FC BARCELONA

El club más exitoso sufre alerta financiera

El FC Barcelona, actual campeón de España, ganador de la más reciente Champions League, triunfador de la Copa del Rey y de la Copa de Clubes, con una delantera temible por Lionel Messi, Neymar Jr. y Luis Suárez no podrá acometer fichajes de gran peso económico en el próximo mercado invernal europeo (diciembre/marzo). Seguramente tampoco lo haga durante el mercado estival de 2016 (julio/septiembre). El complejo panorama financiero que tiene por delante el club blaugrana impide realizar grandes dispendios tanto en la contratación de futbolistas, como en lo que se refiere a la entrada de sueldos 'galácticos'.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El dinero no es chicle. Y los números son incontrastables. El éxito deportivo tiene un tope en lo financiero, y el equilibrio no es fácil de mantener. El FC Barcelona, que dirige Josep María Bartomeu, ha visto en los últimos tiempos como su deuda, lejos de aligerarse (tal como había sucedido durante la era Sandro Rosell) ha crecido de 287 millones de euros a 328 millones de euro.

Los beneficios se han reducido (15 millones de euros en 2015 en vez de los 41 millones de 2014) y la masa salarial de sus futbolistas ya representa el 73% de los ingresos, esto es, 3 puntos por encima de lo que UEFA considera admisible para mantener los parámetros del 'fair-play financiero'.

Ante este panorama, el club catalán tiene depositadas sus esperanzas en la firma de varios acuerdos de patrocinio para su camiseta de juego y de entrenamiento que, según fuentes blaugrana, abriría una fuente de financiación potente capaz de subsanar buena parte de estos problemas.

Aun en el caso de que esos acuerdos se hicieran realidad, lo cierto es que sus efectos se notarían más en el largo plazo que en el corto plazo. Por ahora el Barça no podría permitirse galácticos más que por el coste de esos fichajes en forma de traspasos (siempre hay fórmulas para posponer y fraccionar los pagos), por lo que supondría su inclusión en la masa salarial.

Así, por ejemplo, un jugador como Paul Pogba (el gran sueño blaugrana) no podría incorporarse al cuadro 'culé' toda vez que reclama un salario de unos 10 millones de euros netos, casi 20 millones brutos. A día de hoy, esa cifra es inasumible para el Barça. Tampoco lo serían otras operaciones más humildes, pero igualmente peligrosas para los balances culés.

De ahí que el Barça esté pensando acometer incorporaciones que sigan un modelo económico, pero igualmente rentables, como la llegada de un delantero 'veterano' que asegure un rendimiento inmediato en el corto plazo, pero que no suponga un desembolso importante.
Álvaro Negredo es el favorito.

La situación financiera del FC Barcelona provocó horas atrás la siguiente nota en el diario madrileño El País:

“El dinero está en el césped”, asegura Susana Monje, vicepresidenta económica del Barcelona después de que el socio votara por Josep Maria Bartomeu como presidente del club. Antes, fue tesorera de Javier Faus, que se responsabilizó de las cuentas de la entidad cuando Sandro Rosell lo heredó de Joan Laporta, y recondujo el área económica de una institución “en bancarrota”, según ellos. Monje asegura que las cuentas cuadran, que presentará un balance con beneficio en la próxima asamblea de compromisarios y que si hay que fichar en enero no habrá problema. Pero en el club se advierte a Luis Enrique, cuando pide fichar a Nolito, delantero del Celta, por 18 millones de euros, que se lo tome con calma, que asusta el Ebitda (el resultado de explotación calculado sin tener en cuenta los gastos por depreciación y amortización de los activos), ese indicador económico que los expertos llaman el core businessde la organización y que muestra si las operaciones ordinarias van por el buen camino o no.

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El Ebitda es el indicador que sirve para controlar la deuda neta del club, que era de 430 millones de euros cuando la junta de Rosell asumió el cargo en 2010, pasó a 287 millones en el 2014 y ahora está en 328 millones. Los estatutos del club, reformados precisamente con Rosell, estipulan que la deuda no puede superar al Ebitda multiplicado por dos. Para esta última temporada, no debe ser mayor al 2,75 (irá disminuyendo en 0,25 por ejercicio). Será a partir del 2018 cuando se ajuste al 2,0. Sin embargo, el último balance indica que la relación entre el Ebitda y la deuda está ahora en 3,2. Números peligrosos para la directiva, obligada por los estatutos a conservar el equilibrio patrimonial, que de continuar en esta dinámica debería dimitir. Es cierto que en la temporada 2014-2015 la entidad aumentó la facturación hasta un límite histórico de 608 millones de euros, pero también vio como se incrementaron los gastos en un 23% y el beneficio neto pasó de 41 millones a 15 tras el triplete.

Al crecimiento de la deuda neta, después de cuatro años consecutivos en los que había disminuido, se une otra grave preocupación: el aumento de la masa salarial, que alcanzó el 73% respecto a los ingresos, una cifra que pone en jaque al Barça en relación a las reglas del fair play financiero de la UEFA (el límite impuesto por el organismo europeo es del 70%). “En ese sentido no tenemos problema. Nadie nos llamó la atención. El tema está controlado”, aseguran en el club, cuando se advierte que la masa salarial ha pasado del 65% al 73% de una temporada a otra (números que incluyen a las secciones, que representan aproximadamente un 5%). “Está alta, pero no desmadrada”, esgrimen los económicos del club, que avisan que las próximas renovaciones no corren peligro.

El club espera cerrar próximamente el nuevo contrato de Rafinha (ahora lesionado) mientras que el de Neymar ha quedado momentáneamente aparcado. Queda también por resolver en un sentido u otro el de Adriano. La facturación del Barça, por otra parte, va en aumento (se estima que para 2016 alcance los 633 millones de euros) o al menos, de eso presumen en la nueva estructura de recursos organizada por Bartomeu, convencido de que, si ha sido capaz de atacar la deuda (este año se acabará de pagar el crédito sindicado), también podrá afrontar la remodelación del Camp Nou, un proyecto que costará unos 600 millones de euros.

“Si pudimos rebajar la deuda manteniendo la competitividad del equipo, podremos financiar la remodelación del estadio”, pronostican desde la ejecutiva del club, empeñada en mejorar los contratos con los patrocinadores.

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