FRACASO MULTILATERAL

Babel 2016: Comienza a preocupar (y aburrir) el diálogo entre sordos en el G20

La reunión del G20 de Shanghái ha vuelto a demostrar que en política monetaria y macroeconómica, salvo el período de Bretton Woods después de la 2da. Guerra Mundial y hasta principios de los años '70, la coordinación multilateral entre las grandes potencias, es muy difícil. El ámbito de las finanzas no es como el del comercio, donde en líneas generales hay un consenso que el libre comercio es positivo (aunque hays ganadores y perdedores). En el ámbito de las finanzas y la macroeconomía, en cambio, hay países que prefieren tipos de cambio fijos, otros flotantes. Unos quieren controlar los flujos de capitales, sobre todo si son altamente especulativos, otros piensan que el capital tiene que ser libre para encontrar rentabilidad. Algunos priorizan el crecimiento y la lucha contra el desempleo, otros la libre competencia y la estabilidad de precios. Unos piensan que el estancamiento de la economía mundial se debe a la falta de demanda, otros creen que hay que mejorar la oferta. Los más realistas dicen que la única función del G-20 es la de ser un foro de encuentro para mantener cierto diálogo y meter presión verbal entre pares. Lo inquietante es que casi siempre el diálogo es de sordos.

"En ese entonces se hablaba un solo idioma en toda la tierra. Al emigrar al Oriente, la gente encontró una llanura en la región de Sinar, y allí se asentaron. Un día se dijeron unos a otros: «Vamos a hacer ladrillos, y a cocerlos al fuego.» Fue así como usaron ladrillos en vez de piedras, y asfalto en vez de mezcla. Luego dijeron: «Construyamos una ciudad con una torre que llegue hasta el cielo. De ese modo nos haremos famosos y evitaremos ser dispersados por toda la tierra.»

Pero el Señor bajó para observar la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo, y se dijo: «Todos forman un solo pueblo y hablan un solo idioma; esto es sólo el comienzo de sus obras, y todo lo que se propongan lo podrán lograr. Será mejor que bajemos a confundir su idioma, para que ya no se entiendan entre ellos mismos.»

De esta manera el Señor los dispersó desde allí por toda la tierra, y por lo tanto dejaron de construir la ciudad. Por eso a la ciudad se le llamó Babel, porque fue allí donde el Señor confundió el idioma de toda la gente de la tierra, y de donde los dispersó por todo el mundo. (..)".

Génesis 11:1-8 Nueva Versión Internacional de la Biblia.

El 26 y 27 de febrero, los ministros de Economía y directores de Bancos Centrales de las economías del Grupo de los 20, que integra la Argentina gracias a los años '90, se encontraron en Shanghái, China, para discutir sobre el camino que está tomando la economía del mundo, así como intentar diseñar un plan de acción conjunto para atacar los temores en torno a la ralentización del crecimiento de la economía mundial.

Según el portal de la revista mensual estadounidense CounterPunch, el G20 se reunió para discutir muchos de los problemas “de los que solamente ellos son responsables.

La desaceleración -la preocupación máxima de los líderes de los 20 países- “es el resultado de políticas monetarias experimentales que los Bancos Centrales implementaron tras la recesión de 2009”, afirma CounterPunch.

El G20 mismo reconoció durante el evento que las estrategias implementadas han fracasado en producir la recuperación duradera que se esperaba.

Sin embargo, y más allá de este reconocimiento, el G20 no logró esbozar medidas concretas para cambiar realmente algo, solo arrojó promesas vagas y generales. No se llegó a ningún acuerdo importante, en materia de estímulos fiscales o monetarios, para hacer despegar el crecimiento global.

"Los jefes financieron de las economías más fuertes del mundo no comprometieron a sus gobiernos a hacer más por impulsar el crecimiento mundial. Por el contrario, no levantaron un dedo por cambiar nada", afirma CounterPunch, que agrega que el resultado del encuentro molesta a Wall Street.

Con las acciones por el piso y los ingresos corporativos cayendo desde hace 2 trimestres consecutivos (síntoma de una recesión inminente), Wall Street esperaba estímulos fiscales y "reformas estructurales", lo que, según CounterPunch, se traduce en recortes salariales, elimnación de impuestos corporativos, y levantamiento de regulaciones gubernamentales que le traban el camino a los grandes de Wall Street.

