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Pese a su popularidad, Dilma queda con poco margen para equivocarse

La balanza comercial brasilera cerró 2012 con un superávit de US$ 19.438 millones, el menor en 10 años, y eso que el real se deslizó en 2012 de R$ 1,54 a R$ 2,0. El resultado de US$ 242.580 millone en exportaciones y US$ 223.142 millones en importaciones. El antecedente hay que buscarlo en 2002 , cuando el saldo quedó en US$ 13.195 millones. En 2011, el superávit fue de US$ 29.794 millones. El tema merece varias lecturas. Muchos se preguntan si la desaceleración de la economía afectará la popularidad de Dilma Rousseff.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Por 1ra. vez, China terminó el año como el mayor proveedor de Brasil: US$ 34.200 millones en compras brasileras, consolidándose como el mayor socio comercial del país. Ya en 2009 China resultó el mayor comprador de Brasil. En 2012, le compró por US$ 41.200 millones, por delante de USA (US$ 26.800 millones) y de la Argentina (US$ 18.000 millones).
 
Ese orden también se respetó en las importaciones que realizó Brasil: USA, US$ 32.600 millones; y la Argentina, US$ 16.400 millones.
 
Con la menor actividad económica global y el retroceso en los precios de las commodities, las exportaciones brasileras 2012 cayeron 5,3% respecto de las de 2011. Las exportaciones de semimanufacturas cayeron -8,3%; las de productos básicos, -7,4%; y las de manufacturas, -1,7%.
 
Los peores desempeños ocurrieron con laminados planos, azúcar refinada, automóviles, café en grano, mineral de hierro, carne bovina, soja y celulosa.
 
Y el saldo sería peor si no fuese por Petrobras, que le permitió a Brasil reducir en 2,4% las importaciones de combustibles y lubricantes.
 
La secretaria de Comercio Exterior, del Ministério do Desenvolvimento, Indústria e Comércio (MDIC), Tatiana Prazeres, no anunció metas para 2013, pero sí dijo que las expectativas del gobierno de Dilma Rousseff consisten en que las exportaciones se mantengan en igual nivel a 2012 y 2011. Un incremento de 8,4% en la cosecha brasilera de granos, y de 4,7% en la producción de azúcar, además de la continuidad de la oferta de etanol para el mercado estadounidense fueron los indicadores positivos mencionados por Prazeres.
 
Ella agregó que hay señales de recuperación en la economía de USA pero que Brasil tiene 2 preocupaciones:
 
> la evolución de la relación comercial con la Argentina, y
 
> el desempeño de la euroeconomía.
 
 
Interesante ir al blog de Raquel Landim en el diario O Estado, de S. Paulo, donde analizó lo mencionado:
 
La Administración Dilma tuvo en 2012 el peor resultado para la balanza comercial desde el inicio de los gobiernos del PT (Partido dos Trabalhadores). El superávit de Brasil con el mundo quedó en US$ 19.400 millones, 38,8% por debajo de 2011 y sólo perdió frente a los US$ 13.200 millones registrados en 2002, el último año de FHC (Fernando Henrique Cardoso).
 
Desde que Lula subió la rampa del Planalto (sede presidencial, en Brasilia DF), las exportaciones saltaron de US$ 60.400 millones en 2002 a US$ 256.000 millones en 2011, con un pequeño intermedio en 2009 a causa de la crisis global. Buena parte de ese desempeño fue consecuencia de los precios de las commodities y, en especial, por el espectacular apetito chino por el mineral de hierro.
 
Pero todo indica que Dilma no podrá contar el con bonus del mineral de hierro que tanto benefició a las exportaciones en el gobierno Lula. A causa de los menores precios en el mercado internacional, las ventas del mineral de hierro cayeron de US$ 41.800 millones en 2011 a casi US$ 31.000 millones en 2012 -o sea, US$ 10.800 millones menos. El valor es equivalente a la caída en el saldo comercial brasilero del año (US$ 10.300 millones menos)-.
 
"Si el mineral de hierro no hubiese caído de precio, por lo menos tendríamos el mismo desempeño del año pasado", dijo José Augusto de Castro, vice-presidente de la Associação de Comércio Exterior do Brasil (AEB). “Es el final del bonus del mineral de hierro". Las exportaciones a China, el mayor socio comercial de Brasil, cayeron 7% en 2012, la primera caída desde 1999.
 
China está promoviendo una profunda mudanza en su economía, pasando el eje de las exportaciones e inversiones hacia el consumo interno. Con menos inversiones, la demanda por mineral de hierro es menor y los precios caen. En 2013, el gigante asiático continuará con ese proceso. Es probable que los precios del mineral de hierro registren alguna volatilidad, a medida que los chinos administran sus stocks, pero no deben regresar a niveles de precios mucho más altos. Lo admiten hasta los ejecutivos de la empresa Vale.
 
