SUPERMARTES Y DESPUÉS

Hillary capitaliza el pánico que da Trump

Hillary Clinton contra Donald Trump sería una elección presidencial estadounidense muy cerrada, pero la economía sigue favoreciendo una victoria de la exprimera dama, de acuerdo a Analytics Presidential Election Model, de Moody's. Pero "todo gira en torno a los precios de las naftas. Si los votantes no reaccionan a los precios del gas de la forma en que normalmente lo hacen, entonces los republicanos deberían ganar. Pero si reaccionan como las últimas 10 elecciones, entonces los demócratas deben ganar”, dijo el economista senior de Moody's, Dan White. Los precios de los combustibles han caído en picada en los últimos 2 años. La nafta barata es una gran ventaja para los demócratas. Moody's también recomienda observar los 5 estados indecisos: Florida, Ohio, Virginia, Colorado y Nueva Hampshire, donde el margen de victoria para los demócratas es menor a 1 punto porcentual, de acuerdo con Moody's. Pero comencemos por el supermartes...

El martes 02/03, los estadounidenses de 11 estados o provincias fueron a votar, en el marco de las elecciones internas de cada partido (Demócrata y Republicano), para decidir quién será su nominado presidencial para la elección general en noviembre de este año.

Del resultado de estas primarias, se asigna un número de delegados a cada uno de los candidatos (en algunos estados esto funciona de manera proporcional, en otros el ganador se queda con todos los delegados), que luego irán a votar por el candidato al que fueron asignados en la Convención Nacional de cada uno de los partidos, que tiene lugar en julio.

Desde febrero hasta julio, las elecciones primarias o caucus se van llevando a cabo de manera escalonada en cada uno de los estados. Pero el martes 02/03 fue el día en que coincidió la mayor cantidad de estados votando el mismo día y, si bien proporcionalmente no representan entre los 11 más que el 25% de los delegados en la nominación -lo cual significa que queda una larga ruta hasta llegar al nominado-, la jornada es llamada “Super Tuesday” porque suele ser definitiva ya que marca tendencia.

Como dato para demostrar esto, está el hecho de que desde 1998, cada uno de los candidatos (dentro de ambos partidos), que ha ganado la mayor cantidad de estados en el Super Tuesday, resultó siendo el nominado.

El martes arrasaron Hillary Clinton y Donald Trump, la primera con un discurso basado en que ella es la única que puede hacerle frente al segundo (Trump provoca un pánico en buena parte de la sociedad norteamericana).

En Estados Unidos, los politólogos se preguntan, ¿qué le sucede a los estadounidenses para que tantos de ellos estén optando por una opción tan demagógica como es Trump?Los medios norteamericanos, a lo largo del año pasado, han estado intentando resolver una especie de misterio: ¿por qué el electorado republicano está apoyando a un populista de extrema derecha, tono de piel naranja, sin ninguna experiencia política real, que ostenta opiniones extremas y en ocasiones bizarras?”, se pregunta el portal Vox.

El apoyo a Trump cruza líneas demográficas de educación, ingreso, edad y religión, que suelen marcar los límites de los candidatos. Para los especialistas, fenómenos como la inmigración y las nuevas maneras aceptadas de vivir la sexualidad, han modificado el escenario social de tal manera y tan rápido en Estados Unidos, que provocaron que una parte de la población se sienta alienada y amenazada.

Hillary, con 600 delegados más que Bernie

Dentro del Partido Demócrata, la ex secretaria de Estado, Hillary Clinton, tuvo un martes “súper”: arrasó en 6 estados de los 11 (Texas, Virginia, Georgia, Tennessee, Alabama y Arkansas) y ganó raspando en Massachussetts. Obtuvo así muchos delegados y se aseguró su status como primera en la carrera demócrata a la nominación. Clinton emerge en una posición dominante.

Según CBS, le lleva ahora a Sanders una ventaja de 600 delegados. Ella acertó en su discurso de cierre de campaña previo al Super Tuesday, afirma la revista estadounidense de izquierda The Nation. Ella proyectó más a noviembre (elección general) que a julio (Convención General del partido), haciendo referencia a Trump antes que a su competidor en la interna demócrata, el socialdemócrata y senador por Vermont, Bernie Sanders.

Clinton supo leer y capitalizar el enorme miedo que provoca la idea de un Donald Trump presidente, y se presentó a sí misma como la candidata que podría vencerlo (las encuestas le dan la razón).

De alguna manera, el avance de Trump es lo mejor a Hillary, ya que así pasaron a un 2do. plano el escándalo propio de los e-mails de temas de seguridad nacional que circularon por su casilla personal, y las acusaciones que le hicieron de recibir aportes de Goldman Sachs a cambio de una presentación personal, 2 manchas que la afectaron mucho en la opinión pública.

