THE WALL STREET JOURNAL

Dicen que el rescate de Grecia es pan para hoy y hambre para mañana

Luego de la euforia coyuntural, muy probablemente los mercados van a seguir presionando en los próximos meses a Portugal, Irlanda, España, Italia..., que luchan por imponer recortes impopulares para controlar sus déficits en tiempos de recesión.

(N. de la R.: Muchos economistas creen que la única manera de desactivar la crisis de la deuda a largo plazo será una mayor integración de las políticas fiscales de los 17 países del euro.

Señalan que la creación del euro es un proyecto incompleto que solo funcionará caminando hacia un "superestado europeo", que funcione del mismo modo que USA: cuando un estado tiene problemas, Washington DC puede transferir fondos para sacarlo a flote.

Una de las propuestas más citadas estos días es la emisión conjunta de bonos europeos -"eurobonos"- para financiar a todos los países.
El economista Raúl Moncarz, profesor de la Universidad Internacional de Florida, le dijo a BBC Mundo que el reforzamiento del FEEF es un paso más hacia la integración fiscal pero aún "insuficiente".

En cualquier caso, lo que se resolvió no es estructural. Así, esta eurocrisis no está superada. Y es el mensaje del The Wall Street Journal).

por RICHARD BARLEY

La crisis de deuda coincide ahora con la crisis de crecimiento. Mientras los políticos europeos discuten sobre la posible solución a los problemas de deuda de Grecia, ha surgido un problema aún mayor que amenaza con desestabilizar aún más a la eurozona: la ralentización del crecimiento.

Según el índice de Gestores de Compra que elabora Markit correspondiente al mes de julio, en el mejor de los casos, la economía de la zona euro tiene una curva plana de crecimiento.

A un 50,8, se sitúa muy por debajo de las proyecciones de consenso, el nivel más bajo desde agosto de 2009 y cercano a la cota de 50 que separa la expansión de la contracción.

Tanto la actividad manufacturera como el sector servicios se han ralentizado. Según Markit, Alemania y Francia crecen al ritmo más bajo de los últimos dos años y el resto de la eurozona ya ha comenzado a contraerse.

Las expectativas que antes apuntaban a que la economía recuperaría posiciones en la segunda mitad del año están ahora en entredicho. El hecho de que la crisis de deuda se haya extendido a Italia y España significa que ahora afecta a países que representan el 35% del PIB de la eurozona frente al 5%-6% que sumaban Grecia, Irlanda y Portugal.

El aumento de los costes de financiación en estos países acelerará el desapalancamiento. Las agencias de calificación ya se muestran preocupadas por los datos de crecimiento de España e Italia.

La ralentización de Francia y Alemania no hace más que agravar las cosas. Según Royal Bank of Scotland, España depende totalmente de la demanda externa para crecer este año. Si el crecimiento del PIB se ralentiza, serán necesarias más medidas fiscales para alcanzar el objetivo del déficit.

La brecha entre el norte y el sur del Continente no hace más que aumentar, agravando las actuales tensiones políticas. Citrigroup calcula que España e Italia crecerán menos de un 1% anual en los próximos cinco años, mientras que Grecia y Portugal seguirán inmersas en una recesión. Por su parte, Alemania podría crecer un 2% anual.

Esta situación puede conducir a menos incrementos de los tipos de interés, aunque la medida no supondrá un gran alivio. A las autoridades les resulta más difícil estimular el crecimiento que recortar la deuda. Las reformas estructurales tardan tiempo en dar resultado.

Si el mercado pasa de centrarse en la deuda a pensar en el bajo nivel de crecimiento, la crisis entrará en una nueva fase, que podría afectar a un gran número de economías avanzadas.

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