Dijo que en la actualidad la mayoría de las sociedades son agrícolas "y su transformación hay que conducirla evitando los choques que estos cambios han provocado a través de la historia".
"Los gobiernos deben ir dejando de hacer negocios —subrayó Slim— porque su negocio no es hacer negocios, y tiene que participar el sector privado nacional y extranjero porque es más eficaz un empresario que un político" que solo dura unos años en el cargo.
El magnate mexicano también criticó la imposición de recetas universales y abogó porque "cada país se inserte en la globalización de la manera que más le convenga".
Asimismo, advirtió que, si se quieren resolver los conflictos actuales y fomentar el crecimiento económico, los países ricos deben hacer esfuerzos sinceros y reales para combatir la pobreza.
Carlos Slim afirmó que "la mejor inversión es el combate contra la pobreza. No es una cuestión de caridad, sino un gran negocio para los países desarrollados para ampliar sus mercados".
Con sus empresas (Telmex, Grupo Carso e Inbursa ) y sus activos junto con los 100 principales empresarios equivalen al 60% del producto interno bruto, además de controlar él solo con su grupo empresarial un poco más del 40% del mercado de valores.
Por su poderío económico la revista Time incluyó a Slim como uno de los 12 "jugadores clave" de la globalización en el mundo de los negocios. Desde que ingresó a la lista internacional de la revista Forbes, Slim mantiene una fortuna estimada en más de 10 mil 800 millones de dólares.