POR AHORA, EL PR SIGUE CONTROLANDO EL MINISTERIO

En un "tómalo o déjalo", Dilma ofreció Transportes al senador Maggi

Horas difíciles para la presidente Dilma Rousseff: no se trata solamente de reemplazar al ministro de Transportes, Alfredo Nascimento, sino de convencer a la sociedad brasileña que ella puede gestionar el país y derrotar las presiones de la corrupta trama a la que apeló Luiz Inácio Lula da Silva para prevalecer.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La presidente Dilma Rousseff decidió ofrecerle al senador, ex gobernador de Matto Grosso y conocido como "el rey mundial de la soja" (factura US$ 2.400 millones al año) Blairo Borges Maggi (PR-MT) el Ministerio de Transportes de Brasil, pero ella dejó en claro que no aceptará indicaciones de la bancada en Diputados del Partido de la República y, si Maggi rechaza, será confirmado al frente de Transportes al titular interino, Paulo Sérgio Passos, quien también es del PR pero bien visto por Rousseff.

Debe recordarse que el ministro renunciante, senador Alfredo Nascimento, y todo su equipo de colaboradores expulsados, y bajo investigación federal por corrupción, son dirigentes del PR, que ha reclamado mantener el control del ministerio.

El PR tiene graves antecedentes de corrupción desde los días en que se llamaba Partido Liberal. Pero ha acompañado históricamente al PT y su anterior líder, el empresario textil José Alencar, ya fallecido, fue el vicepresidente de Brasil mientras Luiz Inácio Lula da Silva fue el Presidente.

 
El senador Maggi (PR-MT) inició consultas con su partido para decidir si acepta la invitación de Rousseff que reemplazar a su colega Nascimento en Transportes.

La oferta de Dilma, aparentemente fue realizada el miércoles 06/07, a las 18:00, dijeron en forma coincidente, fuenntes del PT y del PR.

 
Según esas fuentes, Dilma no ve otra alternativa en el PR del Senado para Transportes, ya que el senador Clesio Andrade (MG), es hoy día un miembro suplente del opositor PSDB y no tiene planes de dejar la dirección de la Confederación Nacional del Transporte (CNT).

Luego, Dilma de ninguna manera negociará con el bloque del PR en Diputados porque considera que es un foco de corrupción.

 

 
Dilma ya informó a Maggi que ella quiere "erradicar" la influencia del diputado federal Valdemar Costa Neto (PR-SP) en la estructura del Ministerio de Transportes, ya que su nombre está vinculado a denuncias de irregularidades diversas, incluyendo lo ocurido en Transportes.
 
En el Planalto, Maggi fue abordado por su colega, el senador Lindberg Faria (PT-RJ), quien lo aclamó como "ministro" y ponderó la conveniencia de que aceptara reemplazar a Nascimento. El senador dijo, sin embargo, que lo tenía que "pensar".
 
Negocios investigados
 
La familia del senador y ex ministro de Transportes, Alfredo Nascimento (PR), tiene negocios en áreas muy diversas en Manaus (AM) y mucha facilidad para estar cerca de los cofres públicos.
 
La mujer del ex ministro, Francisca Leônia de Morais Pereira, a quien llaman “Doña Leo” en las columnas sociales, tiene negocios de perfumes y maquillajes importados.

Pero ella se hizo más conocida como la dueña de una recicladora de neumáticos, Vulcanização Tarumã Ltda. Durante el período en que Nascimento fue intendente de la ciudad de Manaus (1996-2004), la empresa de Doña Leo era la que se encargaba de reponer los neumáticos de la flota de ómnibus de la ciudad... que dependía del alcalde.

 
El contrato con Tarumã es investigado hasta hoy por el Ministerio Público estadual. En 2001, el contrato también fue motivo de una tentativa de Comisión Parlamentar de Inquérito (CPI) -Comisión Parlamentaria Investigadora– de la Cámara Municipal de Manaus.

Resultó 1 de los 3 intentos de crear una CPI para investigar la gestión de Nascimento en la alcaldía, pero siempre esas mociones fueron derrotadas.

A comienzo de 2010, el Ministerio Público estadual solicitó a la 2da. Instancia de Hacienda Municipal un listado de los bienes patrimoniales de la familia del ministro.

 
Además de los negocios de la mujer, el hijo del ministro, Gustavo Morais Pereira, aparece frecuentemente desde 2009 en las noticias de la TV porque él es motivo de interés de los procuradores pero son investigaciones inconclusas hasta hoy. Gustavo es propietario de una empresa cuyo patrimonio saltó de R$ 60.000 (US$38.571) a R$ 52,3 millones (US$ 33.621.548.) en 6 años.
 
Forma Construções, de la cual Gustavo, de 27 años, es socio, tiene negocios con SC Carvalho Transportes e Construções, beneficiaria de los recursos del Ministerio de Transportes. En 2007, SC recibió cerca de R$ 3 millones (US$1.928.578) del Fondo de la Marina Mercante, administrado por Transportes. El mismo año, transfirió R$ 450 mil (US$289.286) al hijo del ex ministro. En 2008, los pagos del Fondo Mercante para la empresa fueron de R$ 4,2 millones (US$ 2.700.009).
 