"¿No ven lo que sucede? Hay una aceptación general del hecho de que la política monetaria ha perdido efectividad, así que ahora Wall Street quiere regalos fiscales. Y no les importa cómo los consiguen", afirma CounterPunch. "A los bancos centrales y los jefes financieros no les importa el crecimiento, el empleo o el estado general de la economía. Es un chiste. Lo que les importa son las ganancias y el precio de las acciones", acusa.

Forbes: “El G20 fue una pérdida de tiempo

Si bien la revista Forbes no va tan lejos como CounterPunch, coincide en que el G20 no es más que una puesta en escena. “Para este momento, la mayoría de nosotros sabemos que el encuentro del G20 en China fue, más que nada, una pérdida de tiempo y un desperdicio de dinero de los que pagan impuestos”, afirma Jay Somaney, de Forbes.

Pero este año hay un dato extra que denota lo improductivo que fue el encuentro: China, país que durante la reunión había asegurado que no tenía ninguna intención de seguir devaluando su moneda y que se había comprometido a consultarlo con los ministros de los otros países antes de hacerlo, tardó menos de 48 horas en contradecir su promesa. Prueba fehaciente de la poca legitimidad que tiene el obsoleto G20, y de lo poco en serio que se toman los participantes sus resoluciones.

“Si el Banco Popular Chino no puede ni sostener el compromiso a los acuerdos del G20, ni siquiera por un par de días, el encuentro fue una pérdida de tiempo incluso mayor de lo que se pensaba originalmente”, asegura Forbes.

El lunes 29/02, el Banco Popular Chino llevó el yuan otra vez hacia abajo, para llegar a una tasa de 6,5490 renminbi por US$ 1, el nivel más bajo en 3 semanas para el tipo de cambio onshore.

Para el portal mexicano EconomíaHoy, la medida es “un jarro de agua fría que pone a la deriva la confianza depositada por algunos importantes funcionarios, como la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, quien durante el fin de semana se hizo eco de las declaraciones del primer ministro chino, Li Kequiang, y el gobernador del banco central, Zhou Xiaochuan, al asegurar que la 2da. economía del mundo ‘no tiene intención, ni determinación, ni decisión alguna de devaluar el yuan’.”

Principales preocupaciones de los líderes G20

Los síntomas de las economías desinflándose están por todos lados, muestra el periódico Financial Times. En Estados Unidos, por ejemplo, el derrotismo se ve en que resulta una sorpresa positiva que el crecimiento del 4to. trimestre de 2015 fuese revisado y elevado hasta 1% anual.

Los indicadores de actividad chinos están en su punto más bajo desde el invierno (hemisferio Norte) 2008-2009. Pero, lo más preocupante, es la eurozona, en donde la inflación ha caído estrepitosamente en enero hacia la deflación y el crecimiento se ha desacelerado abruptamente (especialmente en Alemania).

“Cuando los funcionarios del G20 se encontraron el fin de semana pasado, deben haber sabido que se los ve como que están haciendo un trabajo cada vez más pobre. El crecimiento se está ralentizando en todo el mundo, luego de nunca haber dado un salto apropiado en la recuperación post-crisis”, sostuvo el FT. De un comunicado que emitieron los líderes del G20 posterior al encuentro, se deriva que las principales preocupaciones del grupo son:

-La débil recuperación económica.
-La caída de los precios de las materias primas
-La posible salida de Gran Bretaña de la Unión Europea.
-El creciente número de refugiados en el mundo.
-Las crecientes tensiones geopolíticas
-La volatilidad de los flujos de capitales y los mercados.

Tasas de interés negativas: herramienta quirúrgica que perdió efecto

Las autoridades económicas del mundo tienen, tras años de intentos cada vez más desesperados de impulsar el crecimiento, el temor de haberse quedado sin municiones efectivas, y que los futuros estímulos resulten incluso dañinos, explica Reuters.

"La política monetaria es extremadamente acomodaticia hasta el punto de que incluso podría ser contraproducente en términos de los efectos secundarios negativos para los bancos, las decisiones y el crecimiento", dijo el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, en la reunión del G20. "Las decisiones fiscales y monetarias han alcanzado sus límites", agregó.

