Ella se llama Ana Carolina Morales, quién habría recibido graves lesiones en su cuerpo, y acusó de quererla quemar, al representante local del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI).
Él se llama Marcelo Lucero, y se supone que como Nº1 de la antidiscriminación debería ser un ejemplo de moderación. Pero, en verdad, resultó, al parecer, otra confirmación de que esos cargos no se conceden por idoneidad sino favor político.








