ALTA TENSIÓN

Panetta, recibido a puro bombazo en Afganistán

Tras una década de invasión estadounidense en Afganistán, la misión estadounidense parece estar en entredicho. La extensión de la campaña militar, los escasos objetivos cumplidos y el creciente antiamericanismo de los afganos fogoneado por la quema de coranes y la matanza de civiles de los Marines, muestra a un Talibán vivito, coleando y vengativo. La tensión es tal que se les ordenó a los propios soldados estadounidenses que abandonen sus armas para entrevistarse con su propio secretario de Defensa.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El secretario de Defensa de USA, Leon Panetta, llegó este miércoles (14/03) a Afganistán para reunirse con las tropas desplegadas en el país, sus comandantes y con funcionarios del gobierno afgano apenas unos días después de que un soldado estadounidense masacrase a civiles afganos, presumiblemente acompañado de otros Marines supuestamente borrachos. 
 
La visita fue planeada hace meses, mucho antes de la masacre del pasado fin de semana que se cobró la vida de 16 campesinos, mujeres y niños incluidos. Pero el viaje pone ahora a Panetta en el centro de una escalada de ira anti-estadounidense en el nuevo escenario con el que tienen que lidiar los líderes afganos. 
 
Panetta y otros funcionarios estadounidenses dicen que el tiroteo del fin de semana no debería hacer descarrilar la estrategia de USA y la OTAN para una retirada gradual de las tropas para finales de 2014. Sin embargo, este ha efectivamente deteriorado aún más las relaciones con los afganos, cansados de una guerra que parece interminable y, para peor, sin una clara victoria que auspicie algún tipo de paz duradera. Mas bien, los resultados parecerían ir en sentido contrario. 
 
Las tensiones están a flor de piel. Tanto así que existe una clara preocupación puesta sobre temas de seguridad en la gran carpa del campamento Leatherneck donde Panetta tenía programado hablarle a las tropas. 
 
Tanto así que antes de que Panetta entrase a la sala donde iba a hablar, el sargento. Mayor Brandon Hall les ordenó a sus más de 200 infantes de marina que desenfunden sus armas y las dejasen sobre la mesa. Las tropas afganas ya habían sido advertidas de que no podrían llevar sus armas consigo. 
 
"Algo ha visto la luz", dijo Hall a las tropas. Fue una orden muy inusual. Muchos de los soldados dijeron que nunca habían visto o escuchado de una situación similar. 
 
Preguntado sobre la orden, Hall dijo que todo lo que sabía era que "me ordenaron que no haya armas".
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Un funcionario de defensa de USA dijo que la petición no fue una reacción a una amenaza inmediata o concreta. Hablando bajo condición de anonimato por describir los procedimientos de seguridad, el funcionario dijo que el comandante de la base tomó la decisión de que a nadie se le permita el ingreso con armas.
 
El funcionario dijo que la decisión fue tomada por respeto a las tropas de otros países, como los afganos, a los que nunca se les permite llevar armas en un evento. No fue una petición de Panetta y su equipo de seguridad, dijo el funcionario. Pero probablemente obedezca a la paranoia que se instaló dentro de las filas. Donde hubo un loco, puede haber 2, parecen pensar.  
 
Panetta se reunió con varios líderes provinciales afganos y les dijo que la misión principal es prepararse para la transición hacia el control afgano de su propia seguridad.
 
Reconoció que seguirá habiendo retos y desafíos planteados por el enemigo y por la propia dinámica entre aliados como lo son USA y Afganistán, pero dijo que todo el mundo debe mantener su compromiso.
 
El ejército estadounidense ha detenido a un sargento en relación con la masacre del domingo (11/03). Será juzgado y enfrenta una posible condena a la pena de muerte.
 
Incluso antes de los disparos asesinos del domingo (11/03), el antiamericanismo ya se encontraba en máximos tras la quema de copias del Corán el mes pasado por parte de Marines. La quema salio a la luz después de que otro video colgado en Internet mostrase a cuatro infantes de la marina orinando sobre los cadáveres de supuestos talibanes.
 
