IMPUNIDAD BANCARIA

En el Banco Central, Szpolski tiene privilegios...

El grupo Szpolski libró cheques sin fondos por $ 7,7 millones. En 3 años le rechazaron 1.224 cheques y por ello le cabria el delito de defraudación, contemplado en el artículo 302 del Código Penal, y el Banco Central debería denunciarlo ante la Justicia Federal Penal Económica.

El Gobierno le dio el año pasado $125 millones en publicidad oficial a doce empresas que conforman el mayor multimedio kirchnerista, Grupo Veintitrés, pese a que tuvieron 1.244 cheques rechazados en los últimos tres años, de los cuales todavía no pagó 763 cheques, por $7,7 millones.

Librar cheques sin fondos es un delito de defraudación, contemplado en el artículo 302 del Código Penal. Sin embargo, esas empresas siguen operando sus cuentas en el Banco Macro, donde figuran con la mejor calificación -categoría uno-, como si no tuvieran ningún problema. El Macro es del banquero oficialista Jorge Brito, donde el Estado tiene el 30,6 % de las acciones -el Gobierno puso al diputado kirchnerista Roberto Feletti y a Rafael Magnanini en su directorio.

Brito tiene una excelente relación con uno de los dueños de Grupo Veintitrés, Sergio Szpolski, lo cual permitió que además de tener sus cuentas ahí, le deba $ 31,5 millones al banco, que lo tiene catalogado como un buen cliente.

Según los criterios de clasificación del Banco Central, la categoría uno es “situación normal”, cuando “el cliente demuestra que es capaz de atender adecuadamente todos sus compromisos financieros”.

Cuesta entender que para el Macro un cliente esté en “situación normal”, cuando todavía no pagó 763 cheques, según la Central de Deudores del Banco Central.

Un tributarista -que pidió no ser mencionado- afirmó que el grupo de medios kirchnerista comete el “delito de defraudación”, contemplado en el artículo 302 del Código Penal y debería intervenir la Justicia Federal Penal Económica.

Más allá de la insolvencia de Grupo Veintitrés, el tributarista explicó que la entidad bancaria manejada por Brito estaría dejando de lado la normativa del Banco Central en la clasificación de su cliente y debería inhabilitarlo para seguir operando con las cuentas del banco, ya que gran parte de los cheques que emite no tienen fondos para ser pagados.

Las empresas del multimedio kirchnerista tampoco pagaron los aportes de la seguridad social durante al menos el último año de gran parte de sus periodistas y empleados, tal como informó Clarín el mes pasado. Esa apropiación indebida de los aportes de la seguridad social es otro delito, castigado por la Ley Penal Tributaria.

Grupo Veintitrés es un conjunto de doce sociedades anónimas, manejadas por “testaferros”, que son familiares y empleados de Szpolski y Matías Garfunkel.

Por ejemplo, el presidente de Miradas al Sur es Ricardo Pace, el ex chofer de Szpolski (hasta hace siete meses), que cobraba $ 4.500 en febrero de 2010, pese a que figuraba en los papeles como creador y presidente de Perio Mundo (Miradas al Sur), director suplente de Balkbrug (El Argentino) y presidente de Soluciones Logísticas (CN23) -posición a la que renunció para que asuma Szpolski, en su único cargo real del grupo.

Hasta el año pasado, el ex chofer de Szpolski firmaba todos los cheques en blanco -al igual que el resto de los presidentes de las otras sociedades-, que luego eran completados por asistentes que cumplían órdenes de Szpolski y de Juan José Gallea, el gerente general del grupo, que fue director financiero de la SIDE cuando se dieron las coimas en el Senado.

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