Es claro que no sólo fue el mineral de hierro lo que afectó la balanza. Brasil exportó 7,7% menos a Europa, que atraviesa una grave crisis, y 20,7% menos a la Argentina, a causa de las barreras proteccionistas. También vale la pena recordar que el superávit podría ser aún menor si Petrobras no hubiese postergado los registrados de sus importaciones de crudo y derivados. El gobierno no hizo previsión para el superávit en 2013, pero las estimaciones de AEB apuntan a US$ 14.000 millones".
 
El asunto tiene repercusiones políticas porque llegan tiempo de definiciones en el gobernante PT.
 
Gerardo Lissardy escribió en BBC Mundo, retomando un tema clave de 2013, a propósito de la advertencia del semanario The Economist respecto de la política económica de Dilma Rousseff:
 
" Dilma Rousseff parece tener poco margen para pensar en la superstición: el 13 será el año en el que se jugará buena parte de su suerte como presidenta de Brasil, en términos económicos y políticos, según analistas.
 
Aunque Rousseff mantiene altos índices de aprobación, la pregunta para muchos es si en el nuevo año logrará revertir el enfriamiento de la economía brasileña o si éste podría comenzar a afectar su popularidad.
 
La respuesta será importante no sólo porque es posible que Rousseff busque su reelección en 2014, sino porque los mercados quieren saber qué ocurre realmente con la mayor economía latinoamericana.
 
"Es un año clave para mostrar si el bajo crecimiento económico que experimentó el país en los últimos años derivó del escenario externo o si hay problemas estructurales que no permiten al país crecer", dijo Luciano Rostagno, estratega jefe del banco WestLB de Brasil, a BBC Mundo.
 
¿Recuperación?
 
La economía brasileña ha tenido un frenazo repentino desde que Rousseff asumió la presidencia en enero de 2011 tras el gobierno de su mentor político, el popular Luiz Inácio Lula da Silva.
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El PIB de Brasil pasó de crecer 7,5% en 2010 a 2,7% el año pasado. La previsión oficial para 2012 es que la expansión sea de apenas 1%, anunció el Banco Central (BC) hace unos días en su tercera revisión a la baja este año.
 
El gobierno cree de todas formas que Brasil comenzará a recuperarse el año entrante, con un crecimiento que estima llegará a 4% en 2013 y a 5% en 2014, cuando el país será sede del Mundial de fútbol.
 
Sin embargo, economistas del sector privado son menos optimistas. Rostagno, como otros analistas, trabaja con proyecciones medio punto por debajo de las oficiales para 2013 y 2014.
 
Hace pocos días Rousseff anunció la concesión a privados de los aeropuertos de Río de Janeiro y Belo Horizonte.
 
Rousseff también busca atraer inversores, no sólo para explotar las reservas de petróleo bajo la plataforma continental brasileña sino para modernizar la infraestructura con asociaciones público-privadas en aeropuertos, puertos, carreteras y vías férreas.
 
Hace unos días anunció la concesión a privados de los aeropuertos de Río de Janeiro y Belo Horizonte para septiembre. En febrero ya había hecho lo propio con dos terminales aéreas de Sao Paulo y la de Brasilia.
Pero los observadores advierten que los resultados de medidas así tardan en verse.
 
"La cuestión es que algunos de los problemas estructurales, como la baja calificación de mano de obra, alta carga tributaria o infraestructura deficiente no se logran resolver en un año", dijo Rostagno.
 
Tres variables
 
Muchos creen que la suerte política de Rousseff estará atada a sus logros económicos en el año entrante.
 
"Si la economía no se recupera en 2013, eso puede afectar su popularidad y aprobación", dijo David Fleischer, profesor emérito de Ciencia Política en la Universidad de Brasilia, en diálogo con BBC Mundo.
 
Agregó que el escenario dependerá básicamente de tres variables: la inflación, la creación de empleos y los salarios.
Por ahora, Rousseff parece tener las tres bajo control.
 
Según el BC, la inflación brasileña en 2012 será de 5,7%, apenas por encima del 5,2% previsto. La tasa de desempleo fue en noviembre de 4,9%, récord mínimo para el mes. Y el consumo de las familias crece, aunque menos que antes.
 
"Por ahora ese impacto negativo no ocurrió, pero es posible que ocurra porque todo eso depende del crecimiento del PIB", dijo Fleischer.
 
Año preelectoral
 
El gobierno de Rousseff mantiene una tasa de aprobación de 62%, de acuerdo a mediciones divulgadas a mitad de diciembre por las encuestadoras CNI/Ibope y Datafolha.
 
Según esta última, se trata del mejor resultado obtenido desde 1992 por un Presidente brasileño dos años después de empezar su primer mandato.
 
Y el índice de popularidad de Rousseff es aún mayor: 73%.
 
Alberto Almeida, un experto en opinión pública del Instituto Análise, con sede en Sao Paulo, señaló que la popularidad de Rousseff es un reflejo del aumento de la renta real de la población brasileña, por encima del PIB.

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