JULIO CIRINO, DEL 22N AL 6D

Desde Buenos Aires

Hubo un tiempo cuando Julio Alberto Cirino y el fallecido Andrés Benavente Urbina escribieron en profundidad sobre el problema del populismo latinoamericano y su discurso demagógico ("La democracia defraudada", Editorial Grito Sagrado). Después corrió mucha agua bajo el puente pero he aquí que la coyuntura (en especial luego del balotaje argentino, el 22N) se ubica donde ellos anticiparon. Por lo tanto, desde la Santiago de Chile, que Mauricio Macri acaba de abandonar horas atrás, Cirino actualizó sus reflexiones, ahora con un cambio posible en la Argentina, que ya no es K, y esperando el impacto del 6D en Venezuela.

por JULIO A. CIRINO                                                          
 
SANTIAGO DE CHILE (Especial para Urgente24). Mientras la señora Cristina de Kirchner parece no haber tomado nota que su mandato expira en menos de 48 horas hábiles y da ejemplo de lo que un Presidente saliente no debe hacer; el presidente entrante procura enviar señales de reorientación en el rumbo de nuestra política regional.
 
Accidentalmente me encontraba en Santiago de Chile y fui testigo de la agradable sorpresa que causo entre algunos miembros del Senado el hecho que el Presidente electo viajara en forma relámpago a Santiago, lo que importa es el gesto. En momentos en que la Alianza para el Pacífico toma relevancia creciente y la posibilidad de una geoeconomía bi-oceánica se hacen alcanzables, parece prudente analizar con detenimiento todo lo que se puede hacer merced a  una efectiva, no declamada, complementación basada en intereses concretos.
 
Hablando de gestos, las fotos de Mauricio Macri con Dilma es otro, y si bien se pueden discutir las dificultades político-legales en que se encuentra la mandataría, el gesto no es a una persona, es a un país, que casualmente es nuestro principal socio comercial.
 
Pero en medio de nuestra accidentada transición que ya está “ad portas”, el domingo 06/12 tendremos el espectáculo del proceso electoral parlamentario de Venezuela.
 
Tal vez valga la pena comenzar por preguntarnos si Venezuela ¿es hoy una democracia?  Si lo respondemos desde el punto de vista de la realización formal del proceso de votación, la respuesta es sí, claro, si analizamos el tema un poco, comienzan las dudas.
 
No sólo por aquello de la legalidad y la legitimidad, sino por la necesidad de asegurar un voto transparente, cosa que no parece estar sucediendo en Venezuela hoy. Pero además, vale mencionar que entre todas las declaraciones del presidente Maduro se destacan aquellas en las que se pone como juez de la voluntad popular, que solo es legítima si coincide con su visión.
 
Aceptando que los encuestadores se equivocan parece haber unanimidad que el Chavismo (o Madurismo si se prefiere) sería derrotado el domingo 6D. Lo que puede suceder luego queda abierto a muchas especulaciones.
 
Vale la pena analizar el comportamiento de la región ante todos estos acontecimientos. No es novedad la cantidad de opositores detenidos por una justicia que para decirlo en forma muy suave es altamente cuestionable. Pareció por un momento que el asesinato del dirigente de Acción Democrática, Juan Manuel Diaz, el pasado 25/11, en un acto partidario sería la copa que llenaría el vaso, pero no fue así. Dentro de este panorama resulta muy alarmante la indiferencia de la región.
 
No son pocos los países que prefieren mirar para otro lado, en ese sentido las declaraciones del presidente electo de Argentina, respecto de la aplicabilidad de la cláusula democrática a Venezuela en caso de evidente alteración de los resultados electorales parece un paso en la dirección correcta.
 
Demasiado tiempo la región se mostró como temerosa de hablar frente a las tropelías de este personaje que sigue ignorando todas y cada una de la normas de un gobierno republicano, al anunciar que daría este paso, Macri, por un lado recibirá la crítica de algún sector, pero, lo que es más importante, para la región y para nuestro país es que marcaría la intención de retornar a ser una república con todo lo que ello conlleva, y en la medida de nuestras posibilidades ayudar a que la región apunte en la misma dirección.