Peligrosa coincidencia de La Nación y Clarín en el caso de Loma Negra

Tomar el caso de Loma Negra para llevar 'agua para su molino' puede resultar una tentación irresistible para muchos empresarios. Esto es lo que han intentado hoy, con sendos editoriales, los 2 diarios más importantes de la Ciudad de Buenos Aires. Pero en el debate caben algunas reflexiones importantes, que acerca U24 (en el contenido adjunto se agrega la nota de Claudio Chiaruttini hace un par de semanas que primero y mejor expuso este tema):

Los 2 diarios más influyentes de la Ciudad de Buenos Aires le dedican hoy su editorial al mismo tema: Loma Negra y su venta al grupo brasileño Camargo Correa. Lo hacen bastante tardíamente: EDICIÓN i lo abordó hace 2 semanas, en una notable producción de Claudio Chiaruttini que recordó que los ‘Capitanes de la Industria’ se habían terminado.

El motivo principal que estimuló la venta de Loma Negra fue la conclusión a que llegó Amalia Lacroze de Fortabat de que no tenía descendientes capacitados para la administración, luego de haberlos probado en la gestión, con un costo financiero negativo para la compañía.

Luego, no le podía vender Loma Negra a alguna empresa de capital nacional porque no encontró interesados dispuestos a pagar el precio de Loma Negra.

Es curiosa la coincidencia de los editoriales de
La Nacióny de Clarín, porque aparecen el mismo día, quizá con algún propósito adicional pero que en su contenido resultan bastante diferentes, probablemente porque los lectores de uno y otro también lo son.

La Nación afirmó: "(...) No es éste necesariamente un hecho que afecte el desarrollo del país, pero por repetirse de manera recurrente y por no tener como contrapartida el avance de capitales argentinos en el exterior, se constituye en un síntoma que debe ser analizado con alguna preocupación".

Es curioso que La Nación decida escribir esto. ¿No sabe el articulista de La Nación que, cuando el Grupo Correo / Vocento, de España, socio de La Nación y Grupo Clarín en Cimeco, pretendió expandir esta empresa (Cimeco) a otros países de la región, La Nación y Grupo Clarín se negaron a acompañarlo?

¿Ignora el editorialista de La Nación que la familia Saguier manifestó desinterés en la ‘operación El Comercio, de Lima’, que fue un objetivo importante que tuvo el Grupo Vocento para Cimeco, porque priorizaba reestructurar su operación doméstica?

En este contexto resulta absurda la siguiente expresión del editorialista del diario La Nación: "El espíritu emprendedor local se ha deteriorado y el desarrollo de grandes grupos de capital argentino es extremadamente limitado. En efecto, la desaparición de algunos no se compensa con la aparición o el crecimiento de otros. Hoy sobran los dedos de una mano para contar los conglomerados locales que tengan proyección internacional o que alcancen una dimensión suficiente para figurar en los listados de grandes empresas de nivel mundial".

Lo interesante del caso Loma Negra, tal como lo manifestó EDICIÓN i y lo olvidan La Nación y Clarín es la decisión de la compañía de evitar el incumplimiento del pago de deuda a prestamistas. No cayó en cesación de pagos. Probablemente esta situación haya facilitado su venta.

En el caso de Clarín, se queja de que se permita a los extranjeros invertir (debe recordarse que Clarín es autor de la ley de defensa del patrimonio cultural y antes de una efímera legislación de quiebras que eliminaba el ‘cram down’): "(...) Pero es evidente que la integración argentina en la economía global ha sido fuertemente asimétrica. Ello se ha debido, en parte a que el régimen de inversión externa se ha liberalizado sustancialmente, otorgando más facilidades al capital externo que el que conceden otros países, Brasil inclusive. En este proceso, sectores clave de la producción y los servicios, así como grandes extensiones agropecuarias, quedaron bajo control de capitales extranjeros".

Así, Clarín reclama más controles a la inversión externa: "La Argentina debería revisar el régimen vigente para aumentar la capacidad de regulación de las inversiones, teniendo en cuenta los compromisos asumidos ante organismos internacionales en la materia y el grado de desestímulo que pueda significar para la inversión externa".

Y remata con un voluntarismo decadente: "Lo que sí es indudable es la necesidad de promover la industria nacional para que esté en mejores condiciones de ocupar espacios en el mercado local y en el extranjero". ¿Más subsidios? ¿No basta con el subsidio permanente que supone un tipo de cambio nominal artificialmente elevado? ¿No alcanzó con la redistribución de riqueza de 2002?

La Unión Industrial Argentina y aliados permanentes como Clarín (cada viernes publica su Panorama Gremial Empresario desde hace décadas), aprovechan la situación para exigir al Estado que le mejore la asignación de beneficios, en medio de una incipiene puja por la redistribución del ingreso que ha provocado el propio Néstor Kirchner con su populismo carente de metas más allá del hoy.

Es interesante el cuestionamiento de La Nación a la pesificación de las deudas provocada por el gobierno de Eduardo Duhalde en enero de 2002. Según La Nación, "fueron las grandes empresas que tenían acceso al crédito internacional las que se perjudicaron ante la macrodevaluación de 2002, en particular las que vendían en el mercado interno. La convertibilidad de la moneda desapareció de un plumazo y cualquier reclamo enfrentaba la respuesta ruidosa del gobierno, que alegaba que cualquier perjuicio estaba más que compensado por anteriores ganancias abusivas".

Es cierto que esto fue así en el caso de la compra de maquinaria que hizo La Nación para su complejo industrial en Barracas, que era deuda no pesificable. Pero no es el caso de otros pasivos de grandes empresas y esto es importante aclararlo por 2 razones:

> De lo contrario alguien puede creer que el voluminoso monto de deuda tomada en el mercado local sólo era de pequeñas empresas y particulares, lo que es falso, y

> De lo contrario alguien puede creer que el ‘Plan Techint’ (por la empresa de Paolo Rocca, curioso participante, junto a Fundación Avina y otros, del reemplazo de deuda financiera de La Nación para bajar el costo) fue un intento de promoción de las pymes.

Resultaría mucho más interesante que La Nación y Clarín le dedicaran varios editoriales simultáneos a la presión tributaria nominal, que La Nación menciona al pasar.

Es más: tienen la oportunidad de hacerlo cuando el Senado se apresta a tratar un proyecto de ley, aprobado en Diputados, que le otorga peligrosos superpoderes a la Administración Federal de Ingresos Públicos.

En cuanto a "la desaparición del crédito en condiciones razonables como consecuencia del alto riesgo creado por un Estado insolvente, que incluso desplazó al sector privado del uso de dicho crédito", es cierto pero no se entiende porqué, entonces, La Nación apoya en forma permanente a Roberto Lavagna en su gestión en Economía.

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