KRISIS DE LA VIVIENDA

"La Nación nos dejó 11.000 casas sin terminar"

El gobernador santafecino Hermes Binner denunció que la Nación dejó sin terminar 11.000 viviendas en Santa Fe, y ahora la provincia intenta terminarlas pero, de todos modos, el problema parece imparable.

 por DIEGO VEIGA

 
 
(Frase clave: "Hoy en Santa Fe estamos gastando una extraordinaria cantidad de dinero para terminar las obras de los planes federales de viviendas, que no se concluyen. Los tiene que terminar la Nación, pero nunca llega la plata. Es muchísimo dinero. Todos los planes de viviendas nacionales se han terminado con recursos provinciales, porque no viene más dinero. Y si esas casas no se terminan, las ocupan, empiezan a saquearlas y es un gran problema. Hay que terminarlas porque quienes deben ocuparlas son los dueños. Todo esto cuesta dinero y la verdad es que de la Nación siempre lo recibimos a cuentagotas.")
 
 
 
 
 
—¿Me podría señalar los tres aspectos que considera más positivos de sugestión?
 
—En primer lugar, la descentralización y participación. En segundo, el cambio está en la reforma de la Justicia. Hoy tenemos el juicio oral y aprobamos la ley de mediación, con lo cual avanzamos extraordinariamente en lo que significa impartir Justicia. Habrá que resolver los remanentes del viejo sistema, que nos deja 640.000 causas abiertas. Y en tercer lugar, la educación. Este año titularizamos a 12.000 docentes, el que viene vamos a hacer lo mismo con otro tanto. Avanzamos en la incorporación de nuevas tecnologías y mejoramos la escuela secundaria. Hay más de un 20% de incremento de la matrícula en este nivel. El 37% de presupuesto provincial se destina a educación, lo cual es sumamente interesante. Pero el cambio también se nota en la salud. Por tercer año consecutivo vamos a estar bajando la mortalidad infantil. Rosario ha bajado a un dígito, con lo cual, como dijo el propio (economista Bernardo) Kliksberg, Costa Rica y Rosario tienen los más bajos índices de mortalidad infantil de América latina.
 
—¿La provincia va a seguir con su política de no desalojar piquetes y apelar al diálogo?
 
—Depende la circunstancia. Estamos en un momento complejo. No hay que extralimitarse en una demanda que necesariamente es justa tenerla en cuenta. Lo de Villa Soldati es un hecho del que no estamos exentos de que nos pueda pasar a nosotros.
 
—Ese conflicto detonó por la falta de viviendas, un tema que es casi común en todas las provincias.
 
—El acceso a la vivienda es un derecho constitucional, pero es el derecho más caro, porque no es lo mismo que un banco más en un aula, estamos hablando de una acción costosa. Pero además, nunca hemos tenido en el país un plan de viviendas que sea sustentable. Este programa que tenemos hoy, que a usted le dan una casa a 50 años a pagar $ 100 por mes, sin intereses y sin actualización está demostrando que es una vivienda destinada a la no recuperación. Si bien es cierto que hay que tener un acompañamiento y una ayuda, tampoco puede ser que alguien pase de pagar $ 1.000 de alquiler a pagar $ 100 por una casa propia. No tiene relación.
 
—¿Hoy la provincia está en condiciones de instrumentar un plan de viviendas destinado a los sectores medios?
 
—Hoy en Santa Fe estamos gastando una extraordinaria cantidad de dinero para terminar las obras de los planes federales de viviendas, que no se concluyen. Los tiene que terminar la Nación, pero nunca llega la plata. Es muchísimo dinero. Todos los planes de viviendas nacionales se han terminado con recursos provinciales, porque no viene más dinero. Y si esas casas no se terminan, las ocupan, empiezan a saquearlas y es un gran problema. Hay que terminarlas porque quienes deben ocuparlas son los dueños. Todo esto cuesta dinero y la verdad es que de la Nación siempre lo recibimos a cuentagotas.
 
