El avión había despegado de la quinta base militar, en la provincia septentrional de Amasya. Actualmente está activo un dispositivo de búsqueda y rescate del piloto.
Aumenta la tensión
El atentado terrorista en la ciudad de Reyhanli, en la frontera de Turquía con Siria, ha incrementado la presión para una intervención encaminada a crear "zonas seguras" que eviten que el conflicto sirio se expanda a los países vecinos. La imposición de una zona de prohibición de vuelo en las áreas fuertes de la resistencia es una de las opciones barajadas. Pero la renuencia a enredarse en el avispero sirio sigue siendo fuerte entre varios aliados líderes occidentales, empezando por el presidente Obama, que hoy se entrevista con el primer ministro británico, David Cameron, que se encuentra en el frente de quienes reclaman una acción más decisiva.
También el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, visitará a Obama el próximo jueves y le pedirá que dé un paso adelante: "Queremos que USA asuma más responsabilidades", afirmó Erdogan recientemente en una entrevista a la cadena norteamericana NBC.
El gobierno turco considera al régimen sirio responsable del atentado, el más letal en la historia reciente de Turquía. El número de víctimas mortales asciende ya a 46, a las que hay que añadir al menos 155 heridos. Además, más de setecientos establecimientos, 62 vehículos y ocho edificios públicos resultaron dañados en la explosión de dos coches bomba en el centro de la localidad.
"El ataque no tiene ninguna relación con los refugiados sirios en Turquía, y la tiene toda con el régimen sirio", declaró ayer el Ministro de Asuntos Exteriores, Ahmet Davutoglu. Horas antes, el viceprimer ministro, Besir Atalay, había asegurado que las autoridades turcas se encontraban muy cerca de identificar a los autores de la matanza. "La organización y los perpetradores tienen vínculos con la "mujabarat" (la inteligencia) del régimen", afirmó.