MEDIOS 2010

Argentina: Todo fuera de lugar, la radio también

Se cierra una año más, no es mejor que los que lo precedieron. De 2003 hasta aquí la mentira de la bonanza respecto de tiempos anteriores de gran crisis institucional y económica vivida es simplemente compararse con lo peor hasta ese momento. Siempre se puede caer más. Hoy, la sociedad está quebrada, los medios de comunicación no pueden estar ausentes de este proceso, la radio no es una excepción.

 por JORGE HÉCTOR SANTOS

 
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Especial para Urgente24). No son épocas para decir lo que la gente no quiere escuchar ni leer pero, la realidad supera la posibilidad de ser o hacerse el distraído frente al tormentoso panorama que vive la Argentina.
 
Siempre para los habitantes de este país hay un escalón más abajo para compararse y darse cuenta que se puede seguir cayendo.
 
Si la comparación de cómo se halla el país se realiza con las crisis de 2001/2002 algunos pensarán que se está mejor. Quizás sí, quizás no.
 
Los 7 años que lleva el gobierno K en el poder son casi 2.600 días en que se ha gozado de un viento de cola de la economía internacional que favoreció a toda la región. La Argentina no lo supo aprovechar para mejorar las condiciones de vida de sus 40 millones de habitantes.
 
Cristina Kirchner dijo en un discurso en España, frente a empresarios de aquél país, que nunca había sentido ningún viento en la cola. Lamentable. El viento sopló y la presidente no lo aprovechó, su marido tampoco.
 
Por el contrario la calidad institucional del  país se hizo añicos, los valores y códigos de convivencia esenciales sobre los que se articula una comunidad también.
 
Todo es un desorden. La ley no se respeta. El parlamento no existe. La justicia ha sufrido un condicionamiento repugnante. Los ataques a los medios críticos se han multiplicado como nunca en los 30 años de democracia continua que vive el país.
 
La impunidad se pasea de la mano de la soberbia. La destrucción de las fuerzas armadas está a la vista. La destrucción de la fuerzas de seguridad es lo que se busca cuando el delito requiere más de ellas.
 
La crispación de la sociedad, frente a un clima de violencia y de altísima inflación, va en aumento.
 
El futuro ni se piensa porque angustia. Esto que sucede no es el resultado de la muerte de Kirchner, es lo hecho por los Kirchner durante el tiempo en que convirtieron el Estado y su Kaja en bienes propios.
 
Los medios de comunicación dentro de este contexto también están fuera de lugar. No ayudan a reacomodar una comunidad desmadrada. ¿Es su función?, seguramente que sí pero dentro de un pueblo que funciona organizadamente.
 
Hoy, 23/12/2010, en el tradicional pase de supuesto tono humorístico entre las 9 de la mañana hasta cuando finalice por Radio 10, entre el programa de Marcelo Longobardi y Oscar González Oro –un en horario apto para todo público- se analizaba el caos que es transitar por Buenos Aires por los cortes de calles y avenidas; Longobardi defendía el orden, González Oro -repartiéndose los roles- representaba gozar del desorden.
 
Las bromas llevaron a sugerir que para evitar hacerse problema por estos hechos lo adecuado era fumarse un porro. No una vez, muchas veces.
 
Incluso se llegó a decir que fumar porro no está penado para los conductores pero sí hablar por móvil.
 
La desatinada broma llegó hasta proponer que sería bueno ingerir el ansiolítico ‘Revotril’ con whisky.
 
El adre que viajara en su auto escuchando este diálogo radial con su hijo, ¿qué debería hacer para evitar ser agredido desde un medio de comunicación por el despropósito de estos supuestos ‘chistes’?
 
¿Escapar de Radio 10?  ¿Para qué? En cualquiera otra puede encontrarse con más de lo mismo o algo tan malo como lo expuesto.
 
El desorden contagia.
 
El país está impregnado de una anarquía de la que no se salva casi nada.
 
¿Cómo se regresa a la normalidad cuando una organización social esta resquebrajada en sus bases?
 
¿De qué crisis se deberá salir, cuando se decida que esto así no va más?
 
De una crisis aún más profunda que la se vivió en 2001/2002 ya que en todos los frentes hay conflicto; aunque muchos lo nieguen por la mezquindad propia de sentirse bien en el medio de millones de habitantes que están muy mal.
 
La radio, deberá hacer sus propios deberes y pronto, para ayudar a reconstruir el país.
 
La televisión también.    

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