Mejor dicho, fue el jugador quien lo ha decidido, y llevó a Boca a un conflicto extremo. Hasta el punto de generar mal clima antes de la final de la Libertadores.
Y lo que se le viene al club no será fácil cada vez que las cosas no le salgan. Cuando Boca juegue mal o le toque perder, sabemos lo que pasará. Los periodistas agitarán y la gente arderá porque le sacaron a Riquelme, cuando éste fue el que decidió dejar el club. Nadie lo echó.
En este contexto de transición, a Boca se le hará complicado, Al único que esto le puede servir es a Ameal que se toma revancha de Angelici y de las elecciones al dejarle semejante bomba activada.
River, en serios problemas. El equipo de Almeyda tendrá que lidiar con los promedios en una categoría que no se le hará fácil sin jugadores de jerarquía. Y más, con Passarella al frente de la Presidencia. Damos por hecho que recordará que desde lo económico River ha sido arrasado.
San Lorenzo, la política es una verdulería y lo deportivo también lo tendrá comprometido con el Promedio. Con las ganas de desembarcar de Tinelli y de saltar a los botes de Abdo, la transición es poco clara. Tinelli tiene dinero pero quiere todo el poder y no quiere depender de nadie. Algo lógico. Aunque el club tendrá que resolver toda una cuestión de fondo que no parece ser sencilla cuando cada uno tira para su lado.
Independiente tiene serios problemas de convivencia entre los barras y el pesidente Javier Cantero. Movilizaciones de barras y de gente en apoyo a la dirigencia. A eso, hay que sumarle que en los Promedios el 'Rojo' será uno de los más complicados al arrancar el nuevo campeonato, olvidando que desde lo económico está complicado.
Nos queda Racing. Otro de los equipos que no puede descuidarse de los promedios porque está muy cerca de la zona caliente y un mal inicio de semestre lo condenará al padecimiento fecha tras fecha.
Cuando faltan pocos días para que se cumplan 3 años de su creación, el Fútbol para Todos lleva gastados casi $ 4000 millones. La cifra, basada en datos publicados en el Boletín Oficial y en estimaciones privadas, se conoce en un contexto de fuerte retracción en las cuentas públicas que tiene como principal evidencia la tensión entre los gobiernos de la Nación y de la provincia de Buenos Aires por los fondos para pagar sueldos y aguinaldos.
Encima, lo peor, es que los clubes están fundidos y el Estado (nosotros) pagamos los desaguisados dirigenciales cuando tenemos otras necesidades imperiosas. Al fútbol hay que enterrarlo porque ya no zafa de la política. Ésta, lo ha destrozado. ¡A los botes!...