INVESTIGACIÓN DE VERBITSKY

El 'caso Novo' podría derrumbar a la procuradora general Falbo

La causa, N 3468/13, caratulada ?Novo y otros s/ encubrimiento? vincula entre sí los expedientes más resonantes en la materia: los crímenes de Unicenter, San Fernando y General Rodríguez, el tráfico de efedrina, la detención del narco colombiano Mi Sangre, el lavado de dinero del narcotráfico con fideicomisos en barrios privados del Tigre y el contrabando de casi una tonelada de cocaína a España, por el que fueron detenidos y condenados en Barcelona los hermanos Gustavo Adolfo y Eduardo Juliá, hijos del ex jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea durante el gobierno de Carlos Menem, brigadier José Antonio Juliá. Según el fiscal federal Fernando Domínguez ?existe una disputa entre carteles de droga por las nuevas rutas del narcotráfico?, específicamente entre el cartel del Valle y otros formados por los grupos paramilitares conocidos como Autodefensas Unidas de Colombia, AUC.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Es un tema muy delicado y no se le ha prestado la atención que corresponde. Involucra, de alguna manera u otra, a muchos funcionarios y dirigentes políticos, en un corte transversal de la sociedad bonaerense. 
 
Sin embargo, sólo arremetió en la prensa dominical Horacio Verbitsky, desde el diario K Página/12, y hay motivos para el interés: le permite
 
> revindicar a su amigo, el diputado provincial, Marcelo Sain (ex interventor de la Policía de Seguridad Aeroportuaria); 
 
> ajustar cuentas con su tan criticada procuradora general de la Provincia de Buenos Aires, María del Carmen Falbo;
 
> presionar a la Administración Scioli y también a la familia política de Sergio Massa,
 
> además de cuestionar la propuesta anti narcotráfico del candidato de UNA; y
 
> la propuesta de seguridad de Scioli.
 
También le permite revolver el archivo contra otro adversario K, el alcalde de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, quien por entonces era un aliado K.
 
Es cierto lo que afirma Verbitsky: "La utilización del caso en la campaña electoral es inevitable y hasta cierto punto sería legítima" pero, más allá de toda la especulación preelectoral, resulta decisivo para frenar la ofensiva del narco colombiano en la Argentina, ir a fondo en este caso.
 
 
Luego de muchos años de impunidad todas las furias se han desatado sobre el fiscal general Julio Novo, del departamento judicial bonaerense de San Isidro: el jurado de enjuiciamiento provincial resolvió abrir el procedimiento de su juicio político; la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Delgado lo citó a prestar declaración indagatoria por encubrimiento de narcotráfico y la Suprema Corte Bonaerense desplazó del caso a la Procuradora General María del Carmen Falbo, que lo protegía, y aceptó todos los pedidos del fiscal de primera instancia Luis María Angelini, que Novo y Falbo le negaban. 
 
Todo esto es consecuencia de investigaciones y denuncias iniciadas en 2009 por diversos fiscales que dependían de Novo y detectaron su comportamiento ilegal, por el diputado provincial Marcelo Sain y por el fiscal federal de la misma localidad Fernando Domínguez, y deja en evidencia la relación promiscua entre intendentes y fiscales bonaerenses.
 
Esto no se soluciona saturando la provincia de policías, como cree el gobernador Daniel Scioli; desfederalizando los delitos de narcomenudeo, como ya hizo la provincia de Buenos Aires y la semana pasada reclamaron varias otras provincias durante la reunión del Consejo Federal de Seguridad Interior, ni militarizando las fronteras y las villas, según la temeraria propuesta del diputado Sergio Massa, quien llega a postular la pena de muerte sin juicio previo por la mera sospecha de participación en ese delito. La única respuesta viable es desmantelar esa apretada red de ilegalidad que incluye a delincuentes con o sin chapa, policiales, judiciales y políticos, sin la cual esos graves delitos no serían posibles.
 
