La directiva culé entendió el año pasado, cuando se pactó este acuerdo encubierto, que para esa fecha el futbolista estaría ya maduro para aterrizar en un fútbol como el español.
Sin embargo, las circunstancias han cambiado. Neymar está brillando en los Juegos Olímpicos y más de una voz dentro del club considera que esa llegada podría adelantarse incluso para esta misma temporada. Esto es: convertir al brasileño en la bandera con la que ilusionar al barcelonismo el año que Tito Vilanova coge las riendas del club.
Cabe recordar que Pep Guardiola no era muy partidario de hacerse con los servicios inmediatos de esta perla, algo que influyó en que el acuerdo se pudiera cerrar para dentro de dos años, tal y como Santos y Neymar querían, algo que impidió al Real Madrid fichar al jugador. Mourinho y Florentino Pérez lo querían para el pasado mercado invernal.
Así las cosas, Jordi Bertomeu, uno de los máximos directivos blaugrana, reconoció el pasado fin de semana este interés para el que, sorprendentemente, el Barça tendría capacidad financiera. Cuando en 2011 se llegó a un acuerdo con Neymar, Rosell negoció un crédito independiente de la línea abierta hace dos años, con la que acometer el fichaje del futbolista. La cantidad rondaría los 40 millones de euros.
El Barça podría solicitar un adelanto de esta cantidad y poner el resto de los otros 40 que tiene disponibles para fichar en el presente mercado de fichajes. Así se podrían alcanzar los casi 60 que exige el Santos.
El problema es que el club carioca no quiere desprenderse del jugador. Sólo una posible manifestación a favor del futbolista podría adelantar los plazos.
Más allá de esta guía de ruta, ya de por sí complicada, la llegada del delantero al Camp Nou de forma inmediata parece inviable. En caso de no lograrlo, parece evidente que habría que aguantar hasta 2014. Sólo una debacle esta temporada haría que el Barça se pensase en su contratación en 2013 como forma de tapar un mal año.