La cifra no tiene en cuenta, sin embargo, la espera en tierra del avión. En Río Gallegos, Cristina no bajó del Tango 01, sino que aguardó unos 20 minutos a que su hijo llegara al aeropuerto acompañado por su novia, Rocío García, y el médico presidencial, Luis Buonomo.
El uso del avión oficial por parte de la familia del jefe de Estado está permitido desde el 2004, cuando el entonces presidente Néstor Kirchner firmó el 31 de mayo el decreto 648. En dicha norma se establecieron los nuevos parámetros para la seguridad y organización de la vida del titular de la Casa Rosada y círculo más cercano. Así, tanto Máximo como Florencia Kirchner están habilitados para hacer uso de las naves, organización que lleva adelante la Casa Militar, bajo las órdenes del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli. Lo mismo sucede con la salud de la familia presidencial, que está a cargo de la Unidad Médica Presidencial, dirigida por Buonomo.
La Presidente ayer también usó el helicóptero oficial H 01, durante la mañana, para visitar a Máximo internado en el Hospital Austral. Según pudo saber dicho diario, ida y vuelta entre Aeroparque y Pilar, lugar donde está emplazado el centro médico, arriba del Sikorsky cuesta unos US$8.000.
Nos costó caro a los argentinos la artritis de Máximo... ¡Ah, y en dólares!