El rol de la Corte
 
Quienes resolvieron iniciar el juicio político a Novo fueron el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Juan Carlos Hitters; el diputado del Frente Amplio Progresista Abel Buil; los senadores Nidia Moirano, del macrismo; y Jorge Ruesga del Frente para la Victoria. Se opusieron el diputado nacional Marcelo Longin D’Alessandro, del Frente Renovador, y dos abogados de la matrícula. La decisión impacta en la Procuradora General María del Carmen Falbo, quien podría terminar imputada junto con Novo
 
La utilización del caso Novo en la campaña electoral es inevitable y hasta cierto punto sería legítima siempre que no se forzaran los hechos a cambio de un título escandaloso en los medios del Equipo de Demolición y Enchastres del Grupo Clarín, EDEN, y su socio La Nación. Los datos de la realidad son contundentes y están documentados desde hace no menos de seis años.
 
Es una ironía de la historia que la investigación que podría derrumbar este funcionamiento mafioso del Ministerio Público Bonarense y los señoríos municipales del Gran Buenos Aires y La Plata haya quedado a cargo del ahora fiscal federal Domínguez. 
 
En 2006 Domínguez era fiscal general adjunto provincial en San Martín, cuando consiguió la fugaz detención y procesamiento del intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, denunciado por una empresa pavimentadora. Cariglino consiguió que el fiscal de Quilmes, Luís Antonio Armella, ahijado de Falbo, iniciara una investigación paralela a la de San Martín, de modo que quienes terminaron detenidos fueron los denunciantes. 
 
Falbo apercibió al fiscal Domínguez y lo desplazó a una fiscalía que investiga accidentes de tránsito, donde no pudiera cruzarse con un intendente o un concejal, mientras su protegido Armella era ascendido a juez federal. Cariglino fue elegido por Falbo para iniciar un plan piloto: Malvinas Argentinas se hizo cargo de aportar los edificios para las fiscalías descentralizadas, pagar los impuestos y las tasas y proveer el servicio de limpieza. Este modelo se generalizó a toda la provincia, con la dependencia económica y funcional de los intendentes, que deciden qué insumos brindan, si atienden las necesidades edilicias, aportan o restan empleados.
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Además, la ley permite al Fiscal General poner y quitar fiscales a discreción, lo cual propicia el intercambio de favores entre los intendentes, la Procuradora provincial y los fiscales comunales, de cuya actuación política no hay mejor ejemplo que Novo y su persecución contra Angelini para que no pudiera investigar el crimen de Unicenter. La descentralización tal como se aplicó en vez de acercar la justicia a la sociedad ha municipalizado el ministerio público y se ha convertido en fuente de impunidad y negocios espurios de sectores políticos, grandes empresas zonales, policías y penitenciarios. 
 
En toda la provincia rige un sistema eficaz por el cual tampoco existen más investigaciones sobre el manejo de los dineros públicos, el financiamiento de las campañas, el sistema de contrataciones de obra pública y las distintas formas de violencia institucional. Pero no todo quedaría así para siempre. En 2012 Armella se hundió en las turbias aguas del Riachuelo y la Corte Suprema nacional lo separó de la causa por su saneamiento, aunque recién ahora la Comisión de Juicio Político del Consejo de la Magistratura nacional decidió acusarlo porque las obras eran encomendadas a empresas vinculadas con sus familiares. 
 
Aún así no están seguros los votos de los representantes de la UCR necesarios para alcanzar los 2/3 en el plenario. Por su parte Domínguez concursó para un cargo en el Ministerio Público de la Nación y en 2013 fue designado fiscal federal de San Isidro con las mejores calificaciones. Entre otras causas, le tocó la denuncia de Angelini contra Novo. Pura justicia poética.
 
El Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados bonaerense que la semana pasada aceptó abrir el procedimiento contra Novo no fijó fecha para su comienzo y aun deben darse una serie de pasos procesales. 
 
En cambio la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, anunció el cronograma para tomar las indagatorias. Novo deberá defenderse de los cargos y las pruebas aportadas por Domínguez recién el 12 de noviembre, una vez realizada la elección presidencial del 25 de octubre. 
 
