NO TODO ES FESTEJO

El creciente problema de las madres adolescentes

A partir del dato publicado en Chubut (15,7% de los niños nacidos en esa provincia son hijos de madres adolescentes), es interesante realizar algunas consideraciones para que el Día de la Madre resulte algo mas útil de lo que es hoy día.

 
"De acuerdo a los datos del Censo Nacional de Población y Vivienda 2010 (INDEC), en la Argentina más de 900 mil mujeres de 14 a 24 años de edad son madres, es decir, el 24,2% de las jóvenes tienen hijos. 
 
El trabajo de cuidar a esos niños es realizado en distintos ámbitos y por personas diferentes. Puede ser desarrollado dentro de la propia familia o en la esfera no doméstica, donde operan el Estado, las empresas, las organizaciones sin fines de lucro y las sociedades.
 
El incremento de la incorporación de las mujeres en el mercado de trabajo y el auge del enfoque que afirma que la socialización temprana de los niños favorece su desarrollo provoca que cada vez más familias decidan externalizar el cuidado de sus hijos, es decir, dejarlos al cuidado de otra persona o institución durante algunas horas del día.
 
De esa manera, la disponibilidad de centros de cuidado infantil de calidad resulta cada vez más necesaria y compete al Estado promover su acceso en condiciones de igualdad. De no ser así, la provisión de cuidados queda sujeta a las capacidades y recursos de las familias. 
 
Quienes tienen mejores ingresos pueden disponer de un mayor acceso a cuidados mercantiles y/o de mejor calidad, mientras que aquellas madres y padres con menores ingresos deben recurrir al apoyo de otras mujeres o cuidadoras informales para la atención de sus hijos e hijas. 
 
Esa situación repercute en la calidad de los cuidados que reciben quienes los necesitan o requieren y en las posibilidades de los miembros de los hogares –en particular las mujeres– de mantenerse en el sistema de educación formal o incorporarse al mercado de trabajo y contribuir con sus ingresos al bienestar de sus familias.
 
Las madres jóvenes son uno de los grupos más afectados por esa realidad, ya que deben articular las demandas características de la etapa de formación familiar con las responsabilidadeseducativas y laborales propias de la transición hacia la vida adulta. (...)"
 
 
El anuario de la Maternidad 2014 titulado “Jóvenes en la Argentina. Oportunidad y barreras para su desarrollo” dio a conocer las cifras de maternidad de madres y padres de entre 14 y 19 años en Argentina.
 
El mismo indica, según datos del Ministerio de Salud de la provincia, que en Chubut se registran 9.832 niños nacidos vivos, de los cuales 44 son hijos de madres de 14 años; 1.501 de madres de 15 a 19 años. Lo que representa un total de 15,7% de madres de entre 14 y 19 años. El mismo informe indica que el 16,4% de los niños rionegrinos nacen de madres adolescentes, de hasta 19 años, lo que coloca a esta levemente por encima de la media nacional, que es de 15,7 partos de madres menores de 19 años por cada 100.
 
Río Negro es la de mayor cantidad de niños de madres adolescentes de la región patagónica, excluyendo a La Pampa. En esa provincia nacen por año casi 12 mil niños. El 16,4 por ciento es superior al 16,2 de Neuquén, al 15,7 de Chubut, al 14,8 de Santa Cruz y al 14 por ciento de Tierra del Fuego.
 
Las cifras más elevadas se ubican en las provincias del norte, encabezadas por Chaco y Formosa. Allí, 1 de cada 4 recién nacidos son de madres menores de 19 años, lo que representa el 25%. En cambio, Capital Federal ostenta por mucho la cifra más baja, dado que apenas el 7% de las madres primerizas son adolescentes.
 
Consecuencias
 
El informe del Observatorio resalta que la fecundidad adolescente precoz es un motivo de preocupación no tanto por su magnitud sino por sus consecuencias en el bienestar de la madre y el hijo, ya que se incrementan los riesgos durante el embarazo y el parto y existen más probabilidades de complicaciones y mortalidad. “Entre las madres adolescentes, en especial si son menores de 15 años, los nacimientos de bajo peso y pretérmino son más frecuentes que en mujeres adultas”, expresa.
 
Al momento de explicar esta situación los especialistas indican que la persistencia de las tasas de embarazo y maternidad adolescentes se vincula a la combinación de un inicio cada vez más temprano de la sexualidad activa en los y las jóvenes, con la insuficiente efectividad de las políticas públicas de salud sexual y reproductiva para adolescentes y mujeres jóvenes.
 
Ejemplifica que la educación en cuanto a planificación familiar recién comienza cuando el joven tiene el primer hijo “lo que refleja que los servicios de salud reproductiva o bien actúan a destiempo o lo hacen a partir del indicador de la maternidad y no del comienzo de la sexualidad activa de las mujeres”.
 
Por más oportunidades
 
De acuerdo con los datos publicados por la UNFPA Argentina (Fondo de las Naciones Unidas) de 2013, el 69% del total de embarazos en la adolescencia corresponden a embarazos no planificados, y la maternidad y paternidad en la adolescencia es más común entre los y las jóvenes de sectores más pobres y con menor nivel educativo: la proporción de madres entre las adolescentes con menor nivel educativo (primario completo o menos) al menos triplica a la que se observa en las adolescentes con secundaria incompleta.
 
También se especifica que más de la mitad de las adolescentes que son madres ya habían abandonado la escuela al momento de quedar embarazadas, mientras que solo cuatro de cada diez adolescentes que están estudiando al quedar embarazadas continúan con el ciclo lectivo.
 
Indican además que una proporción importante de la población joven participa en el mercado de trabajo en condiciones adversas, que se agravan en el caso de las mujeres jóvenes, en especial si son madres.
 
Las mujeres y los hombres jóvenes que son jefes de hogar y tienen hijos no pueden quedarse sin ingresos por un tiempo extendido razón por la cual suelen incorporarse al mercado de trabajo prematuramente, sin las habilidades y conocimientos educativos necesarios, y en empleos de escasa calidad.
 
En el caso de las mujeres jóvenes ello es más crítico pues no siempre cuentan con apoyos suficientes para compatibilizar sus obligaciones laborales con las tareas del hogar y de cuidado de las que son las responsables clave, expresa el informe del Observatorio 2014.

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