MATEO URIBURU

Rugby: Otra muerte súbita apunta a la calidad de los controles médicos

La muerte del jugador de rugby juvenil del SIC, Mateo Uriburu muestra la insuficiencia de la prevención de los casos de muerte súbita en este deporte. Si bien los controles médicos son obligatorios, la muerte de Uriburu hace despertar las dudas acerca de todas las medidas que se toman sobre la prevención justo en una disciplina como el rugby que sufrió varios inconvenientes en este caso.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- Mateo Uriburu, rugbier del San Isidro Club murió mientras estaba de gira con los equipos de menores de esta entidad, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Uriburu, de 17 años, según una nota publicada en el diario La Nación sufrió una arritmia el martes pasado, y a pesar de ser internado y tratado rápidamente por el doctor Enrique Miguens, médico que acompañó a la delegación, no consiguió recuperarse y falleció el domingo 09/03.

Tras conocerse la noticia de la muerte de Uriburu se volvieron a plantear dudas sobre los riesgos para la salud dentro de la actividad deportiva, y más en concretamente en el rugby, una disciplina que ya ha sufrido varios inconvenientes en este sentido. Aunque hay una cierta coincidencia en que, más allá de las medidas de prevención que se tomen y de los estudios que se realizan -y son obligatorios- para quienes quieren competir, es difícil la prevención absoluta.

La ‘Muerte Súbita’ ocurre en forma brusca e inesperada dentro de la 1a hora del inicio de los síntomas, en un individuo supuestamente sano, como sería el caso de un deportista, lo que la hace más temible.

A su vez, el portal Alto Rendimiento dio a conocer que aproximadamente 1 ó 2 de cada 200.000 deportistas fallecen por año. Se sabe que es más frecuente en el hombre que en la mujer y que la incidencia de muerte súbita en deportistas jóvenes es el doble de la población general. 

La muerte del rugbier del SIC se suma a lo sucedido en agosto de 2013, cuando un chico de 13 años que participaba de una práctica de rugby en la provincia argentina de Entre Ríos había fallecido también como consecuencia de una muerte súbita durante una práctica. Los juveniles parecen ser quienes corren mayor peligro.   

El jugador Juan Carlos Migliore, de 23 años, perdió la vida en un encuentro de la Primera. Según relatan testigos, cayó "de mala manera" en un line y recibió un fuerte golpe en el cuello

Según relataron testigos del partido, cuando se jugaban 15 minutos del partido entre CUBA y San Fernando, el jugador cayó de mala manera luego de ser tacleado y recibió un golpe en el cuello que lo dejó tendido en el piso.

Al no registrarse reacción alguna comenzaron rápidamente los trabajos de reanimación y fue trasladado de inmediato a un hospital de la zona, pero el accionar del personal médico no fue suficiente y, producto de un paro cardiorespiratorio, Juan Migliore murió.

En la provincia de Córdoba, el hooker de Carlos Paz, Diego Serral, de 39 años, había sufrido un caso de “muerte súbita”, según los médicos que lo habían atendido en la clínica Punilla. Previamente, había jugado más de 60 minutos con su club en la derrota ante La Tablada 33-18 por el Preparación. No había habido un golpe o signos de anormalidad que indicaran el trágico final, según las palabras de un espectador del partido.

En tanto, en el viejo continente, los Wakefield Wildcats, equipo de la Superliga británica, en sólo seis meses perdieron a dos jugadores a causa de la muerte súbita. Adam Watene (31 años) murió de un paro cardiaco en agosto de 2008 mientras entrenaba en el gimnasio. Y seis meses después, Leon Walker, promesa de 21 años, se desmayó tras escapar a un rival. No fue todo, Jamie Rooney era intervenido quirúrgicamente de una rodilla cuando su corazón se detuvo por 30 segundos. 

En tanto, en Argentina, la UAR intensificó la complejidad de la ficha médica que cada jugador debe tener aprobada para participar en competencias oficiales. La UAR, para esta temporada, dispuso una evaluación precompetitiva para los mayores de 18 y otra para los menores. En el examen de la historia clínica se remarca que "debe realizarse todos los años", y requiere antecedentes de "dolor torácico de esfuerzo, síncope-casi síncope no explicado, disnea, soplo cardíaco, elevación de la presión arterial, antecedentes de asma, epilepsia, diabetes y alguna enfermedad crónica". También solicita antecedentes en el historial familiar de "muerte cardiovascular prematura antes de los 50 años en por lo menos un pariente, incapacidad por enfermedad cardíaca en por lo menos un pariente con menos de 50 años de edad e historia familiar de cardiomiopatía hipertófrica, síndrome de QT largo o arritmia significativa". Se pide en forma anual un electrocardiograma, que es obligatorio "al ingresar el jugador a la categoría menores de 18 años", y también una serie de exámenes especiales cuando el juvenil comienza la etapa de competencia, a los 15. La autorización para jugar, en estos casos, debe ser firmada por los padres del menor. 

Lo cierto es que una nueva muerte en el rugby argentino se hizo presente y resulta muy complicado conseguir una definitiva prevención a estos casos que son  insuficientes a pesar de todas las campañas que se desarrollen.

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