DEBATE PRESIDENCIAL

Hollande confiado y Sarkozy crispado en el debate francés

Los dos candidatos que participarán en la segunda vuelta de este domingo 06/05 protagonizaron un fuerte debate de 3 horas transmitido por la radio y la televisión francesa donde el socialista se mostró sereno y confiado en su victoria y el actual mandatario atacó las debilidades de Hollande con una batería de cifras y datos de gestión.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- Culminó  este miércoles (02/05) a la noche el debate entre los dos candidatos a la presidencia de Francia, Nicolas Sarkozy y el socialista François Hollande, que este domingo (06/05) protagonizarán la segunda vuelta.

El debate sirvió para que ambos aspirantes a la presidencia contrastaran sus programas de gobierno frente a la población, pero también hubo fuertes cruces.

Hollande intentó mostrarse como el vencedor del balotaje –las encuestas lo acompañan con diferencias que oscilan los 6 puntos sobre el actual mandatario- e insistió con el uso de la ironía como lo ha hecho a lo largo de la campaña, mientras Sarkozy asumió un rol más agresivo e intentó demostrar las debilidades de su rival apelando varias veces a distintas cifras de su administración.

La agencia de noticias EFE refleja algunas pinceladas de ese debate: "Señor Hollande, no estamos en un concurso de bromas", le llegó a decir el todavía jefe del Estado al favorito a reemplazarle.

A pesar de que varios analistas coinciden que a Sarkozy se lo vio “crispado” en el debate, Hollande habría salido fortalecido apuntando a los puntos débiles de Sarkozy como en la gestión económica y manteniendo un aura de serenidad.

Pero según una encuesta online publicada por el portal Le Parisien, el  64.5 % de los participantes encontraron a Sarkozy más convincente que Hollande, que cosechó el 35,5%.

El relato de EFE continúa: La crisis estuvo en boca de ambos participantes, utilizada por Sarkozy para congratularse de que Francia la haya afrontado mejor que sus vecinos del Sur, y por Hollande para criticar que el presidente esconda con esa comparación la degradación del país.

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El socialista criticó que el paro roce el 10 por ciento, que se haya degradado la competitividad y que la deuda pública haya aumentado en un quinquenio en "600.000 millones", corregido por Sarkozy y rebajados a 500.000, mientras que el presidente se preguntó cómo estaría Francia de no haber aplicado sus reformas.

"¿Los franceses que nos miran hoy quieren encontrarse en la situación de los españoles?", se preguntó retóricamente, tras sostener que Francia toma prestado en los mercados de deuda pública a un tipo de interés que es la mitad del que paga España.

La inmigración, la religión, la educación o la energía formaron parte de los temas abordados en casi tres horas de debate, pero la economía se mantuvo, al igual que en el resto de la campaña, como asunto principal de análisis.

Ninguno dejó para esta intervención grandes anuncios sorpresa, y en esa línea, el socialista reiteró su intención de renegociar el pacto presupuestario europeo para incluir medidas que impulsen el crecimiento, y se congratuló de que varios jefes de Gobierno -entre los que citó los de España e Italia- "estén de acuerdo".

La crispación contenida fue más palpable en la cara de Sarkozy que en la de Hollande, al que el presidente acusó entre otras cosas de planear para el país "una locura" de gastos con propuestas como la creación de 61.000 nuevos empleos públicos.

"Hay una diferencia entre nosotros: Usted quiere menos ricos y yo menos pobres", le dijo Sarkozy al socialista, quien había criticado que en el mandato del conservador se haya favorecido a los más privilegiados.

Bajo el estricto control de un reloj que medía los tiempos acordados, Sarkozy subrayó que la normalidad defendida por Hollande no está a la altura "de los desafíos" que requiere el cargo, para el que volvió a perfilarse como presidente que asume su responsabilidad y está "alimentado por la experiencia de las crisis" afrontadas.

