COMMODITIES

Ni oro ni petróleo, harina de soja

La crisis europea y de USA causó que el oro se convirtiese en la opción de reserva de capital por excelencia y por que no de especulación. Sin embargo, y a pesar de que continúan las incertidumbres, el boom del metal precioso parece haber remitido. Si bien es cierto que si se la compara con el volumen de los contratos petroleros del mundo el minúsculo mercado de la harina de soja puede parecer insignificante, esta ha sido la materia prima de mayor rendimiento en 2012. Y para allí van entonces los especuladores.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El oro ya no es lo que era. El metal precioso ha sido tradicionalmente un activo refugio que al tener una correlación muy baja o incluso inversa con los activos de riesgo permitía reducir el riesgo total de las carteras. Esta característica atrajo a muchos inversores que preveían caídas en los activos de riesgo. Poco a poco el buen comportamiento del oro fue atrayendo más inversores, que lo hacían de forma especulativa.
 
La fiebre del oro que ha contagiado a inversores globales en los últimos 3 años tocó techo el año pasado tras una vertiginosa subida impulsada por el riesgo sistémico de la crisis de la deuda europea.
 
Mucho se especulaba entonces en cuanto a cual sería su comportamiento futuro. Se ha asistido incluso a la venta directa de lingotes a minoristas como forma de inversión alternativa y los medios hablaban a diario de su cotización como si del dólar en la época hiperinflacionaria de Alfonsín se tratase. 
 
La gran demanda por este metal precioso ha provocado algo muy común en los activos financieros; los primeros en comprar son los inversores profesionales y posteriormente el buen comportamiento del activo atrae a los pequeños inversores que a pesar de no conocer el activo en profundidad compran esperando replicar ganancias pasadas.
 
El flujo de dinero que ha entrado en productos ligados al precio del oro ha sido sin duda espectacular, las entidades financieras han aprovechado la fuerte demanda para crear productos ligados a su comportamiento que luego colocan en sus redes comerciales como ya ocurrió en su momento con los fondos tecnológicos, los productos ligados a las materia primas, activos inmobiliarios y otros muchos. Se hablaba incluso de una burbuja del oro. 
 
A mediados del pasado año algunos analistas vaticinaban subidas por encima de los US$ 2.400-2.500 la onza en pocos meses. En la actualidad cotiza a US$ 1.640$ la onza tras alcanzar un máximo de US$ 1.928 en septiembre pasado. Desde entonces el oro acumula una pérdida en dólares del 13%. Aunque en este año acumula ganancias del 5%, desde los máximos del 28/02 el precio ha retrocedido un 7,70%.
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En las últimas semanas los ETF, fondos indexados, ligados al oro han sufrido salidas de dinero provocadas por la mejora de los datos macro económicos en USA y por la rotación hacia activos algo más ligados al ciclo económico, principalmente los alimentos.
 
En lo que va de año y según datos de ETF Securities, los fondos ligados a este metal han visto una salida neta de dinero de US% 216 millones mientras el año pasado tuvieron una entrada neta de US$ 1.654.
 
Esa salida de capitales se estaría volcando a los alimentos. Los futuros para la harina de soja, la proteína de la dieta alimentaria para engordar y hacer más jugosos a los pollos, han subido 34% en lo que va del año. Los precios para esta harina amarilla, un subproducto de la soja que se parece al germen de trigo, están superando los del petróleo y el oro.
 
En comparación con los US$200.000 millones en contratos petroleros, el minúsculo mercado de la harina de soya puede parecer insignificante. Sin embargo, ha sido la materia prima de mayor rendimiento en 2012.
 
El ascenso de los precios es un efecto secundario poco conocido de la sequía en América del Sur, que ha impulsado un repunte de 23% de la soja. Con el grano tan caro, las empresas que lo muelen para convertirlo en otros productos que entran en la cadena de suministro de alimentos se han mostrado reacias a aumentar la producción debido a que los precios del aceite vegetal, otro subproducto del proceso de molienda, no han subido con la misma rapidez, publica el WSJ.
 
Al mismo tiempo, la expansión de la demanda china también está impulsando la cotización de la harina de soja, a medida que la clase media del país asiático crece y come más carne. El Departamento de Agricultura de USA prevé que este año el ganado chino consumirá casi 46,5 millones de toneladas de harina de soja, un salto de 24% frente a 2010. En USA, se prevé que los criadores de pollos y otros animales utilicen este año más harina de soja de lo que se había previsto.
 
Sin fácil sustituto, el alza de precios está llamado a continuar subiendo. 
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El poco conocido commodity está empezando a atraer la atención fuera de la Bolsa de Chicago, donde los operadores suelen realizar complicadas transacciones para aprovechar las diferencias de precio entre el grano, la harina y el aceite de soja.
 
"Los especuladores están entrando al mercado", dijo Chad Henderson, presidente de la firma de corretaje de materias primas Prime-Ag Consultants Inc., en el estado de Wisconsin. "El grano y la harina son las niñas bonitas".
 
Hasta el 17/04, el número de apuestas al alza de la cotización realizadas por administradores de activos como fondos de cobertura, superaron a las bajistas en 94.500 contratos, valorados en unos US$ 4.000 millones, según la Comisión de Futuros de Commodities de USA. A finales de diciembre, eran las apuestas a la caída de la harina de soja las que llevaban la delantera.
 
En los últimos 2 años, el volumen de las negociaciones con futuros y opciones de corretaje de harina de soja subió 25%, sumando un valor total de casi US$ 10.000 millones.
 
Sin embargo, algunos analistas advierten que los inversionistas no deberían cantar victoria antes de tiempo. Sin un sustituto natural, los productores avícolas podrían reducir sus bandadas para no perder dinero hasta que los precios de los pollos suban lo suficiente como para compensar el encarecimiento de la alimentación.
 
"Estoy esperando a que toque techo", dijo Anne Frick, analista de Jefferies Bache, en Nueva York.
 
Cerca de 42% de la alimentación para los pollos está compuesta de harina de soja. Las grandes procesadoras de granos transportan la harina en trenes de carga o camiones a las granjas de pollo y otras clases de ganado, donde se mezcla con maíz o trigo.
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La mayor volatilidad de los precios en los últimos años —y el alza reciente de los futuros— ha hecho que para los criadores de pollos sea difícil decidir cuándo comprar el grano para la alimentación.
 
Si una empresa en la industria altamente competitiva del pollo garantiza un precio para la harina y luego éste cae, eso podría aniquilar sus ganancias.
 
La soja es, sin duda, el oro o el petróleo de antaño de la agricultura contemporánea. Y de los especuladores.