Los jefes militares tienen todavía no ha publicado su investigación final sobre la quema de Corán, que los funcionarios estadounidenses dicen fue un error. Por lo menos 5 soldados estadounidenses podrían enfrentarse a acciones disciplinarias en relación con el incidente.
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La visita de 2 días de Panetta incluyen reuniones con el presidente Hamid Karzai, funcionarios de Defensa y líderes provinciales, así como discusiones de rutina con sus comandantes sobre el terreno. Es probable que la agenda se centre en la retirada de unos 22.000 soldados de USA prevista para el otoño, incluyendo unos 10.000 infantes de marina de la provincia de Helmand.
 
Sin duda la matanza del domingo (11/03) acelera los tiempos de retirada de USA. Pero los resultados en el terreno de una invasión que ya lleva una década son mas que cuestionables. después de todo, los Talibán -objetivo originario de la invasión- parece gozar de buena salud. Si bien ya no están en el gobierno, es reconocida su función como referente político. Tanto así que Washington se muestra dispuesto a una negociación. 
 
Negociación que será “a lo Talibán”. De hecho, a Panetta lo esperaron con 2 bombas que mataron este miércoles (14/03) a 9 personas en el sur del país. 
 
El sur de Afganistán es uno de los principales bastiones de los rebeldes talibanes, quienes juraron vengar a las víctimas de la tragedia del domingo (11/03). Ya ayer (13/03) los talibanes atacaron a los investigadores afganos avocados al incidente. 
 
Hoy un atentado con moto bomba mató al menos a una persona e hirió a otras 2, todos miembros de los servicios secretos afganos, en Kandahar, capital de la provincia con el mismo nombre, según las autoridades locales.
 
Un poco más tarde, 8 civiles murieron en la explosión de una bomba colocada en una carretera en Helmand, según las autoridades locales.
 
El martes (13/03) en Panjwayi, unos desconocidos habían atacado una delegación enviada por el gobierno afgano para investigar la masacre, matando a un soldado e hiriendo a un policía. Las autoridades acusaron de inmediato a los talibanes, que combaten al gobierno de Kabul y sus aliados occidentales desde hace 10 años.
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La multiplicación de los incidentes que implican a soldados estadounidenses en los últimos meses (matanzas, coranes quemados, vídeo que muestra a algunos soldados orinando sobre cadáveres, ataque de soldados afganos contra ellos) ha alimentado fuerte tensiones entre Washington y el gobierno de Kabul, al que sostiene en pie desde 2001 frente a la tenaz rebelión de los talibanes que, visto lo visto, siguen en el escenario principal del país. 
 
Complica un poco las negociaciones, ya difíciles, en curso entre Washington y Kabul sobre las modalidades de la presencia estadounidense en Afganistán después de 2013, fecha en la que la fuerza de la OTAN (ISAF), dirigida por USA, prevé haber retirado todas sus tropas de combate del país.
 
La ausencia de victoria militar clara frente a los talibanes y la multiplicación de incidentes recientemente han llevado a algunos dirigentes occidentales a evocar la posibilidad de una retirada militar anticipada.
 
USA prevé desde el año pasado reducir el número de sus tropas de 90.000 soldados a 68.000 de aquí a finales de septiembre, y de retirar el resto progresivamente de aquí a finales de 2014. El martes (13/03), el presidente Barack Obama advirtió en contra de toda retirada "precipitada" de las tropas de Afganistán.
 
Su antiguo adversario en la carrera hacia la Casa Blanca, el senador republicano John McCain, estimó por su parte que la misión en Afganistán estaba "comprometida" debido a los repetidos anuncios de Obama a propósito de la retirada de tropas. 
 
Sin duda a estrategia de la administración de Obama para Afganistán depende en gran medida de la confianza. Soldados de USA y de la OTAN, trabajando mano a mano con sus colegas afganos. Esa es la condición sobre la que trabajan si había alguna esperanza de abollar la insurgencia antes de todas las fuerzas de combate extranjeras abandonen en el 2014.
 
Por desgracia, esa confianza -si es que alguna vez existió- ya no existe.