NARCOTRÁFICO

El 'Mojarro' Saldarriaga, ‘el loco’ Barrera y Argentina, paraíso 'narco'

La confirmación de la identidad del colombiano asesinado en los bosques de Palermo el martes 4/03 como el jefe de sicarios de un capo de la droga, demuestra cabalmente cómo la guerra de narcos ha tomado como otro campo de batalla a nuestro país. Los casos de Rosario, Córdoba, Salta y el conurbano bonaerense con ramificaciones en las fuerzas de seguridad, el negocio del fútbol y la política. Todo mientras el Gobierno nacional propone un Código Penal donde se morigeran las penas relacionadas con el narcotráfico.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- Este martes feriado (4/03) en Urgente24 dimos cuenta de la información sobre el asesinato de un hombre en los bosques de Palermo cuyo nombre primero trascendió como Carlos Gutiérrez, un colombiano de 40 años en cuyo cadáver se encontró marihuana y éxtasis, pero que ahora se sabe que en realidad se llamaba Jairo “Mojarro” Saldarriaga y era jefe de sicarios de Daniel ‘el loco’ Barrera, considerado el sucesor de Escobar Gaviría.

El asesinato de ‘Mojarro’ fue público y perpetrado impunemente: al aire libre en los bosques de Palermo donde la balacera que ultimó al jefe de sicarios podría haber matado a inocentes. Se trata de un nuevo capítulo de la guerra de narcos que tiene como escenario a la Argentina y que por ahora no ha llegado a los extremos que se suelen apreciar en México con ahorcamientos y descuartizamientos de personas luego exhibidas públicamente.

Según relata La Capital de Rosario, Saldarriaga buscaba instalarse en el país junto a una mujer porque ya habían intentado matarlo en más de una oportunidad y "estaba preocupado por su seguridad".

El abogado Germán Fliess Maurer fue quien confirmó ayer la identidad del ciudadano colombiano asesinado el martes. Según el letrado, su cliente estaba tratando de radicarse en la Argentina junto a una mujer porque ya habían intentado.

"Me contactaron para asesorarlos para conseguir la radicación en Argentina. El me dio su nombre verdadero para ver cómo podíamos hacer la radicación. Me dijo que no tenía deudas con la Justicia y ninguna solicitud de Interpol pendiente", aseguró el abogado que ahora parece enterarse de la verdadera historia de su cliente.

Jario Saldarriaga tenía 39 años y hasta no hace mucho tiempo fue miembro de las Fuerzas Armadas Republicanas de Colombia (Farc), el ejército guerrillero que durante varias décadas mantuvo en jaque a los gobiernos de ese país con operaciones de secuestros extorsivos y narcotráfico. Allí militó en los frentes 43 y 27. En 2000 cayó preso y fue acusado de secuestro extorsivo, robo calificado y concierto para delinquir. Su nombre fue incluido por la guerrilla en su lista de prisioneros "canjeables", lo que no fue aceptado por el gobierno colombiano. Recuperó su libertad en 2004 y entonces empezó su relación con el capo narco Daniel El loco Barrera Barrera, quien está prófugo y según las autoridades del país caribeño operaría desde algún lugar de Venezuela. Con los años se convirtió en jefe de los sicarios del cartel y comandó un ejército de 20 asesinos.

Pero algo pasó en febrero del año pasado entre Barrera Barrera y su lugarteniente. Según el capo narco, Mojarro se quedó con un cargamento de 500 kilos de cocaína que tenían a México por destino y se los entregó a la policía. Por eso juró venganza y puso a trabajar a sus sicarios para que encuentren y maten a quien fuera su jefe. El primer intento ocurrió el 31 de mayo de 2011 en una cancha de fútbol 5 de la localidad colombiana de Villavicencio, a 90 kilómetros de Bogotá. Allí un grupo que se movilizaba en taxis y motos acribilló a todos los presentes. Hubo seis víctimas inocentes pero Saldarriaga salió ileso y desapareció.