Montaña Rusa

SC está a nombre de Marcílio Carvalho y de Claudomiro Picanço Carvalho. En 2006, antes del contrato con el Fondo Mercante, Picanço donó R$ 100 mil (US$ 64.285) para la campaña de Nascimento al Senado, según consta en el registro del Tribunal Superior Electoral. El empresário también transfirió R$ 12.000 (US$ 7.714) para el entonces Partido Liberal, hoy PR.

 
Dora Kramer escribio en O Estado de S. Paulo:
 
"En el gobierno de José Sarney, el nombre del Presidente era sinónimo de crisis. Se hizo famosa la frase del entonces senador Fernando Herique Cardoso –"la crisis viajó” – en una ocasión en que se refería a la ausencia de Sarney, quien había viajado al extranjero.
 
En circunstancias distintas, Dilma Rousseff va cumpliendo el mismo destino a Sarney.

Una diferencia fundamental es que Sarney gobernaba en un ambiente de alta inflación, economía desorganizada, vaivén de planes económicos, una Asamblea Constituyente todopoderosa, protagonista absoluta de la escena política y social.

 
Lo que sería una ventaja, en la comparación, termina restando puntos a la Presidente, quien cuenta con una estupenda mayoría en la Cámara de Diputados y en el Senado, buenos fundamentos de la economía, popularidad alta y oposición desarticulada.
 
En teoría, por lo tanto, Dilma tendría todo para gobernar con relativa tranquilidad en un ambiente 'light'.
 
En la práctica, sin embargo, lo que se ve es un permanente alboroto. En 6 meses desde la asunción de Dilma, hay en Brasil más crisis y menor gobierno.
 
Y eso ocurre pese a que la oposición no le crea ningún problema, al contrario: hace semanas la oposición no hace otra cosa que no sea declararse sorprendida por una carta (N. de la R.: elogiosa) enviada (N. de la R.: por Dilma) a la figura más alta del mayor partido adversario que, ya no pretende disputar el poder (N. de la R.: Fernando Henrique Cardoso).
 
La sociedad guarda de ella (N. de la R.: Dilma) una buena imagen – por ser mujer – “conservadora”, opuesta a la ausencia de elegancia de su antecesor, y la prensa, si ya no festeja su “estilo” tal como ocurrió en las primeras semanas, al menos le da el beneficio de la duda.
 
No obstante las condiciones favorables, lo que ocurre es una rutina preocupante de avances inútiles y retrocesos innecesarios.
 
Son 6 meses y 6 reveses. El más grave, por error de conducción del propio gobierno, produjo nada menos que la pérdida del ministro jefe de la Casa Civil (N. de la R.: Antonio Palocci), en un episodio de hesitación presidencial a lo largo de 23 días. Solo ese episodio duró casi un mes.
 
Hubo una administración desordenada de la votación del Código Forestal en la Cámara de Diputados, hubo un toma-y-daca en relación a la Ley de Acceso a la Información (la vigencia del secreto para documentos oficiales), hubo un episodio de enmiendas parlamentarias reminiscentes de 2009 (N. de la R.: mucho dinero en pagos pendientes), hay todavía preocupación con el comportamiento de los aliados políticos en relación a una posible convocatoria del ex director del Banco de Brasil, Expedido Veloso, para hablar sore la participación del ministro Aloizio Mercadante en un caso muy delicado llamado Operación Aloprados y ahora está la crisis en el Ministerio de Transportes.
 
Desvinculado de la función por el surgimiento de nuevas pruebas de corrupción en el cargo, Alfredo Nascimento estuvo 2 días como cadáver insepulto que 48 hs. antes figurara en un comunicado oficial de la Presidencia como merecedor de “toda la confianza” por parte de la jefe de Gobierno.
 
Da la impresión de que el gobierno no tiene todas las informaciones o no dispone de ellas para usarlas, a menos que salgan en la prensa.
 
Si el plan original era desvincular a Nascimento del Palacio del Planalto, que conocía las informaciones acerca de que Nascimento no permanecería en el cargo luego del fin de semana, ¿por qué el comunicado? ¿Por qué la expresión de confianza? ¿Por qué el titubeo?
 
Para nada, a no ser que apuntara a aumentar la nada halagüeña cadena de uso y abuso de autoridad de una Presidente en camino a consolidar la sospecha de que no tenía la más pálida idea de lo que le esperaba cuando aceptó candidatearse a la Presidencia sin experiencia real en el ejercicio del poder, desprovista de la comprensión de que el comportamiento político competente en una democracia, no es una elección. Es un imperativo."
 
Buen combate

El senador Mario Couto se opuso por largo tiempo en el Senado al nombramiento de Luiz Antônio Pagot para la dirección general del Departamento Nacional de Infraestructura de Transportes (Dnit), denunciando que el asunto terminaría en un escándalo.

 
Couto combatió solo, ante la complacencia silenciosa de sus pares, quienes conocían que Pagot terminaría mal pero se negaban a delatarlo.

