"LE IMPUTAN LA DESERCIÓN"

Prepara Máximo K una ofensiva contra Sergio Massa

El periodista Roberto García, en su columna en el bisemanario Perfil, anticipa que Máximo Kirchner prepara una ofensiva personal contra Sergio Massa, diputado nacional líder del Frente Renovador. Massa hasta ahora no percibe que el kirchnerismo va por él, e insiste en que él tiene "la agenda de la gente" y no polemiza con Cristina "porque es la agenda del poder". Al respecto, hay varias apreciaciones que debería considerar Massa: ¿quién es "la gente"? Existen "las gentes" porque "la gente" tiene diferencias socioculturales y socioeconómicas. También es "la gente" quienes participaron, por dar un ejemplo, del 13S y el 8N, y son quienes le reclaman que asuma un liderazgo político y deje los temas económicos para los economistas ya que se trata de una disputa por el poder. Luego, que si la cuestión es la agenda del 2do. cordón del GBA, exclusivamente, ¿para qué contrata al español/mexicano Antonio Solá para que le organice el discurso electoral?

 
"(...) Tan obvio y deliberado el propósito electoral que ya debería haber sido advertido cuando los caciques de La Cámpora se le acercaron a Daniel Scioli en las últimas semanas, alguno de los llamados intelectuales del Gobierno le concedió medio saludo y, casi repentinamente, el ministro Axel Kicillof acompañó al gobernador interesándose en sus frágiles números económicos. Hoy Scioli necesariamente puede ser un aliado, aunque mañana puede ser un Fábrega.
 
Tanta importancia se le otorga al reino bonaerense que, para muchos, una misión oficialista será disolver a un natural de ese distrito como candidato presidencial: Sergio Massa. Alguien con quien Máximo ya no comulga como antaño, cuando lo admiraba más que a Wado de Pedro, y al que parecen dispuestos a convertir en otro Fábrega si logran volcarle sobre la cabeza, en forma inminente, un carro atmosférico. Como si olvidaran que gran parte de Massa se hizo con una gran parte del matrimonio Kirchner.
 
Pero hay odios insalvables, despechos incontenibles. Y a Massa le imputan la deserción, pero mucho más le cargan una descalificación pasada contra Néstor, del mismo modo que a Fábrega –más que una administración objetable– le reprochan haber dicho que “fue un día triste para el país cuando Cristina mandó a Axel para que rompiera el acuerdo que ya se había consumado para salir del default”. Expresión hiriente para la mandataria que puede sumarse a otra: si finalmente se llegara a realizar un convenio a través de Soros o de otros empresarios en el futuro, el ex del Banco Central dijo que sería técnicamente igual al que mandaron abortar de los bancos. Es decir: una grave y casi dolosa pérdida de tiempo y dinero. (...)".

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