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El tono se fue calentando conforme avanzaba el debate, en el que el presidente saliente calificó a su interlocutor de "pequeño calumniador" y aprovechó escándalos recientes para tachar de "curioso" que no conociera "la verdadera cara" del exdirigente del FMI Dominique Strauss-Kahn.

Y veinte minutos después de lo previsto, la emisión finalizó con la conclusión de Hollande de que los franceses tienen ante sí la elección "sencilla" de optar por el cambio o por el mantenimiento de políticas "que no han funcionado", frente al último intento de Sarkozy de atraer a quienes no le votaron hace dos semanas.

Así lo vio el diario español ABC:

Un instituto de opinión estima que Nicolas Sarkozy puede ganar a François Hollande el punto o dos puntos que pudieran darle la victoria el domingo día 6, tras el gran debate audiovisual consagrado a temas capitales: Europa, deuda, déficit, crisis nacional, economía, nuclear, paro, inmigración...

Debate de gran calidad política, retransmitido por todas las cadenas de radio y tv, sorprendió de manera espectacular. Hollande, famoso por sus “gracietas”, no pudo soltar una “broma”, acorralado por un Sarkozy muy firme.

Presidente y candidato socialista resumieron el debate de este modo: Sarkozy: “Me propongo crear un nuevo social francés”. Hollande: “Yo no me ocuparé de todo; haré una presidencia de proximidad...” Tras tres horas de debate, presidente y candidato socialista se enzarzaron en una tela de araña de acusaciones: “Embustero”... “Canalladas intolerables”...

Favorito de los sondeos, Hollande jugó la baza de la “gravedad serena”. Combativo, Sarkozy jugó la carta de la “agresividad contenida”. El candidato socialista apeló al “cambio tranquilo”, dejando en calculada ambigüedad los pilares de su programa. El presidente confió en que la “sensatez” electoral terminará rechazando un programa “inquietante”.

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Tema capital... ¿Cómo salir de la crisis? Hollande propone “aplazar” varios años el saneamiento de las cuentas de Francia, anunciando 160.000 “empleos jóvenes” subvencionados y la contratación de 65.000 nuevos funcionarios. Sarkozy insistió: “Los franceses deben comprender que la aplicación práctica de esas ideas sería catastrófica para la credibilidad financiera de Francia”.

Pero El País tiene otra visión:

François Hollande y Nicolas Sarkozy, los dos candidatos a las elecciones presidenciales francesas del domingo, depararon anoche un debate denso, tenso e intenso, apasionante a ratos, lleno de datos y de contenido económico, que reflejó la diferencia de estilos, soluciones y visiones del mundo.

Sarkozy, por detrás en los sondeos, se mostró agresivo, faltón y enérgico, y Hollande aguantó los embates con educación, y a base de ironía, firmeza y serenidad se apuntó los mejores golpes. El socialista empezó abotonado y formal, pero fue creciendo hasta doblegar a su adversario en muchos pasajes. La sensación fue que Sarkozy entró pensando que perderá el domingo y salió convencido de ello. Hollande, muy sólido, avanzó un paso más hacia el Elíseo, prometió que el 7 de mayo presentará su plan para aprobar un pacto de crecimiento en Europa, y afirmó: “No podemos imponer la austeridad generalizada”.

Hollande defendió con más convicción que Sarkozy sus ideas, y atacó con eficacia el flanco débil del presidente candidato (su gestión). Sarkozy se mostró al inicio muy colérico, tanto que a veces pareció en posesión de la verdad absoluta. Pero a ratos quedó desarbolado por los argumentos de Hollande, que le retrató como un especialista en “hacerse la víctima” y en “echar la culpa de sus errores a los demás”.

Uno de los momentos más enconados llegó a la hora y cuarto de debate. Hollande había atacado las reformas de Sarkozy diciendo que han sido injustas y han creado grandes desigualdades, y puso como ejemplo los “regalos fiscales a los ricos”. Al citar su promesa de contratar a 12.000 profesores por año, el socialista dijo: “Usted defiende a los más privilegiados, y yo defiendo a los niños de la República”…

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