—Bueno, el de los fondos que corresponden por coparticipación es un reclamo histórico.
 
—Por supuesto. Le puedo dar un muestrario de lo que está pasando en Santa Fe con este tema. Las empresas empiezan a hacer las casas, llegan hasta el techo y se van porque no les pagan. En este momento hay 11.000 viviendas en construcción. Lo que pasa es que en este problema siempre vamos atrás. El crecimiento vegetativo se va agregando a la demanda histórica, entonces siempre es poco.
 
—¿Cómo ve este problema en Rosario?
 
— Es muy serio. El crecimiento de las villas miseria en la ciudad es increíble.
 
—¿Y entonces?
 
—¿Y entonces? Es carencia de un plan nacional. Es un problema eminentemente de propuesta estratégica de la Argentina. La gente sigue migrando. Acá 100 hectáreas de soja le dan trabajo a 0,75 personas. ¿Y el resto qué hace?, tiene que irse para otro lado porque no tiene cómo vivir. En las grandes ciudades juntando basura, vive. Esta es la realidad de Rosario y de la Argentina. Es la realidad que vivimos en Villa Soldati. Hay un 70% de la gente que vive fenómeno y hay un 30% que vive mal.
 
—¿Qué se hace con ese 30%?
 
—Acá hay dos problemas. Uno ético; no pueden darse las condiciones para que esa gente viva mejor. Y el otro es que hay un desarrollo económico que se va a frenar por esa falta de desarrollo social. En algún momento esto se quiebra. Entonces, la gente va y corta la autopista, el puente; ¿en homenaje a quién nosotros vamos a desplazarla de ese corte?, ¿para que haya un herido, para que se muera algún chico? Nosotros tenemos que asumir como sociedad esta realidad. Vivimos un crecimiento económico de la mano de la soja, de los minerales, hay un estado de bonanza, pero hay una muy mala calidad institucional que llega a lo público y a lo privado. Desconocer lo que dice la Corte Suprema de Justicia de la Nación no tiene antecedentes en la historia argentina. Le preguntó adelante nuestro al gobierno nacional cómo pensaba pagar la Ansés lo que se le está descontando ilegítimamente a Santa Fe. Y para el gobierno nacional es como si pasa un carro. Chau, no hay respuesta. Hay una gran debilidad institucional que condiciona el futuro. Esta bonanza económica no es para siempre, no está sentada en una propuesta de reindustrialización del país, sino en la propuesta de exportación de commodities. Acá hay políticas insuficientes del gobierno nacional a nivel social.
 
—¿Esto en qué puede desembocar?
 
— En la falta de confianza que hace que hoy no haya inversiones del sector empresarial. Hay capitales que vienen y compran activos funcionando, que es otra cosa.
 
—¿La construcción de una escuela técnica en barrio Las Flores apunta a  potenciar la creación de oficios que se han perdido?
 
—Apunta a un proyecto que se da en la madurez de una propuesta sanitaria. En la zona sur tenemos pensado un plan integral. Esa escuela va a trabajar junto con el hospital que vamos a hacer en Circunvalación y San Martín, en base a las tecnicaturas vinculadas a la atención de la salud: cocinar para un diabético, para un hipertenso; es decir, todo lo que significa la demanda de trabajo que hoy impone un hospital. Además, también en esa zona vamos a instalar un centro de investigación de alto nivel. El complejo será muy interesante: le dará salida laboral a unos y asistencia y docencia a otros. Allí vamos a demostrar que todo está integrado: la ayuda, la transferencia del conocimiento y la formación de nuevos profesionales.
 
—Todo en un barrio más que emblemático.
 
—Por supuesto, en un barrio de gente que necesita trabajar y que se le enseñe.
 
—Este hospital va a satisfacer también gran parte de la demanda sanitaria de Villa Gobernador Gálvez.
 
—Por supuesto, porque Villa Gobernador Gálvez es una ciudad que cuenta con un total de 100.000 habitantes, además de un pequeño hospital que está muy mal ubicado, es de difícil acceso y tiene recursos limitados.

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