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Scioli y su planta potabilizadora de agua entran en campaña

Un anuncio para construir una planta potabilizadora de agua para la región de Ensenada, Berisso y La Plata podría irrumpir en la campaña de Daniel Scioli para el 2015, de la mano de una preadjudicación multimillonaria a una empresa israelí. El proyecto ha estado apareciendo esporadicamente a lo largo de la gestión sciolista, aunque cada vez con más imprecisiones.

La idea de construir una nueva planta potabilizadora para la Región Capital de la Provincia apareció en los primeros años del gobierno sciolista, cruzado por giras a Israel del propio Scioli.

Por entonces se calculaba que la planta de la región capital “beneficiaría en forma directa a 1.200.000 habitantes de Berisso, Ensenada y La Plata” y, concluidos sus tres módulos, “tendría una potencialidad de beneficiar a más de 3 millones de habitantes de todo el segundo cordón del Conurbano y en el sur de La Plata”

El presupuesto 2010 ya incluía entre su articulado el pedido de autorización a la Legislatura de un monto de hasta 100 millones de dólares “o su equivalente en otras monedas”, por un plazo de quince años, para financiar “las obligaciones que eventualmente contraiga el fideicomiso a ser constituido en el Banco de la Provincia de Buenos Aires, para el financiamiento de la construcción de la Nueva Planta Potabilizadora de La Plata”.

El artículo 53 de aquél proyecto se replicó en los siguientes hasta 2011, con una progresión interesante. En 2012, el monto pasó de 100 a 150 millones, aunque el resto de la redacción quedó igual. En 2013, se mantuvo tal cual y en 2014 brilló por su ausencia.

Para 2015, tal vez pensando en la campaña, o más bien en el anuncio, Scioli desempolvó el viejo proyecto, sólo que unos 50 millones de dólares más caro, hasta totalizar los 200 millones. Así se lee en la redacción del artículo 43, que tiene otros “retoques”: Por ejemplo, no habla de plazos y tampoco de un fideicomiso, sino lisa y llanamente “la construcción de la Nueva Planta Potabilizadora”.

En su lugar, prescribe que “dicho endeudamiento y/o la garantía a otorgarse será contraído mediante los mecanismos y/o instrumentos financieros que el Poder Ejecutivo juzgue más apropiados, que en todos los casos deberán asegurar que el producido del financiamiento sea afectado exclusivamente a la atención de gastos asociados con el proyecto que se prevé financiar”.

El proyecto de la Planta estuvo a punto de avanzar en más de una oportunidad. En 2010, Scioli anunció que para el año siguiente se licitaría su construcción “para acompañar el crecimiento demográfico comercial e industrial de la región capital de la Provincia”, tras una reunión con los directivos de la empresa Mekorot en Jerusalén, objetada desde diversos organismos internacionales de Derechos Humanos.

La iniciativa quedó envuelta en un escándalo a los dos años: en 2012, cuando se abrieron los sobres para la licitación, que contemplaba un presupuesto de casi 700 millones de pesos, el Gobernador se reunía con los directivos de Merkorot –que finalmente fue oferente- y el Embajador de Israel en un despacho contiguo. 

El pretexto para la reunión fue transmitir el interés "que tienen tanto el Estado de Israel como la compañía pública en colaborar con la Provincia en su Plan Estratégico de Agua".

En 2013, se conoció que la obra fue preadjudicada a la empresa israelí, autora de la propuesta, por lo cual se objetó que apareciera “a ambos lados del mostrador”. Su costo se evaluó, por entonces, en 1.260 millones de pesos.

El proyecto original de financiamiento estipulaba una tasa de 9.5%, y que la deuda se terminaría de pagar a los quince años, con tres años de gracia para los primeros tres años, con lo cual, de concretarse, comprometería financieramente a la próxima gestión provincial.

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