Ahora, con el regreso de Alfredo Nascimento a su banca en el Senado, Couto y el ex ministro protector de Pagot, tendrán que convivir como iguales, y habrá polémica.

 
Imposible no recordar lo que dijo cierta vez el ministro del Supremo Tribunal Federal, Marco Aurelio Melo, acerca de  “la rutina de la desfachatez” que devasta al Brasil.   
 
En ese contexto Dilma Rousseff comunicó al PR que le gustaría que el actual secretario ejecutivo del Ministerio de Transportes, Paulo Sérgio Passos, ministro interino, asumiera el cargo de Alfredo Nascimento (PR-AM).

Pero el PR se negó y horas después presentó 3 nombres para el cargo.

 
Passos se afilió al PR en 2010, y no es un político tradicional. Él es un técnico de carrera que trabajaba con Nascimento en el ministerio pero también es de la confianza de Dilma. El PR amenazó con un motín legislativo si Passos es el ministro.

El PR no lo considera "propia tropa" y por eso no aceptó la sugerencia de Rousseff y fue muy denso el clima durante una reunión en el Planaltoo.

 
Un tema importante es que Nascimento reasume su lugar en el Senado y la presidencia del PR, y pretende influir en la elección de su sucesor.

A la vez, él pretende protección ante la investigación judicial que ha comenzado.

El PR, que de todos modos se encuentra ya dividido, logró presentar 3 nombres.

El más importante, el senador Blairo Maggi (MT), descontento y muy irritado con la salida de su apadrinado Luiz Antonio Pagot de la conducción del Dnit, el departamento de carreteras. Durante una reunión con la ministro de Relaciones Institucionales, Idele Salvatti, el senador Maggi perdió el control y llegó a gritar a voz de cuello. Hasta sus colegas quedaron sorprendidos con su enojo por la expulsión de Luiz Antonio Pagot, quien está de vacaciones hasta el 05/08, pero no volverá a su puesto por determinación de Dilma. Pagot enfrentó un juicio por haber acumulado, en un pasado reciente y en forma simultánea, un trabajo en el Senado y un empleo en Emasa, la empresa de Blairo en Mato Grosso. Blairo dijo que había colaborado siempre con los gobiernos de Lula y de Dilma, y que le estaban faltando el respeto a su estado. El senador donó R$ 1 millón (US$ 642.859) para la campaña de Dilma.

 
"¡Mato Grosso perdió todo lo que tenía en el gobierno! Teníamos la Secretaria Ejecutiva del Ministerio de las Ciudades y la perdimos. ¡Ahora perdemos también el Dnit!", vociferó.
 
El día anterior, Pagot habría amenazado con revelar irregularidades y presiones en directorios regionales del Dnit comandadas por el PT, subiendo la apuesta para frenar investigaciones en su contra.
 
Biografía

Nascimento responde a juicios en la Justicia por la acusación de incorrecto desempeño administrativo y delito de responsabilidad desde sus días en Manaus, entre 1997 y 2004.

La Justicia Electoral casi tuvo que anularle el mandato por sospecha de compra de votos en los comicios de 2006, cuando conquistó un puesto en el Senado.

 
El ex ministro asumió el Ministerio de Transportes por primera vez a principios del gobierno de Lula, en marzo de 2004, cargo en el que permaneció por 2 años. Se alejó en marzo de 2006 para candidatearse a senador federal por Amazonas.

En 2007 regresó al ministerio. En marzo de 2010, dejó el gobierno federal para ser candidato a gobernador de Amazonas, pero fue derrotado.

Pero regresó al ministerio luego de la victoria de Dilma Rousseff, cuando en la distribución de poder se le otorgó Transportes al PR.

 
De acuerdo con datos del Tribunal Superior Electoral (TSE), durante los años en que estuvo en el ministerio, el patrimonio de Nascimiento se duplicó. En el 2006, cuando fue candidato al Senado, él declaró a la Justicia Electoral tener bienes en un valor total de R$ 594.723,35 (US$ 382.323). Una de las empresas de la familia, Forma Forma Construção Ltda., es blanco de una investigación de la Receita Federal (Afip brasileña) por lavado de dinero.
 
Su mujer, Francisca Leonia de Morais Pereira, y el hijo Gustavo Nascimento, de acuerdo con las investigaciones, llegaron a ser multados por omitir en sus declaraciones de Impuesto y Renta un total de R$ 7 millones (US$ 4.500.016).
 
El ex ministro nació en Martins, Rio Grande do Norte, está graduado en Letras y Matemáticas, fue sargento de la Aeronáutica y empresario. En la carrera política, también fue vice gobernador de Amazonas, secretario municipal de Economía y Salud en Manaus, secretario de Estado de Administración de Hacienda de Amazonas, presidente de la Empresa de Procesamiento de Datos de Amazonas (Prodam) y superintendente de la Zona Franca de Manaus (Suframa).
 
Es el actual presidente del Partido de la República, desde que su antecesor, el diputado federal Valdemar da Costa, dejó el cargo al ser acusado de estar involucrado en el mayor escándalo del gobierno de Lula, en 2005.

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