SE EXPORTA/IMPORTA EL RELATO

Defending “the Model”

La virtual y probablemente casual simbiosis entre la presidente argentina Cristina Fernández y el economista estadounidense Paul Krugman suma adeptos. Los mismos argumentos empiezan a ser replicados en otros foros del mundo, justo ahora que se está en frenética búsqueda de socios internacionales para YPF. El último en sumarse es Mark Weisbrt -director del Center for Economic Public Research en Washington- quien, para elogiar al gobierno incluso ningunea el boom sojero de la Argentina. Ahora, ¿utilizarán los datos del Indec para llegar a sus conclusiones?

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El jueves pasado (3/05) el economista Paul Krugman escribía en su blog del New York Times (NYT) que “La recuperación argentina es una historia extraordinariamente exitosa que ofrece lecciones para la Zona Euro” en un artículo titulado “Down Argentina Way” (una suerte de “A la Manera Argentina” y hacía las delicias de la presidente argentina Cristina Férnandez. Tanto que se convirtió en el punto de apoyo al modelo k del discurso de la presidenta al promulgar la expropiación de YPF y la declaración de utilidad pública de la actividad. 
 
En aquel texto, el ganador del Premio Nobel en 2008 cuestionaba la cobertura mediática sobre la economía argentina y destacaba el crecimiento económico del país desde 2003. Krugman, después de todo, se escribe con K. 
 
“Los artículos sobre Argentina tienen, casi siempre, un tono muy negativo: ‘ellos son irresponsables’, ‘están renacionalizando algunas industrias’, ‘son populistas’, por lo tanto, ‘¡les debe ir muy mal!’”, reprocha irónicamente Krugman para satisfacción de la presidente que veía cómo el relato era contado por alguien de afuera (en franca contradicción con lo que suele pregonar: son los argentinos y las argentinas los que deben mirar a los argentinos y las argentinas). 
 
El economista norteamericano ilustraba el post con un ilustrativo gráfico con la evolución del PIB de Argentina y Brasil entre 2000 y 2012, donde se observa que el fuerte crecimiento económico luego del default y la devaluación supera al brasileño. Krugman se sumaba así a un artículo de la revista web norteamericana Slate, propiedad del Washington Post, donde el periodista Matthew Yglesias destacaba el crecimiento económico y del empleo en Argentina a partir de la devaluación y recomendaba a las autoridades de España, Grecia y Portugal que abandonen el euro para recuperar su soberanía económica en lugar de profundizar el ajuste. 
 
Krugman reflexiona sobre las lecciones que ofrece la recuperación argentina y critica la cobertura que recibe Argentina en la prensa internacional. “La cobertura de prensa de la Argentina es otro de esos ejemplos de cómo el sentido común puede aparentemente volver a hacer imposible entender los hechos más simples”, se lamentaba el economista. Si es que la culpa es de la prensa... 
 
No es la primera vez que Krugman resalta el comportamiento macroeconómico argentino desde su blog. Tampoco la primera vez que cuestiona las visiones de los medios de USA y Europa sobre Argentina. “Me sorprende que digan que Argentina no es un país serio. No veo cómo el default argentino puede ser presentado, entre todos los ejemplos posibles, como una advertencia para Grecia”, escribió en julio del año pasado en respuesta a un artículo publicado por The New York Times. “Argentina sufrió terriblemente entre 1998 y 2001, mientras intentó ser ortodoxo y hacer lo correcto. Después de que defolteó a fines de 2001 atravesó una breve pero severa caída, pero al poco tiempo comenzó una rápida recuperación que continuó por mucho tiempo”, sostuvo entonces el Premio Nobel.
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Hay que aclararlo, Krugman no oculta sus reparos sobre las políticas del gobierno nacional. Durante su última visita al país, en octubre de 2009, cuestionó la orientación de la política económica por considerarla demasiado “heterodoxa” para su gusto. Durante esa conferencia que brindó en Buenos Aires resaltó, al igual que lo hizo en su post el jueves pasado, el crecimiento luego del default y, en ese momento agregó, la restructuración de la deuda. Sin embargo, consideró que “es un error quedarse demasiado en la heterodoxia y no saber ponerle fin a eso. Ahora es momento de cultivar una imagen de ciudadano respetable, para volver a ser heterodoxo cuando se necesite”, opinó en ese momento.
 
Los gurúes económicos económicos y periodistas no pueden ser "buenos" si infrman lo que nos gusta y "malos" si no lo hacen o informan en el sentido opuesto. Ese no puede ser el estandard. O son buenos y malos, o son "útiles" o no. Krugman ahora parece útil al gobierno. 
 
Ahora, tras Krugman, empiezan a replicarse voces en el mismo sentido. Nadie cree en brujas pero que las hay, las hay. Las consultoras de imagen internacional, como las consultoras, los agentes de prensa y –por que no- las agencias de publicidad, responden por lo general al mejor postor (y si no que se lo regunten a Young & Rubicam y su spot en Malvinas). Y el Gobierno hoy por hoy es un postor de los mejores que hay. Y un postor necesitado: Argentina debe mostrarse cómo algo distinto a una expropiadora tras la novela de YPF. 
 
Por eso, hasta el boom de la soja es bastardeada. En ese sentido se suma a los elogios del relato, el artículo de Mark Weisbrt, director del Center for Economic Public Research en Washington y que publica The Huffington Post. Lo que no aclara es si utiliza los números del Indec
 
“Argentina y la soja mágica: El auge de las exportaciones de commodities que no fue. 
 
