parece lógico? ¿Es un capricho?

-Me gustó lo que dijiste de populismo monárquico. Yo lo veo como una estrategia de aferrarse a cierta cuota de poder perdida. Mientras más visibilicen esa posición extrema que sólo responde a intereses de la ex-presidenta Kirchner con esas posiciones tan irreducibles, no hace más que favorecer a Cambiemos. Imaginate que si desaparece el kirchnerismo, y el peronismo se reagrupa y rearma fuerzas con un candidato interesante para, eventualmente, volver a competir con la intención de ganarle a (Mauricio) Macri en el próximo turno, es factible. Ahora, si siguen divididos, mientras más juego haga el kirchnerismo residual en el Congreso que todavía tienen voz y palabra para salir a cuestionar y decir que vivimos en una dictadura, esta fragmentación peronista le conviene al gobierno actual. Igualmente me parece que por un lado en cualquier democracia, tener un Parlamento donde haya que buscar consensos, no tener mayorías absolutas, uno tendería a pensar que es saludable. Yo alguna vez quiero ver en mi país que eso funcione. Pareciera que por ahora hay diálogo entre las distintas fuerzas para avanzar en leyes importantes, con un rol trascendente de Sergio Massa, pero Massa no va a apoyar todo todo el tiempo. Él querrá jugar su propio partido y fortalecer su fuerza porque entiendo que tiene proyectos electorales en 2017 y 2019. Es difícil. La Argentina no tiene buenos antecedentes respecto a gobiernos que no tuvieron apoyo en el Parlamento. Ojalá que se pueda revertir esa tendencia histórica y que se pueda gobernar con todas las fuerzas políticas tratando de tirar para el mismo lado.

-Pensaba que esta era la ultima pregunta pero se me vino otra sobre este mismo tema. Provincia de Buenos Aires es el 40% de la República Argentina y nada se resuelve en la República Argentina si no está resuelto ahí. Allí está el compañero Sergio Massa, la alianza con la compañera Margarita Stolbizer que cada día avanza más, allí está la valquiria de la voz estentórea que es la señora Elisa Carrió que nunca se sabe para quién juega más que para ella, y también está (y acá viene una especulación de mi parte) Cristina y Scioli que pueden llegar a plantear "queremos ser senadores". ¿La madre de las batallas será el 2017, Débora?

-Seguro. Yo creo que todo el capital político de Cambiemos se juega en la elección de medio turno de 2017. Tengo dudas respecto que Cristina Kirchner se presente a una nueva elección. Es una incógnita, ella está todavía en El Calafate, en una suerte de autoostracismo que solamente rompe a través del Facebook o del Twitter o alguna aparición esporádica. Lo que sé es que todavía conserva cierta legitimidad popular basada en aquella Plaza de Mayo del 09/12/2015. La convocatoria fue realmente importante. Creo que no tiene ninguna posibilidad dentro de su partido, donde se la rechaza, le pasan todas las facturas por tantos años de maltrato, pero todavía tiene altos índices de aceptación popular. Es un signo de interrogación.

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