ELECCIONES 2015

Scioli lidera pero se acumulan las dudas... sobre Scioli

No deja de sorprender que todos los columnistas políticos dominicales coinciden en que Daniel Scioli es un presidenciable en constante puja con quien le provee de sufragios, Cristina Fernández de Kirchner, existiendo pronósticos diferentes sobre el resultado de la permanente puja. Aquí algunos fragmentos:

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). ¿Por qué Daniel Scioli no ha llegado aún a cumplir su objetivo (tacaño, pequeño, apenas un poco menos mínimo que el de Néstor Kirchner en 2003) de ganar en 1ra. vuelta como 1ra. minoría y no como mayoría electoral? 
 
Es más: ¿por qué las encuestas lo ubican a Scioli tan cerca de cumplir su objetivo pero tan inmovilizado en una meseta interminable, que acumula semanas?
 
La respuesta hay que buscar en la lectura de los siguientes análisis.
 
 
"(...) Todo indica que de aquí a las elecciones los tres están obligados a hacer lo que les impone conseguir el número mágico: Scioli, pasar el 40 por ciento para evitar la segunda vuelta. Macri, quebrar la barrera de los 30 puntos para forzar ese duelo final. Y Massa, seguir intentando lo imposible, aunque es el que más creció de los tres en las últimas dos semanas.
 
De allí que mientras Scioli concentrará todo su esfuerzo en Buenos Aires, donde no le fue bien en las PASO y cree que puede capturar los dos puntos que le faltan, Macri amplía y hace anuncios para todo el Norte con su Plan Belgrano. Massa busca sencillamente en cualquier lugar sin importar la geografía. Le falta muchísimo, pero él sostiene que lo puede conseguir.
 
El problema de Scioli, que se veía venir, es que tiene que luchar en dos frentes. El segundo es hacia adentro, contra el cristinismo, una interna que se suponía que iba a explotar, si gana, después del 10 de diciembre, cuando debería demostrar que es el nuevo dueño de la chequera.
 
Le están marcando la cancha ahora mismo y lo obligan a desperdiciar esfuerzos para demostrar que no será un monigote de la doctora, cuando, como dicen en la sede porteña del Banco Provincia, necesitan concentrarse en una sola batalla, que es ganar en primera vuelta, porque podrían perder en el siguiente turno.
 
Hay en ese segundo frente un montón de ejemplos de uno y otro lado: los que dicen que el poder será de Scioli, y los que retrucan y afirman que el poder seguirá en manos de Cristina.
 
Ella misma le avisó el viernes desde Río Gallegos: "el proyecto no tiene nombre y apellido". Traducción libre: "yo sigo siendo la dueña del modelo, vos sos el candidato".
 
Ya se lo dijo Zannini cuando la jefa se lo impuso como vice: "el armado del gabinete es tuyo, todo lo demás es nuestro". (...)".
 
 
 
"Máximo Kirchner llamó a Diego Bossio y le transmitió con tono irritado su disgusto, y el de su madre, por la presencia del ruralista Eduardo Buzzi en el acto del teatro Opera donde Daniel Scioli lanzó sus propuestas económicas. Sucedió la semana anterior y el hecho revela de qué modo forzado y complejo conviven, alrededor del candidato, el peronismo que toma posiciones y los ultrakirchneristas que se resisten a cederlas.
 
Buzzi había perdido en abril la interna del Frente Renovador para gobernador en Santa Fe y ahora mudó sus pertenencias del massismo al sciolismo. 
 
(...) ¿Por qué Máximo llamó a Bossio? Porque el jefe de la ANSeS es el único dirigente de la mesa chica de Scioli con quien el hijo de la Presidenta tiene una relación de confianza. 
 
(...) Dirigentes peronistas aseguran que los enojos internos de Cristina son múltiples e interminables. Como los externos.
 
Está enojada con Scioli, desde ya. De transmitirlo se encarga, quizás con menos entusiasmo que antes, el candidato a vice Carlos Zannini. Pero también rezuma sus fastidios con los que se alejan de su orilla y recalan en la de Scioli, que es la orilla del poder que puede venir. 
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(...) Otro de los blancos del malhumor de la Presidenta, cuentan en el oficialismo, es Sergio Berni, que si gana Scioli pasará de secretario a ministro de Seguridad. 
 
(...) Berni y Bossio, al igual que Julián Domínguez, también dañado en esa interna, son los dirigentes que en los últimos días dijeron públicamente que Scioli tomará las decisiones si es Presidente y que no habrá transición ni doble comando con Cristina. Se empezaron a comer el plato de la venganza sin esperar que se enfriara.
 
(...) En la mesa principal de Costa Salguero no estuvo el influyente economista Miguel Bein, de viaje personal en EE.UU. Tampoco el reelecto gobernador salteño Juan Manuel Urtubey, otra pieza de peso creciente en la mesa chica de Scioli y mencionado como posible canciller. Para los despistados, la razón de esta ausencia llegó unas horas después cuando el viernes, en Nueva York, Urtubey declaró que es necesario acordar con los fondos buitre. No habló por cuenta propia. 
 
A Cristina esa definición le habrá hecho atragantar otro desayuno. Tanto como la de Julián Domínguez el día anterior, cuando propuso suspender transitoriamente las retenciones al trigo y al maíz, al hablar en un foro nacional de agronegocios. ¿Máximo habrá vuelto a levantar el teléfono para retar a alguien por semejantes osadías? (...)".
 