Uno de los grandes mitos acerca de la economía argentina que se repite casi todos los días es que el rápido crecimiento de la economía argentina durante la última década se debe al "auge de los commodities de exportación". Por ejemplo, The New York Times informó la semana pasada: "Montado en un auge de las exportaciones de materias primas como la soja, la economía de Argentina creció a una tasa promedio del 7,7% entre 2004 y 2010, casi el doble de la media de crecimiento anual de Chile situado en el 4,3%, un país a menudo citado como un modelo para las políticas económicas, en el mismo período".
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Michael Shifter, el presidente del Inter-American Dialogue y probablemente la fuente más citada en la prensa de USA en lo que concierne a América Latina,, escribió en un artículo despectivo sobre Argentina esta semana que "si las ventas y el precio de la soja, principal producto de exportación de Argentina (principalmente a China), siguen siendo altos, el país podrá continuar su camino de crecimiento económico".
 
No he visto a ningún economista afirmar que el extraordinario crecimiento económico de Argentina en los últimos 9 años -que ha llevado a niveles récord de empleo y una reducción de 2 tercios en la pobreza- ha sido impulsado por un auge de la soja o productos de exportación. Tal vez es porque no es cierto.
 
Sé lo que estás pensando: "’¿A quién le importa?" Bueno, trate de seguir leyendo, porque esto tiene implicaciones más allá de los campos de soja en constante expansión en la provincia argentina de Córdoba.
 
¿Qué significa tener un "boom de materias primas" o un “crecimiento impulsado por la exportación de productos”? Una posibilidad sería basarse en la cantidad: La producción y exportación de estos productos crece tan rápido que representa una gran parte del crecimiento real del país en la producción. Por lo tanto, como una cuestión de contabilidad, podríamos considerar el crecimiento del PIB real para 2002-2010 y preguntarnos, ¿cuánto de este crecimiento real (ajustado por inflación) se debe a las exportaciones de estos productos?
 
Resulta que sólo el 12% del crecimiento real del PIB de la Argentina durante este período se debió a algún tipo de exportación. Y sólo una fracción de este 12% se debió a las exportaciones de productos básicos, incluida la soja. Por lo tanto el crecimiento económico de Argentina de 2002-2010 no fue una experiencia de crecimiento impulsado por las exportaciones y menos aún un "auge de los commodities".
 
La otra posibilidad se basa en los precios: El precio de la soja y las exportaciones de otras materias primas también subieron durante buena parte de este período. Esto puede impulsar la economía de varias maneras, incluso si la cantidad física de exportaciones no aumenta tan rápidamente como la economía. Si esto fuese lo que impulsa el crecimiento de la Argentina, podríamos esperar que el valor en dólares de esas exportaciones crezcan más rápido que el resto de la economía. Pero esto tampoco ocurrió. El valor de las exportaciones agrícolas (incluidos los de la soja por supuesto), como porcentaje del PBI de la Argentina no creció durante la expansión. Se trataba de un 5% del PIB cuando la economía comenzó a crecer en 2002 y un 3,7% del PIB en 2010.
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En otras palabras, no hay historia posible para una persona que se apoye sobre estos datos para concluir que el crecimiento de Argentina en los últimos 9 años fue impulsado por un "auge de los commodities". ¿Por qué importa esto? Bueno, como el economista Paul Krugman señaló "los artículos sobre la Argentina son casi siempre muy negativa en el tono -. Son irresponsables, que están re-nacionalizar algunas industrias, que son populistas, por lo que deben estar pasándola muy mal" Lo cual, señala, "no habla bien del estado del periodismo económico". Y tiene razón. 
 
El mito del "boom de las exportaciones de productos básicos" es una manera de que los detractores de la Argentina desestimen el crecimiento económico de la Argentina dejándoselo exclusivamente a un golpe de suerte. Pero la realidad es que la expansión económica ha sido liderada por el consumo interno y la inversión. Y sucedió porque el gobierno argentino adoptó decisiones macroeconómicas importantes: tanto en materia monetaria, fiscal como en políticas cambiarias. Eso es lo que llevó a Argentina a salir de su depresión del periodo 1998-2002 y la convirtió en la economía de más rápido crecimiento de las Américas.
 
Ahora, por la importancia a nivel mundial de cómo la recuperación de Argentina realmente se dio: Como yo y muchos otros economistas han escrito, las políticas que actualmente se le impone a las economías de la eurozona, especialmente a los más débiles, son similares a las que Argentina sufrió durante la depresión que llevó a su default y la devaluación. Estas políticas fueron pro-cíclico, es decir, que amplificaban el impacto de la recesión. Junto con una tasa fija, de cambio sobrevaluado, hizo que la economía empeore. Con el impago de su deuda y la devaluación de su moneda, la Argentina quedaba  liberada para alterar sus políticas macroeconómicas más importantes.
 
Si las autoridades europeas (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI) continúan bloqueando la recuperación económica de la eurozona con medidas de austeridad sin sentido, cada país tendrá que considerar las alternativas más racionales con el fin de restablecer el pleno empleo. A los habitantes de Grecia, España, Portugal, Irlanda y otros países se les dice todos los días que tienen que tragar esta medicina amarga, y que no hay alternativa al prolongado sufrimiento y el alto desempleo que está pasando. Sin embargo, la experiencia argentina - en realidad, más que en las representaciones míticas - indica que esto no es cierto. Hay alternativas mejores sin duda - y no tienen nada que ver con la soja o los auges de los productos básicos de exportación". 
 
Evidentemnte, Fitch no piensa lo mismo (ver ota relacionada). 

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