Las propuestas serán debatidas en el ámbito de una comisión especial, creada semanas atrás, y en la que se encuentran representados los ministerios de Trabajo, de Justicia y de Relaciones Exteriores.
Almeida explicó que el flujo migratorio más reciente de brasileros hacia el exterior apuntó a una baja calificación como mano de obra pero hay otros flujos migratorios que sí se trata de recursos humanos calificados.
Hay estudiantes y especialistas que se formaron en el exterior, pero que con la crisis en el empleo en el 1er. Mundo podrían querer regresar a Brasil, es la especulación, aunque no hay datos estadísticos ni un relevamiento con nombres y antedecentes.
"En visitas que hicimos a brasileros que viven en otros países, comprobados que, después de años de trabajo y con hijos crecidos, muchos están desempleados. Y son personas altamente capacitadas", explicó Almeida.
"Brasil ofrece condiciones a esas personas para que regresar a trabajar aquí", agregó.
De acuerdo a los especialistas en mercado laboral, José Márcio Camargo, de Opus Investimentos; y Armando Castelar, de Fundação Getulio Vargas (FGV), la medida es positiva.
Ambos consideraron que la situación puede ser estimulada con la difusión en el exterior de informes sobre vacantes y otros datos sobre las posibilidades laborales en Brasil.
"Hay mucha gente volviendo, inclusive profesores universitarios. El papel de la política pública es informar", dijo Castelar.
El Ministerio de Relaciones Exteriores estima que, en 2012, había casi 2,5 millones de brasileros en el exterior, aunque el número puede ser mayor. De acuerdo al Palacio de Itamaraty, la proyección fue realizada en base a informes consulares que se elaboran anualmente. Pero muchos brasileros están en situación irregular y evitar ser incluídos en los censos y estadísticas.
Especialistas afirman que no hay cómo dimensionar el déficit de mano de obra especializada que hay en Brasil, en momentos en que grandes obras de infraestructura, logística y construcción civil comienzan a ejecutarse.
En el país, los profesionales más demandados son ingenieros y técnicos en petróleo, gas y tecnología. Y el problema mayor es que la legislación vigente crea muchas dificultades a la mano de obra extranjera. Por ejemplo, si un extranjero, con visa de turista, recibiera una oferta para quedarse a trabajar en Brasil, él debería regresar a su país de origen y desde ese lugar iniciar todos los trámites necesarios.
"Tenemos una legislación de 1980, absolutamente desactualizada, fuera de lugar y es un estorbo", dijo Almeida.
Él destacó que las discusiones sobre cómo perfeccionar el actual sistema de inmigración se remontan a un proyecto del Ejecutivo ingresado al Congreso en 2009. Él observó que la demanda viene creciendo año a año.
Entre permisos de trabajo temporarios y permanentes, se pasó de 25.000 autorizaciones anuales en 2005, a 73.000 en 2012, un salto de 192%. En los últimos 3 anos, el crecimiento fue de 137%.
De acuerdo a Almeida, cuando el pedido ingresa al Ministerio de Trabajo, la aprobación demora, en promedio, 22 días. Pero antes es preciso presentar diplomas, certificados y comprobación de experiencia profesional en los consultados de Brasil en el extranjero.
A pesar de la burocracia del sistema, el presidente del CNI reconoce que, en relación a otros países, la legislación brasilera tiene ventajas. Por ejemplo, en la Unión Europea hay un sistema de cuotas, o sea el número de trabajadores es limitado, mientras que en Brasil el flujo es determinado por la demanda.
También es cierto que la Unión Europea pretende limitar el ingreso de mano de obra, en especial porque hay una actividad económica que expulsa trabajadores. En tanto, Brasil pretende atraerlos.
En USA, la empresa que contrata mano de obra extranjera precisa publicar sus avisos de demanda en medios de comunicación y demostrar que no hay ciudadanos nativos calificados para los trabajos que demanda en el extranjero.
En Canadá, el sistema de puntuación considera el manejo del idioma, el título idóneo y otros factores.
"La idea es pensar una legislación que facilite la concesión del permido permanente de trabajo. Por ejemplo, permitir que determinadas categorías entren con más facilidad al país", dijo Hélio Zylberstajn, profesor de Economia en la USP.