 
 
"(...) Si Scioli tiene dificultades para captar el voto "independiente", necesita recapturar voto peronista y la única manera es volver superfluo a Massa. El pase de Mónica López responde a esa lógica. López era candidata de Massa, pero el jueves pidió que voten al Frente para la Victoria.
 
Más duro resultó, sin embargo, lo que dijo su marido, Alberto Roberti, el presidente del bloque de diputados massista. Prometió seguir siendo fiel a Massa, pero completó la demolición iniciada por su esposa profetizando que "el 90% del massismo votará a Scioli" en un eventual balotaje contra Macri.
 
¿Para qué votar a un Scioli de imitación, se preguntarán sus votantes, pudiendo votar al original? ¿Para qué forzar una segunda vuelta?
 
La erosión del massismo no le asegura de todas maneras a Scioli que el resto de la campaña sea un paseo. El problema lo tiene en su propio sector. La confesión de Ricardo Jaime de que cobró coimas y la imputación penal al líder de la CGT "Balcarce", Antonio Caló, por una multimillonaria estafa a los afiliados de la UOM representan la enésima demostración de la corrupción en el oficialismo y difícilmente le permitan captar votantes que no comulguen acríticamente con el peronismo.
 
A lo que se suma que el cristinismo y "la Cámpora" intentan crearle a Scioli una red de control con funcionarios propios en cargos clave para los próximos cuatro años. En el Banco Central seis directores responden a Axel Kicillof, uno a Carlos Zannini y otro al presidente, Alejandro Vanoli, aunque eso podría ser considerado una minucia si se lo compara con que la presidenta le impuso el candidato a vicepresidente y, más limitante aún, que tiene un candidato a gobernador bonaerense que no le responde. (...)"
 
 
 
"A 21 días de las elecciones presidenciales, el escenario político empieza a despejarse. No es que pueda anticiparse con exactitud cómo será el resultado de las urnas, pero lo que comienza a delimitarse con más claridad es el campo de juego donde los principales candidatos deberán medir hasta qué punto la sociedad argentina está dispuesta a acompañarlos en sus proyectos.
 
En ese territorio, Daniel Scioli llega con ventaja. El candidato del oficialismo araña el 40% de intención de voto que necesita para instalarse con certeza como el máximo favorito y terminar de despejar las dudas del kirchnerismo, cuyo núcleo duro lo resiste pero no al extremo del suicidio político, ya que necesita retener poder para asegurar su propia supervivencia.
 
Pero por el momento Scioli no tiene garantizada la victoria en primera vuelta, más allá de las proyecciones de algunas encuestas, sino su clasificación directa a la gran final, que no es otra cosa que el ballotage previsto para noviembre. Esa es ahora la ubicación concreta del FpV, que de todos modos en el último tramo de la campaña buscará atraer el “voto a ganador”.
 
Por eso el Gobernador y su equipo se esfuerzan por generar un clima político de hechos consumados. El más resonante fue su decisión de no participar del debate de los candidatos presidenciales previsto para esta noche en la facultad de derecho de la UBA: transmite así la idea de que no le importa pagar costos políticos porque la suerte electoral ya está echada.
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Sin embargo, deberá afrontar en los próximos días la acusación que más le duele en términos de opinión pública: que Cristina Kirchner “no lo dejó” asistir al debate. Aunque a esta altura de las circunstancias, se puede decir que la relación política entre la Presidenta y el Gobernador es mucho más compleja que la que usualmente pueden mantener un líder y un fiel seguidor. (...)"
 
 
 
"(...) Scioli no tiene otro remedio. Es el candidato de un descompactado espacio político cuya jefa indiscutida es la Presidenta. Ella se lo hace sentir. La sensación recrudecerá cuando empiece a participar de la campaña que por ahora prefiere observar. El sciolismo después de las primarias habría hecho otra verificación: que el núcleo más taquillero del 38% de los votos obtenidos serían seguidores de la dama. La diferenciación pregonada como estrategia final habría quedado para otra ocasión. Su dilema consiste en el modo de engrosar aquel caudal para ponerse a resguardo de un balotaje.
 
De allí, la vocación para superar los malos tragos aunque ese empeño derrame secuelas sobre su salud. Estela de Carlotto insistió con la transitoriedad de su hipotético Gobierno para facilitar el regreso de Cristina. El camporismo, con un ministro y un secretario incluidos, lo abandonó intempestivamente en un acto proselitista que realizó en Rosario.
 
Igualmente, el candidato K dispone de una pizca de fortuna. Su amesetamiento actual sería también el de sus adversarios. Con un hándicap aparente: Macri y Massa, en el afán por forzar un balotaje, sólo estarían logrando un trasvasamiento de los votos que poseen. Nada nuevo.
 
El líder del PRO atravesaría el momento más delicado de su campaña. Trata de que Scioli no se le escape. Debe evitar que la ofensiva del candidato del Frente Renovador no afecte su volumen de las primarias. Requiere de la mayor fidelidad posible del voto radical que se alió con él. Como Scioli, la gran posibilidad de una cosecha sólida estaría en Buenos Aires. Allí lo ayuda la buena instalación de María Eugenia Vidal, que sigue creciendo. Tanto, que en el interior de la provincia y en el Conubarno estaría por encima de la ponderación del candidato a presidente.
 
Macri esperaría el último par de semanas para hacer una invocación al llamado voto útil. (...)".

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