No todo está perdido para Sanders

Por otro lado, en los últimos tiempos el discurso de Hillary supo también adoptar muchas de las preocupaciones económicas planteadas por Sanders y agregó sus propios llamados a “sanar una nación dividida”.

Además, ella mostró tener un gran caudal de energía (durante el SuperTuesday, viajó desde Massachusetts a Minnesota, y de ahí a Florida, a donde los demócratas tienen primarias el 15/03). Pero no todo está terminado para el socialista y senador por Vermont, Bernie Sanders, afirma The Nation.

Todavía tiene un camino a la nominación, solo que a partir de ahora será un camino cuesta arriba. “La carrera demócrata continuará luego de un martes que fue súper para Clinton—pero igualmente bastante bueno para Sanders.” El socialdemócrata obtuvo buenos resultados en, además del Estado por el que es senador (Vermont), Oklahoma, Minnesota y Colorado, 3 estados en donde Hillary había hecho mucha campaña y figuras prominentes se habían pronunciado en su favor. Sanders había logrado recaudar, durante febrero, US$ 42 millones en pequeños donantes.

Los martes que quedan podrían ser más súper para Sanders, ya que la carrera se encamina hacia los estados industriales (Michigan y Ohio), donde su atractivo para los obreros podría darle una victoria. Un candidato demócrata debe llegar a obtener 2.383 delegados o más en su favor para ser el elegido. Hasta el momento, Hillary tiene 1.063, y Bernie Sanders tiene 707.

Si bien todavía falta un largo trecho de camino por recorrer, es claro que de momento, Hillary lleva todas las de ganar.

El avance de Trump está fracturando al Partido Republicano

El fenómeno Donald Trump solía hacer reír a los republicanos, quienes aseguraban que el desarrollador inmobiliario iba a caer por su propio peso, mientras que el partido terminaría alineándose atrás de un candidato afín al establishment conservador. Hasta ahora, eso no ha sucedido. Y el SuperMartes dejó esa posibilidad casi anulada.

Donald Trump ganó en 7 estados (Alabama, Arkansas, Georgia, Massachusetts, Tennessee, Vermont y Virginia).

Ted Cruz obtuvo la victoria en 3 estados (Alaska, Oklahoma y Texas).

Marco Rubio ganó solo en Minnesota.

Un candidato republicano necesita conseguir al menos 1.237 delegados para ser el elegido. Donald Trump ha obtenido hasta la fecha 550.

Le sigue Ted Cruz, con 435.

Marco Rubio ha sumado hasta ahora 196 delegados.

Según el periódico británico The Telegraph, “Trump no ganó todo. Hubiese sido mejor si lo hubiera hecho. Ted Cruz (Texas, Oklahoma) y Marco Rubio (Minnesota) se llevaron los suficientes estados como para justificar que ambos se queden – ninguno concederá probablemente al otro. Sin embargo, a ambos les fue mal en áreas en que estaba predicho que les iría bien, haciendo menos probable que formen un camino propio para vencer a Trump y ganar la nominación en las urnas.”

El periódico digital Politico, por otro lado, plantea la gravedad del avance de Trump para el Partido Republicano. Mientras que Trump avanza, su partido se está dividiendo en 2 facciones con una gran brecha entra ellas, el movimiento #TrumpNunca por un lado, y el movimiento #HazAméricaGrandiosaOtraVez (slogan de campaña de Trump). La resistencia creciente al dominio de Trump podría herir al Partido Republicano para siempre.

Cada victoria de Trump está astillando al propio partido más y más, despertando emociones fuertes en un grupo de detractores que cada vez se pronuncia más fuertemente en su contra.

Pete Wehner, un veterano de la era de George W. Bush fue consultado por el periódico, y dijo que el Partido Republicano, tal como lo conocemos, podría no sobrevivir a esta batalla por su futuro, “más intensa que lo que se ha visto nunca.”

“Una victoria de Trump sería catastrófica para el Partido Republicano y un peligro terrible para la república en sí. Si gana la presidencia, podríamos empezar a ver esfuerzos para formar un partido nuevo”, advierte Wehner.

El surgimiento del autoritarismo norteamericano

“El surgimiento del autoritarismo norteamericano está transformando al Partido Republicano y la dinámica de la política a nivel nacional, con consecuencias profundas que probablemente irán más allá de esta elección”, dice el portal Vox.

Desde el fenómeno del nazismo, los politólogos se han dedicado a estudiar la siguiente cuestión:

> ¿Cómo llega un número significativo de gente a adoptar, de manera rápida, opiniones políticas extremas que coinciden con el miedo a las minorías y el deseo de un líder fuerte?

> ¿Cuáles son los factores psicológicos que hacen que los votantes deseen orden y teman a los extranjeros?