Los estigadores colombianos estiman que Mojarro fue quien comandó el 24 de junio de 2008 en el estacionamiento del shopping Unicenter de la localidad bonaerense de Martínez el crimen de dos ciudadanos colombianos. Aquel día fueron acribillados a balazos Héctor Duque Cevallos, alias Monoteto y enemigo de Barrera Barrera; y un supuesto guardaespaldas, Jorge Alexander Quintero Gartner. Ambos habían pertenecido a la Defensas Unidas de Colombia, un ejército paramilitar que supo enfrentar a las Farc.

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Sobre El Loco Barrera, éste fue capturado el 18 de septiembre de 2012 en Venezuela. Fue uno de los jefes más importantes de las Bacrim (Bandas Criminales Emergentes al Servicio del Narcotráfico), por lo cual a veces se le da el título de narcoparamilitar, al igual que "Don Mario" y "Cuchillo", aunque sus relaciones con las Auc no fueron más que de negocios, así como también con los 15 frentes de la guerrilla de las Farc que operaban en la región de la Orinoquía, donde ha sido siempre su principal punto de operaciones.

El presidente Juan Manuel Santos lo calificó como el último gran capo tras su captura.

Pero según el portal Semana.com, este narco ya había sido destronado a sangre y fuego por un personaje, que, como ocurrió con Barrera en su momento, es un completo pero peligroso desconocido.

Se trata de un hombre de apellido Pachón, conocido con el alias de 'Puntilla' y hoy es considerado por las principales agencias antidrogas nacionales y extranjeras como el reemplazo de Barrera.

‘Puntilla’ Pachón tiene un poco más de 40 años de edad y en el mundo de la mafia es un viejo conocido. Comenzó a trabajar como uno de los palafreneros del cartel de Medellín, en donde empezó a conocer los secretos del negocio de la droga. De allí pasó por una temporada en las filas del cartel de Cali y cuando apenas superaba los 30 años, se instaló en el departamento de Meta, donde rápidamente se enroló con el capo que dominaba el negocio del tráfico de drogas en Bogotá y el oriente del país: el ‘Loco’ Barrera.

El asesinato de Saldarriaga es apenas otro ejemplo de la guerra de narcos que se trasladó a nuestro país. El caso emblemático es Rosario, donde la organización Los Monos, construye fastuosas viviendas en Santa Fe y Claudio 'Pajaro' Cantero, hijo del patriarca del clan, ya fue asesinado a balazos el año pasado.

Pero además de Los Monos, operan Los Garompas y Los Gardelitos, aunque otras permanecen aún en el anonimato.

En setiembre de 2013 se entregó en Córdoba un jefe policial vinculado a los narcos. Se trata de Gastón Bustos, a cargo de una brigada de Drogas Peligrosas. Está sospechado por la desaparición de 30 kilos de marihuana. Su expediente se suma al de los narcopolicías.

En Salta, bandas narcos roban autos de lujo para canjearlos por cocaína. Brigada de Investigaciones de Rosario de la Frontera, Salta, desarticuló en noviembre una banda que se dedicaba al robo de autos de alta gama para canjearlos por cocaína para el tráfico en esa provincia. Hubo dos detenidos, de los cuales uno sería familiar directo de un capo narco del norte de la provincia y el sur de Bolivia.

Los narcos también invierten en jugadores de fútbol, como en el caso Correa donde el juzgado santafecino que investiga a la narco Banda de Los Monos investigó si la propiedad de los derechos federativos del volante Ángel Correa (hoy día en el Club Atlético San Lorenzo de Almagro), había una participación de la familia Cantero. Luego de confirmarlo, el juez de Instrucción Juan Carlos Vienna trabó un embargo al club de Boedo sobre todo dinero que provenga del uso de los derechos federativos del futbolista, bajo advertencia de acciones penales contra los responsables de la entidad azulgrana.

Hay muchos más ejemplos de la guerra narco y sus ramificaciones en la Argentina que llegan hasta lo más alto del Poder. Y todo ocurre en un contexto de debate de un Código Penal donde se atenúan las penas relacionadas al narcotráfico.

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