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New Age

28 noviembre, 2014
 

Apocalíptico: Masivas muertes de animales en todo el mundo

peces

Cinco toneladas de peces muertos y otras especies marinas han sido recogidas por pescadores y autoridades ambientales de Puerto Vallarta, en México, tras lo que llaman el fenómeno de la marea roja que afectó la zona de la Marina y Bahía de Banderas.

La mortandad coincidió con un derrame de turbocina en la zona del Aeropuerto Internacional de Puerto Vallarta, sin embargo, Luis González Guevara, director de Ecología municipal de Puerto Vallarta, sostiene que nada tiene que ver con esto: “El derrame que atendimos ya está controlado, esto no tiene que ver con contaminación, con nada”.

Esta es la primera vez que se registra la muerte de cientos de miles de peces en esta región, según autoridades, a consecuencia de este fenómeno.

Sostienen las autoridades que “esto tiene que ver con aspectos abióticos como temperatura, etcétera, que está provocando que estos microrganismos (fitoplactón nocivo a los peces) se reproduzcan”.

Dieron a conocer que son cinco toneladas y en éstas no sólo se contemplan sólo peces, sino otras especzies de aguas más profundas como la jaiba.

El titular de la Octava Jurisdicción Sanitaria, Rafael Núñez Gómez, recomendó algunas precauciones ante la presencia de este fenómeno cíclico y natural, originado por algas que encuentran en condiciones favorables para crecer y reproducirse: “Punto número uno, no estamos ni en alerta, ni en alarma en Puerto Vallarta por marea roja, eso quiero que quede bien claro; número dos, es parte de un fenómeno natural que se presenta en esta temporada del año”, aclaró.

Desde el año 2000, el fenómeno es estudiado por investigadores del Centro Universitario de la Costa.

Aseguran que en breve, la temperatura del agua variará y el problema desaparecerá, por lo pronto recomiendan no consumir peces que hayan sido atrapados en Bahía de Banderas.

Si bien las autoridades se  esfeurzan en explicar el fenómeno como algo completamente normal y además descaratan la posibilidad de que alguna clase de contaminación haya sido la causante de semejante desastre, hechos como este se han sucedido  a lo largo de los últimos años sin encontrar explicación plausible.

A principios del 2011, se detectaron diferentes eventos similares al de Puerto Vallarta:

-  450 mirlos de alas rojas, tordos cabeza café, fueron encontrados en una carretera en Baton Rouge, Louisiana

- 3000 mirlos en la pequeña localidad de Beebe, de Arkansas

- Miles de “cangrejos diablo” llegaron a las costas de Ingletrra

- Miles de peces trompeta encontrados a lo largo de un tramo de 20 kilómetros del río Arkansas

- Decenas de miles de pequeños peces en la Bahía de Chesapeake, Maryland

- Cientos de peces pargo en las costas de Nueva Zelanda

- En enero, en  Beebe, Arkansas, cayeron entre 4.000 y 5.000 pájaros muertos.

Para marzo del 2011, diarios de todo el mundo publicaron la masiva muerte de millones de sardinas que aparecieron en una zona portuaria al sur de Los Angeles sin encontrar  mayores explicaciones por el evento. Y el fenómeno no es nada nuevo: basta con realizar una  búsqueda con Google para que surjan miles de imágenes de peces y pájaros muertos en todo el mundo a lo largo de los últimos 5 años.

Obviamente, la falta de explicaciones o, mejor dicho, la conjunción de la falta de explicaciones con la reiteración del fenómeno, hizo florecer toda clase de  teorías.

Obviamente lo primero que se ha especulado es la teoría apocalíptica de la Biblia, que menciona la muerte masiva de animales. Así, el marco mítico para el resto de las teorías estuvo dado y el fenómeno pasó a interpretarse  rápidamente como una señal del fin de  los tiempos.

Instalada la idea de apocalipsis, las explicaciones van desde la idea que extraterrestres estén ya experimentando con diferentes organismos biológicos en  la Tierra hasta la posibilidad de que diferentes cambios en el campo magnético del planeta estén generando la desorientación de los animales que terminan muriendo por alejarse de su habitat  natural.

Cualquiera sea la explicación que se busque, y en vistas de lo reiterado del fenómeno, cierto es que algo está sucediendo en el planeta, algo que el ser humano no logra visualizar cabalmente, y son los animales los primeros en dar cuenta de ello.