Marc Hetherington, de la Universidad Vanderbilt; y Jonathan Weiler, de la Universidad de Carolina del Norte, publicaron un libro sobre el autoritarismo y la política estadounidense, y han llegado a la siguiente conclusión: el Partido Republicano, al posicionarse a sí mismo como el partido de los valores tradicionales, y el de la ley y el orden, ha comenzado desde hace unos años a atraer a un segmento de la población –que otrora no pertenecían a ningún partido- con tendencias autoritarias (que buscan líderes fuertes que prometan tomar cualquier acción que sea necesaria por protegerlos de los extranjeros y prevengan que sucedan los cambios a los que temen).

Encuestas citadas por The Telegraph muestran además que a Trump le va muy bien entre ex demócratas que ahora se inclinan hacia el Partido Republicano.

3 factores que sacudieron USA

La tendencia se incrementó en los últimos años por cambios demográficos y económicos tales como la inmigración, que modificaron al país de tal modo que una parte de la población comienza a sentirse alienada.

Además de la inmigración, está el cambio en las normas sociales que aceptan distintas maneras de vivir la sexualidad, otrora castigadas, y tendencias económicas que han asfixiado a la clase trabajadora blanca. El  cambio social ha sido rápido y profundo en Estados Unidos.

Si bien estos cambios vienen dándose desde hace mucho, en los últimos años se han vuelto imposibles de ignorar, asegura Vox. Los líderes autoritarios priorizan el orden social y las jerarquías, que traen un sentimiento de control en un mundo caótico. Los desafíos a ese orden –la diversidad, el ingreso de extranjeros, rupturas del orden anterior- son experimentadas como amenazas porque podrían modificar el orden status quo que significa seguridad.

El portal Vox llevó a cabo una encuesta y encontró que entre los votantes de Trump, la mayoría apoya las siguientes 5 políticas:

1. Utilizar la fuerza militar por sobre la diplomacia contra países que amenacen a USA.

2. Modificar la Constitución para prohibirle la ciudadanía a los hijos de inmigrantes ilegales.

3. Imponer chequeos extra en los aeropuertos a pasajeros que por apariencia provengan de Medio Oriente, para desalentar el terrorismo.

4. Requerirle a todos los ciudadanos llevar identificación siempre, para mostrarle a la policía cuando lo pida, para desalentar el terrorismo.

5. Permitirle al Gobierno federal escuchar todas las llamadas que involucren a teléfonos relacionados con terrorismo.

“Lo que estas políticas tienen en común es un miedo enorme a las amenazas, físicas y sociales, y aún más que eso, un deseo de enfrentar esas amenazas con acción severa del Gobierno – con políticas que son autoritarias no solo en su estilo sino de hecho”, describe Vox.

Para The Telegraph, el voto a Trump es síntoma de la pérdida de la fe en las instituciones. “Cuando la gente ya no cree en nada, creen en gente como Trump”, afirma el periódico británico.

El comediante británico, John Oliver, dedicó uno de sus programas a desmitificar a Trump, a derribar algunos de los slogans sobre los que ha erigido su campaña y poner de manifiesto sus contradicciones y sinsentidos. "Para Trump, la verdad es lo último que importa", asegura Oliver.

Por empezar, dice él, Trump sostiene como uno de sus ejes de campaña que él es el único que no recibe dinero de nadie y por lo tanto no gobernará condicionado. Si bien esto es cierto, afirma Oliver, no es completamente cierto.

En una entrevista, Trump dijo que lleva gastado, de su propio dinero, entre US$ 20 millones y US$ 25 millones en la campaña. “Lo que en verdad ha hecho es prestarle él mismo a su campaña US$ 17,5 millones, mientras que ha contribuido solamente con US$ 250.000. Y eso es importante, porque hasta la Convención Nacional, él puede pagarse a sí mismo los préstamos con fondos de campaña”, aclara Oliver. Hay una diferencia significativa entre una donación y un préstamo.

Mientras que Trump dice públicamente que las únicas contribuciones que recibe son de mujeres mayores que no le dan más que US$ 7, la realidad es que ha recibido US$ 7,5 millones en contribuciones. Y si él no quisiera dinero, no tendría 2 botones que invitan a donar plata en su web de campaña.

Otro de sus ejes de campaña es presentarse como un tipo duro: Pero para ser un tipo duro, tiene la piel bastante fina”, advierte Oliver. En 1998, la revista Spy lo llamó una “persona vulgar de dedos cortos”. El editor de esa revista dice que hasta la fecha recibe sobres de Trump con fotos de sí mismo, en las que Trump destaca la longitud de sus dedos.

A veces, esos mensajes incluyen una nota que dice: “¿Ves? No son tan cortos.” Otra de las premisas sobre las que se sostiene Trump es que él hará a América ganar mucho dinero por el hecho de que él ha logrado construir un imperio y una fortuna con sus negocios.

Pero la realidad es que Trump comenzó con una herencia multimillonaria que recibió de su padre (nunca fue el típico self made man del American Dream), y perdió una gran cantidad de dinero en el trayecto que lo hizo deambular por zona de Chapter 11 (concurso preventivo de acreedores).

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