Antes que él deberán sentarse ante Arroyo los adjuntos de Novo, Rodrigo Caro (el 27 de octubre) y Eduardo Vaiani (el 29), y las secretarias de su fiscalía Mariana Busse (3 de noviembre) y Melisa Fernanda Rey (5 de noviembre). Novo había conseguido que Falbo enviara el pliego para la designación como fiscal de Melisa Fernanda Rey. Cuando el vicegobernador Gabriel Mariotto se opuso a tratarlo, el Frente Renovador amenazó con parar todas las designaciones. Pero esto fue antes del éxodo, cuando tenía número para ello. Debido al llamado a indagatoria, la Asociación Judicial Bonaerense de San Isidro pidió a la Suprema Corte que licencie a Novo, sus adjuntos y sus secretarias.
 
La Tía Pochi
 
Luego de la nota “La puerta giratoria”, publicada aquí sobre el caso en enero, la Suprema Corte se avocó al tema (Resolución 1/15) y solicitó que la Procuradora explicara su proceder. Como las respuestas de Falbo fueron insastisfactorias, la Corte firmó la resolución 1947/15 que puso en debate su actuación y la de Novo y ordenó que su Subsecretaría de Control de Gestión estudiara las denuncias de Angelini contra Novo. 
 
Los inspectores de la Corte corroboraron la carga laboral excesiva y la falta de medios humanos y materiales necesarios para causas que exigen máximo apoyo y, sobre la base de ese informe, la Suprema Corte desplazó a Falbo del expediente y puso a disposición del fiscal Angelini dos oficinas con los empleados y la tecnología adecuados para continuar la investigación. Esta especie de per saltum mide la gravedad institucional de la situación y la delicada situación de Falbo.
 
El fiscal federal Domínguez determinó que la abogada defensora y la cuñada y socia de Gustavo Adolfo Juliá son próximas colaboradoras de Novo, en cargos de alta responsabilidad. Además, la secretaria privada y pareja del fiscal Novo estaba en contacto con el defensor de uno de los sicarios que intervinieron en el crimen de Unicenter y con la madre de ese abogado. 
 
El homicidio de los colombianos Héctor Edinson Duque Ceballos y Jorge Alexander Quinteros Gartner en ese centro comercial se produjo el 24 de julio de 2008. Ese día se presentó en Unicenter acompañado por un grupo de policías otro de los colaboradores de Novo, Claudio Scapolán, a cargo de Investigaciones Complejas, “sin ningún motivo claro que justificase su presencia en el lugar”.
 
La causa por ese homicidio se acumuló a la iniciada por la denuncia de Angelini contra Novo. En la resolución del 30 de diciembre por la que dispuso el allanamiento de tres sedes de la fiscalía general, el penúltimo día del año pasado, Arroyo Salgado citó en forma textual un tramo impactante del dictamen del fiscal Domínguez en el que señala que la secretaria de la fiscalía Mariana Busse es la esposa del defensor de Gustavo Adolfo Juliá, el abogado Carlos Alberto Broitman.
 
A ambos lados del mostrador
 
Mariana Busse es algo más que eso: ella misma actuó como codefensora de Juliá. Fue secretaria de la fiscalía de Novo entre febrero de 2005 y junio de 2008, cuando renunció para actuar como abogada de Juliá y, en 2011, después de la detención de su cliente en España con casi una tonelada de cocaína, volvió a la fiscalía, esta vez como secretaria de gestión de la unidad descentralizada de San Fernando, donde su actividad principal fue monitorear al fiscal Angelini y obstruir su tarea. 
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A propuesta de Novo, ya había otro funcionario designado para cubrir esa secretaría pero cuando los Juliá cayeron en Barcelona, el 13 de mayo de 2011, Novo pidió a la Procuración que anulara ese nombramiento y en su lugar recomendó a la abogada de Juliá. Esa noche, a la hora de la cena, se produjo una conversación de 25 minutos entre el teléfono de Novo y el de la casa de Falbo. El llamado fue devuelto desde el conmutador de la Procuración General un día antes de que Falbo firmara la designación pedida. Esta vez la comunicación apenas duró un minuto, tiempo suficiente para informar que Falbo aceptaba el cambio y, tal como solicitaba Novo, designaría a Mariana Busse. Mientras trabajaba en la fiscalía, Busse viajó varias veces a Barcelona para interesarse en la situación de Juliá, presentando certificados médicos apócrifos con los cuales Novo le concedía licencias. 

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