Y él fue más allá: "Si queremos que la economía real crezca, no hay atajos que eviten las reformas".

Frente a la pobre recuperación que se dio tras el 2008, los bancos centrales han mantenido las tasas de interés cerca de 0% o incluso negativas, esperando reactivar la economía.

“Atravesando territorio desconocido, los bancos centrales más pequeños como el suizo, sueco o danés, incluso rebajaron los tipos en terreno negativo, elevando las perspectivas de que la política monetaria aún tenga algún margen. El Banco de Japón y el Banco Central Europeo (BCE) siguieron sus pasos, pero los resultados han sido dispares y con efectos secundarios”, detalla Reuters.

Takahide Kiuchi, del banco japonés, manifestó durante el G20: "Algunas cosas pueden ser técnicamente posibles, pero es algo diferente a que sean realizables. La realidad en Japón es que cada vez es más difícil dar pasos en los que los méritos compensen los costos", dijo Kiuchi, sugiriendo que la entidad podría haber agotado sus opciones cuando redujo su tasa referencial por debajo de 0% el mes pasado.

Aunque la reducción puso la rentabilidad de los bonos en territorio negativo, no pudo hacer subir las bolsas o detener la poco bienvenida apreciación del yen, lo que implica que la decisión no logró sus objetivos.

“¿Hay alguna razón para tomar en serio el compromiso del G20 respecto de reformas estructurales?”, se pregunta Forbes.

La falta de confianza en el colectivo, y el comunicado pobre que emitió -carente de información sobre acciones concretas para tratar el crecimiento lento y la baja inflación-, hicieron que el lunes 29/02, el yen japonés subiera. Los inversores buscaron refugio en esa divisa tras el comunicado del G20, afirma Reuters.

Así, el yen cerró el lunes lo que fue su mejor mes contra el dólar en al menos 7 años, y su mayor ganancia porcentual mensual en más de 1 año contra el euro. "El mercado esperaba alguna referencia al hecho de que el yen se ha fortalecido (...) en el último mes o más", dijo Richard Scalone, de TJM Brokerage en Chicago. "Ignorar eso le da un poco más de margen a la gente que apuesta al yen a largo plazo".

La salida de Gran Bretaña de la UE, una de las mayores preocupaciones

La posibilidad de que Gran Bretaña salga de la Unión Europea fue una de las mayores preocupaciones discutidas en el G20.

La directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, explicó en una rueda de prensa poco después del cierre del encuentro, que el ‘Brexit‘ (tal como se conoce en los medios anglosajones la posibilidad de que el Reino Unido salga del organismo), apareció en las discusiones del G20 “tan pronto como las reuniones empezaron de forma efectiva”.

Aunque en los borradores iníciales de la declaración que emitiría el grupo, no se mencionaba, al final fue incluido por la “incertidumbre” que genera esta posibilidad, lo que la sitúa entre los nuevos riesgos para la economía mundial.

Por otro lado, el miembro del Parlamento del Reino Unido y político el Partido Conservador británico, George Osborne, quien atendió en la reunión en Shanghai, describió el prospecto de que su país deje la UE como “mortalmente serio”.

Él dijo a la BBC: “Los líderes financieros de los países más grandes del mundo han dado su veredicto unánime. Dicen que la salida británica de la UE sería un shock para la economía mundial. Si eso le haría a la economía mundial, imaginen lo que sería para Gran Bretaña.”

Sin embargo, Lord Nigel Lawson, un ex Canciller británico que apoya la salida de su país de la UE, planteó en la cadena BBC: “Los británicos no tomarán bien que el G20 les diga lo que deben hacer. Y la noción de que la salida del Reino Unido de la Unión Europea causaría un shock económico mundial, es absurda.” Pobre Lord Lawson: todavía no pudo superar que Sir Alan Walters le haya ganado la pulseada en los días de Margaret Thatcher, quien acabó pidiéndole la renuncia a Lawson, cuya gestión puede sintetizarse así: "Una combinación de abandono del monetarismo, la adopción de una tasa de cambio de facto de 3 marcos alemanes por 1 libra esterlina (dejando de lado incrementos en las tasas de interés), y un relajamiento fiscal excesivo (especialmente en el presupuesto de 1988) desataron una espiral inflacionaria". Así le irá al Brexit...

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