MINISTERIO DE INFRAESTRUCTURA VS. 'CAJA DE LA POLÍTICA'

El hospital, Juan Javier... déje$$e de embromar...

El reporte nacional que señaló el atraso de las obras de los hospitales prometidos por el kirchnerismo pegó fuerte en Entre Ríos y al mismo tiempo hizo que se pusiera más atención sobre las obras que se ejecutan a través del Ministerio de Planificación, Infraestructura y Servicios y su Unidad Ejecutora de Programas Especiales (UEPE).

PARANA (U24 Entre Ríos). Simplemente para poner en contexto sobre el tema, es importante señalar que solo entre el 3/10/2014 y el 16/10/2014, el Ministerio de Planeamiento, Infraestructura y Servicios, a cargo de Juan Javier García, entregó aportes por $16.307.550 que, supuestamente, se asignarían así:

> $ 14.500.000 para construcción de viviendas en distintos lugares de la provincia.

> $ 1.357.550 para obras en distintas localidades.

> $ 150.000 destinados al 3er Encuentro de Mujeres Campesinas, Melchora Cuenca.

> $ 300.000 para proyectos productivos.

Además, durante ese período, el ministro García se encargó de adjudicar una obra eléctrica por $160 millones a la firma OIC y firmó un convenio por $1.800.000 para la construcción de otras 6 viviendas en Hernandarias. Todo eso en apenas 9 días hábiles.
 
Preguntas: ¿Alguien controló?, ¿alguien verificó que realmente sea así?.  
 
Las fotos de cada uno de los actos están porque siempre hay actos, siempre: así sea para entregar un subsidio por 10 mangos. Y esas son las únicas “pruebas” oficiales que existen, ya que en la página oficial del ministerio todos los enlaces con las oficinas que podrían brindar alguna información no están actualizadas, o directamente no se puede ingresar a las mismas. Tratar de conseguir algún dato en forma personal es aún más difícil. Y hasta un poco riesgoso.

Por tal motivo, la única forma de conocer si realmente los fondos tienen el destino anunciado, es ir a recorrer las obras, preguntar a quienes esperan por ellas e incluso a los mismos que las construyen. Y de esa forma uno se va enterando poco a poco de distintas historias. Unas que hablan de desesperanzas, otras de engaños, de estafas y otras de nuevos millonarios, de personajes que de un día para el otro pasaron de ser simples punteros a ser un “coordinadores”, equipados con vehículos y herramientas de la más alta tecnología.

Y si hablamos de nuevos millonarios, deberíamos comenzar por el propio ministro. Juan Javier García es un ingeniero de la ciudad del norte entrerriano, Chajarí, de la cual fue intendente. Es considerado un dirigente K muy respetado en ámbitos del kirchnerismo nacional por su militancia a favor del difunto ex Presidente cuando comenzó a dar sus primeros pasos en función del proyecto de poder nacional, a principios de 2002. También se lo recuerda como el intendente que renunció y reculó. En las elecciones legislativas de 2009 se las tiró de gallito y dijo que si él perdía en su ciudad renunciaba. Perdió y no le quedó otra que renunciar, pero contó con la complicidad del Concejo Deliberante que no le aceptó “la renuncia”un mamarracho histórico, propio de un K ortodoxo.

Otro detalle que lo caracteriza como un K de pura cepa, es el crecimiento patrimonial que habría registrado en la década ganada. Es decir él también se convirtió en un “ingeniero exitoso”, pero con título de verdad, que aparentemente gracias a ese “éxito” lo justificará sin inconveniente. ¿Lo justificará?

Cuando Sergio Urribarri lo convocó para asumir como ministro en 2011, exigió que su esposa, Diana María Verdún, fuera vice intendenta en Chajarí, cargo que ocupa en la actualidad. Javier, desde el Ministerio de Planificación, y Diana desde su lugar, dicen que se han encargado de beneficiar enormemente a la región de donde son oriundos con obras, subsidios y planes. Él, además, dice que repartió obras al por mayor en toda la provincia y eso lo hace soñar con la posibilidad de postularse a la gobernación (¡¡otro más!!).

El problema es que toda esa cantidad de obras, subsidios, planes y programas se han realizado sin verificación alguna. Cientos de millones de pesos asignados sin algún control. Licitaciones a empresas por otros decenas de millones, provenientes de la Nación. Por ejemplo, para la construcción de los hospitales de Paraná y Gualeguaychú, pero también para mejoramientos barriales (PROMEBA), para arreglos y construcción de nuevas escuelas, para planes de viviendas nacionales y muchas otras obras, como el tendido de la fibra óptica (ocupará un capítulo aparte).

Y cuando uno recorre las obras, fácilmente comienzan a notarse los “desvíos”Basta tomarse el trabajo de cotejar los pliegos de las licitaciones con las obras. Las diferencias en materiales, en m2 construidos, ¡en cantidades de viviendas! Son impresionantes. Ni hablar lo que sucede con las certificaciones de obras. Se certifica por un 95%, pero en realidad lo hecho es mucho menos. Son tantas las irregularidades que llevaría mucho espacio describirlas.

El hospital de Paraná

Es el emblema de la corrupción. Luego del informe que mostraba lo que ocurría en todos el país con los tristemente celebres hospitales de Bicentenario, los funcionarios locales rápidamente armaron una escenografía y contando con el apoyo de los medios de comunicación amigosel ministro García y el vicegobernador José Cáceres -que de construcciones lo único que conoce es la arena de cuándo va a la playa... -, se colocaron cascos y fueron a sacarse fotos recorriendo la obra. 

“Está terminado el 65%”, le aconsejó García a Cáceres que sería una buena frase. Decidido a improvisar (¿?), el vicegobernador agregó “para el 2015 estará terminado”Por supuesto que García no le explicó que la construcción de un hospital de este tipo tiene dos etapas: la obra civil y el equipamiento. Ambas componen el 100% de la obra. Lo que supuestamente estaría terminado, es el 65% de la obra civil, que representa el 35% del total

El presupuesto era de $155,7 millones. Según los funcionarios la obra avanza a un buen ritmo y trabajan actualmente 150 operarios. 

U24 Entre Ríos se tomó el trabajo de ir ayer (29/10), 3 veces en distintos horarios para verificarlo y salvo que estén trabajando bajo tierra, sólo pudimos contabilizar 8 operarios la primera vez. 

Al mediodía contamos 11 operarios y a la tarde nuevamente 8. También preguntamos a los vecinos: 150 personas en teoría dedicadas a la construcción, deberían provocar cierto movimiento visible, pero las respuestas fueron todas en el mismo sentido: “Acá nunca trabajó esa cantidad de gente”.

¿Podrán justificar que se hizo con todos estos miles de millones de pesos? 

¿Habrá alguien que se ocupe de averiguarlo en el próximo gobierno y a castigar con el peso de la ley a quien deba?

“los nuevos millonarios”, ¿podrán también justificar sus incrementos patrimoniales? ¿Habrá alguien que se anime a averiguarlo en el próximo gobierno y a castigar con todo el peso de la ley sea quien sea?

Qué pena no tener esa certeza.

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