Alrededor de las 10:50, los vecinos del Barrio Jardín de Río Gallegos se sorprendieron cuando vieron caminar por la ancha vereda de la costanera local a Cristina Fernández. Aunque quiso pasar desapercibida, muchos la reconocieron enfundada en su tapado negro de cuero, pantalón, sombrero y anteojos negros.
Su paseo matinal tuvo un compañero inesperado: el pequeño perro de Florencia. su hija, a quien llevó con correa durante toda la caminata. Por supuesto, no fue sola. La mandataria caminó por espacio de una hora, acompañada de su nuevo Secretario Privado, Martín Federico Aguirres, con quien compartió una charla a lo largo del trayecto. Un poco más atrás, los seguía el Secretario Adjunto de la presidenta, Pablo Barreiro. Y a los lejos (pero no tanto) la custodia oficial, mientras que por la calle se desplazaba lentamente una Toyota SW4 polarizada perteneciente a la seguridad presidencial.
Cristina recorrió el sector de la ría hasta la calle Magallanes, allí retomó por calle Pelegrini y llegó a su domicilio en calle Mascarello, cuando eran las 12 del mediodía. En todo momento se la vio distendida, muy animada e intercambiando sonrisas con quienes la saludaban o se detenían para expresarle muestras de afecto, publica Opi.
Para el transcurso de esta jornada, la Presidente programó su traslado desde Río Gallegos a El Calafate, donde festejará el domingo su cumpleaños en una reunión familiar íntima.
Ayer Cristina, acompañada por su hija Florencia, agasajó en su domicilio particular en la capital provincial, a su hijo Máximo en el día de su cumpleaños, quien llegó al solo pero luego se sumó su novia, Rocío García.
A la celebración en intimidad se sumaron también la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, y su hija Natalia Mercado, la cuñada y sobrina de la jefa de Estado.
Cristina tiene previsto retornar a Buenos Aires el próximo martes.