No obstante, Ferreyra reconoció que "el Estado en este caso ha actuado de manera muy rápida para resolver el crimen" y afirmó que "más allá de que haya sido la Justicia, el Gobierno nunca se interpuso". De hecho, en declaraciones a Infobae.com el hermano de la víctima fatal reconoció que "uno de los testigos claves lo aportó (el ex presidente Néstor) Kirchner" y "se trata de un testigo de identidad reservada, un quebrado de la patota que confiesa algunas cosas y es fundamental para la causa".
En este sentido, evaluó que "la causa tuvo muchos elementos en el medio como la detención de Pedraza, la denuncia de coimas, escuchas, un perito que quiso arruinar parte de la prueba, pero a pesar de todas las adversidades planteadas por la Unión Ferroviaria y por Pedraza, avanzó". "Eso te demuestra que es posible que la Justicia prospere en este país. Más allá de los obstáculos llegamos enteros, con una hipótesis muy fuerte. Sabemos que Pedraza armó esta patota para aleccionar a un sector de los trabajadores tercerizados y demostrar así que no iba a permitir poner en peligro todos sus negociados", sostuvo Ferreyra.
Además, dijo estar "seguro" de que "hubo zona liberada", en alusión a la presunta complicidad policial en el ataque, por la cual se juzgará a siete efectivos de la Policía Federal que suman a los dirigentes sindicales acusados, como Pablo Díaz y Juan Carlos "Gallego" Fernández, número dos de la Unión Ferroviaria. Ferreyra consideró que el crimen de su hermano "desnudó el estado calamitoso en que se encuentran los trabajadores argentinos" y sostuvo que la causa debería funcionar "de manera reflexiva" sobre el papel del sindicalismo.
En este sentido, explicó que está trabajando con el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) en una campaña para eliminar prácticas laborales tales como la tercerización, motivo constante de protestas en diferentes ramas. "Con el CELS siento que encontré la posibilidad de darle un sentido a la muerte de Mariano. Y ver qué podemos hacer para que esto no vuelva a pasar", señaló.