HIDROVÍA INTERNACIONAL

Un nuevo obstáculo para el Mercosur (y van...)

Una carta llegada la Redacción permite comprender algunos problemas considerables que aparecen en la logística argentina. En este caso, Cristina Fernández ha multiplicado las dificultades.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Especial para Urgente24). El capitán propuesto para hacerse cargo de una de las naves de, tal vez, la más poderosa naviera de capitales chilenos que opera en la hidrovía Paraná-Paraguay, atravesaba su entrevista laboral con el CEO de la multinacional.
 
Con su tradicional mirada, que exhala  aires de superioridad, el ejecutivo le hizo una última pregunta al aspirante a comandante mercante: “Dígame capitán, ¿cual es su orientación política...?"
 
Rápido de reflejos (como buen marino), el hombre de nacionalidad paraguaya -y por ende no acostumbrado a los dimes y diretes de la política celeste y blanca- le respondió: “ La de la empresa, Doctor”.
 
Satisfecho, el CEO sonrió. Pero no pudo quedarse sin emitir una última acotación. “Muy bien. Le informo que la empresa es oficialista, y lo es tanto aquí como en Paraguay.”
 
El hombre consiguió su empleo. Pero esa empresa, y otras similares, debaten por estos días la validez de esa premisa sin dudas poco honrosa pero financieramente muy conveniente.
 
La Hidrovía Paraná-Paraguay es un corredor fluvial en el que coexisten intereses de Paraguay, Bolivia, Brasil, Uruguay y la Argentina. 
 
Los 2 primeros países acceder a tráficos internacionales de carga vía marítima por una única puerta de entrada y salida: el corredor Río de la Plata-Río Paraná-Río Paraguay-.
 
Los 3 restantes países, si bien tienen litoral marítimo propio, encuentran grandes ventajas comerciales al utilizar el transporte fluvial para satisfacer tráficos entre puertos interiores alejados del mar. Y eso siempre es mucho mas económico que el camión o el tren.
 
Si es cierto que el Mercosur nunca funcionó a pleno, la hidrovía evolucionó peor: desde su creación como corredor multinacional, surgieron problemas en la unificación de políticas relativas a la normativa técnica, impositiva, laboral y comercial.
 
Sin lugar a dudas, todas las variables han conducido a que, al menos en la relación bilateral, los paraguayos obtuvieran importantes ventajas que inclinaron a la gran mayoría de los armadores argentinos a llevarse naves y barcazas a Paraguay, aprovechando la increíble ventaja de circular por el mismo río y cobrar el mismo flete por tonelada transportada, pero operar con costos mucho mas bajos y con requerimientos técnicos casi nulos para sus naves.
 
Los pocos problemas con los que tropezaron fueron originados por reclamos gremiales argentinos que, más de una vez, paralizaron las operaciones en una supuesta solidaridad con los marinos paraguayos acostumbrados más al “látigo patronal” que a las convenciones colectivas de trabajo, y a años luz de conseguir las prebendas laborales argentinas  -las que algunas veces son francamente impensadas en el resto del planeta-.
 
El ex presidente paraguayo Fernando Lugo, eternamente desairado por CFK  (al punto que nunca consiguió una entrevista para hablar de este tema –y de ningún otro-), supo hacer 'la vista gorda' a los problemas, e ir piloteando la coexistencia pacífica a pesar que los armadores paraguayos (los de verdad) lo acusaban de complaciente con los “poderosos argentinos cure pies”.
 
Pero Lugo ya no está. Cristina arremetió contra Federico Franco y lo hizo suspender del Mercosur. 
 
La Hidrovia, si bien tiene protocolos separados, no está ajena a esa situación. Las medidas de Paraguay no demorarán en hacerse sentir, entre ellas ya hay formales quejas por el manejo que está haciendo la Argentina en el cauce del Río Pilcomayo.  Se avecina la prohibición de importar barcazas construidas por astilleros argentinos. Se les exigirá a los armadores “advenedizos” el pago de compensaciones hasta ahora impensadas, y mayores requisitos para operar con bandera paraguaya. Además, comienza a exigírseles, a quienes lucran desde sus costas, que fijen posición ante el "atropello" del gobierno argentino.
 
Mientras esto ocurre de “aquel lado”, desde aquí, en las últimas 2 semanas, la “Reina del Plata” emitió señales confusas para el frente interno (Lo de Reina del Plata es por Buenos Aires, que quede claro)
 
Mientras que el grueso de los gremios marítimos quedaron alineados con el moyanismo y solo el SOMU (Sindicato Obreros Marítimos Unidos, el más de base de la actividad) emitió señales claras de alineación con la Presidente de la Nación, el Ejecutivo Nacional designó al funcionario más querido por los “díscolos” que por Omar Suárez  para ocupar el estratégico cargo de subsecretario de Puertos y Vías Navegables. Casualmente él tendrá que lidiar con las cuestiones de la hidrovia.  
 
Por otra parte, como premio consuelo, le entregó a un hombre de Suárez la conducción del puerto de Buenos Aires.  Pero resulta ser que el designado no es lo que dice un “K” de pura cepa sino más bien un empresario liberal con un pensamiento bastante alejado del modelo nacional y popular, lo que ya ha generado ruidos en la interna portuaria local. Ruidos que, además, son potenciados por la demora en la publicación en el Boletín Oficial del respectivo decreto de nombramiento del nuevo interventor portuario
 
Días pasados, durante una ceremonia del quehacer marítimo, el CEO de la multinacional, el nuevo mandamás del puerto y el dirigente gremial compartieron la mesa y el desconcierto por la situación. Mientras tanto, el capitán paraguayo sigue esperando que la empresa le diga cuál es ahora “el pensamiento correcto”.
 
Que tengan una buena semana,
 
JF 
(desde la cubierta del Titánic pero sin salvavidas).

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